21 de enero 2026 - 20:38

Acuerdo Mercosur-UE judicializado: qué escenarios se abren para su puesta en marcha

El envío del tratado al Tribunal de Justicia de la UE congela su ratificación a nivel europeo y abre un período de incertidumbre, mientras se debate una aplicación provisional.

Acuerdo Mercosur-UE judicializado: qué escenarios se abren para su puesta en marcha.

Acuerdo Mercosur-UE judicializado: qué escenarios se abren para su puesta en marcha.

El envío del acuerdo UE-Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por parte del Parlamento Europeo (PE) abrió una etapa de incertidumbre jurídica y política que puede retrasar su entrada en vigor durante meses o incluso años, mientras se define si el tratado es compatible con los tratados comunitarios y qué margen tendrá la Comisión para aplicarlo de forma provisional.

La decisión adoptada en Estrasburgo, por una diferencia mínima de votos, implica que el TJUE deberá pronunciarse sobre aspectos clave del texto firmado recientemente en Paraguay tras más de 25 años de negociaciones. En concreto, los jueces analizarán si el mecanismo de reequilibrio incluido en el acuerdo y la base legal elegida para su ratificación respetan el marco institucional y regulatorio de la Unión Europea. Según los plazos habituales del tribunal, este tipo de dictámenes puede demorar entre 18 y 24 meses.

En los hechos, el proceso de ratificación queda congelado hasta que exista una opinión jurídica, lo que posterga la votación final del Parlamento Europeo y aleja la posibilidad de que el acuerdo entre plenamente en vigor en el corto plazo. No obstante, los tratados europeos habilitan a la Comisión Europea (CE) a aplicar de manera provisional los capítulos comerciales, una opción que divide aguas dentro del bloque.

El lamento de unos, la celebración de otros

Desde Bruselas, la Comisión expresó su “profunda decepción” por el voto parlamentario y defendió que las objeciones planteadas carecen de sustento jurídico. Países como Alemania y España presionan para avanzar con una aplicación provisional, al considerar estratégico el acuerdo en un contexto de tensiones comerciales globales y de fricciones crecientes con Estados Unidos. Para Berlín, el freno impuesto por la Eurocámara refleja una lectura errónea del escenario geopolítico.

En la vereda opuesta, Francia lidera el rechazo y advierte que cualquier aplicación, incluso temporal, sería una falta de respeto a la decisión parlamentaria y una amenaza para su sector agrícola. Agricultores y sindicatos agrarios celebraron el envío del texto a la justicia europea como una victoria política y reclaman garantías frente a la competencia de productos sudamericanos. «Francia está dispuesta a decir no cuando es necesario y la historia a menudo le da la razón. La lucha continúa para proteger nuestra agricultura y garantizar nuestra soberanía alimentaria», subrayó el ministro de Exteriores francés, Jean-Nöel Barrot.

Mientras tanto, en el Mercosur lo que predomina ahora es la expectativa y la cautela. El bloque observa cómo un acuerdo destinado a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo queda atrapado en una disputa institucional europea. La “verdadera batalla”, como admiten incluso algunos eurodiputados, se librará ahora en torno a si la Comisión se anima o no a aplicar provisionalmente el tratado mientras la justicia europea tiene la última palabra.

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