Tesla busca consolidar su nombre más allá de los autos eléctricos. La firma de Elon Musk trabaja en desarrollos de robótica, autos voladores y procesadores para Inteligencia Artificial, con objetivos que se extienden hasta 2028.
La empresa de Elon Musk prepara avances en robótica, conducción autónoma e Inteligencia Artificial que prometen redefinir la tecnología de los próximos dos años.
Tesla busca ampliar su negocio más allá de los autos eléctricos, aunque varios de sus desarrollos todavía enfrentan desafíos técnicos y productivos.
Tesla busca consolidar su nombre más allá de los autos eléctricos. La firma de Elon Musk trabaja en desarrollos de robótica, autos voladores y procesadores para Inteligencia Artificial, con objetivos que se extienden hasta 2028.
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La estrategia abarca tanto productos que ya están en el mercado con tecnologías que todavía deben superar desafíos técnicos antes de llegar a los consumidores.
Algunos anuncios despertaron especial interés entre los fanáticos por sus características y prestaciones, aunque no todos tienen una fecha de lanzamiento asegurada. La empresa busca aumentar su capacidad de fabricación, mejorar sus sistemas de automatización y desarrollar componentes propios para sostener sus planes.
El avance de cada iniciativa va a depender de los resultados de las pruebas, la disponibilidad de piezas y la posibilidad de producir a gran escala.
Optimus es uno de los proyectos centrales de Tesla. Hablamos de un robot humanoide diseñado para manipular objetos y desarrollar tareas físicas en entornos de trabajo y, a futuro, en espacios domésticos. La idea de la empresa es que pueda asumir actividades repetitivas o que requieran esfuerzo.
Para ser útil en una casa, Optimus debería reconocer objetos, adaptarse a los espacios y ejecutar tareas de fora segura. También necesita manos con suficiente destreza para manipular elementos de distintos tamaños y materiales, uno de los puntos que la empresa todavía debe resolver.
Tesla trabaja en ampliar la fabricación del robot y proyecta que las primeras ventas puedan empezar durante la segunda mitad de 2027.
El Roadster es otro de los proyectos que Tesla volvió a poner en primer plano y hoy es del que más se habla. La nueva presentación del deportivo eléctrico se llevó a cabo el 15 de octubre de 2026 y mostró un vehículo con tecnologías experimentales desarrolladas en colaboración con SpaceX, la empresa aeroespacial de Musk.
Tesla señaló que busca empezar la producción en 2028, casi nueve años después de haber presentado por primera vez la segunda generación del modelo.
La demostración incluyó habilidades poco habituales para un auto. El vehículo utilizó un sistema de succión para mantener la adherencia durante una maniobra invertida y propulsores de gas frío para elevarse y girar en el aire.
La aceleración es otro de los puntos que llamó la atención. Durante la presentación se informó que el Roadster podía pasar de cero a 100 km/h en en 0,81 segundos.
La fecha de producción anunciada es 2028, pero el historial del modelo invita a mantener cautela. La segunda generación del Roadster se presentó originalmente en 2017 y acumuló varios retrasos. La demostración mostró avances, aunque todavía quedan cuestiones por resolver antes de que el llamativo modelo llegue a los compradores.
Tesla también busca expandir su negocio con un servicio de transporte autónomo. La propuesta consiste en ofrecer viajes en vehículos que puedan trasladar pasajeros sin un conductor humano al volante, mediante un sistema de conducción autónoma y una red de operación gestionada por la empresa.
La iniciativa está vinculada con el desarrollo de sus sistemas de Inteligencia Artificial y con los avances en conducción autónoma. El objetivo de Musk es que los usuarios puedan solicitar un viaje desde una aplicación y que los vehículos hagan el recorrido de manera independiente.
Para que ese modelo funcione a gran escala, Tesla necesita demostrar que su tecnología puede operar con seguridad en distintas condiciones de tránsito. Ese va a ser el desafío para los próximos años.
La red ya empezó a funcionar en distintas ciudades de Estados Unidos, entre ellas Austin, Dallas, Houston y Miami. No obstante, la expansión no avanza con el mismo ritmo en todos los mercados: algunas operaciones todavía tienen supervisión y otras ofrecen viajes sin un monitor de seguridad, dentro de zonas delimitadas.
El cuarto eje de los planes de Tesla está en los procesadores para Inteligencia Artificial. La empresa desarrolla sus propios chips para procesar información que aprovechan sus sistemas de conducción asistida, autonomía y robótica.
Estos componentes son importantes porque permiten ejecutar modelos de IA dentro de los vehículos y otros dispositivos sin depender exclusivamente de procesadores de terceros.
El AI5 es el próximo procesador de inferencia de la empresa. En su actualización del primer trimestre de 2026, Tesla informó que había completado el diseño final del chip. La empresa también trabaja en ampliar su capacidad de fabricación de semiconductores para responder a la demanda prevista de sus proyectos de Inteligencia Artificial.
El calendario divulgado por Tesla contempla la producción del AI5 en 2027 y la del AI6 en 2028. La firma planteó que el AI5 podría ofrecer un rendimiento muy superior al AI4, su generación anterior, mediante una mayor capacidad de cómputo y memoria.
El horizonte de 2027 y 2028 reúne proyectos muy distintos, pero conectados por una misma estrategia: ampliar la presencia de Tesla en Inteligencia Artificial, automatización y movilidad. Los anuncios nos dejan ver para donde se dirige la empresa, pero las fechas y prestaciones finales van a depender de lo que logre llevar a la práctica.