28 de mayo 2024 - 09:58

Argentina da un respiro a la economía uruguaya

Los precios relativos con Argentina mejoraron, pero la situación está lejos de estabilizarse. Los vecinos atraviesan una fuerte recesión.

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La economía uruguaya arrancó el año 2024 con algunos síntomas de mejora, aunque hay diferencias según los sectores. Los excesos de lluvias están complicando la situación en el campo, sector que -a pesar de esto- se espera que aporte a la recuperación de la actividad respecto al año pasado, cuando el golpe vino por la sequía. El impacto es particularmente en la producción de granos y también en la horticultura, con escasez de algunos productos y la consiguiente suba de precios. Además, hay complicaciones en varias localidades por inundaciones.

En el comercio, por su lado, los datos son positivos, en consonancia con la evolución del ingreso de los hogares, que subió respecto a 2023. Pero la evolución del comercio en Uruguay también depende -en especial en estos últimos tiempos- de las relaciones de precios con Argentina. La economía vecina está transitando un fortísimo ajuste fiscal, impulsado por el nuevo gobierno, con derivaciones en la actividad y en el mercado cambiario.

Luego de la revaluación que decidió el gobierno de Javier Milei, el dólar oficial saltó casi 100%. Pero el dólar paralelo -el que importa para Uruguay- se mantuvo más estable de lo esperado. Al mismo tiempo, el salto en el dólar oficial generó una fuerte suba de precios, que ya venían en alza. Ahora la inflación está comenzando a ceder, pero al mirar los niveles de precios en términos absolutos, el aumento ha sido sideral. Desde el gobierno argentino hablan de “sinceramiento” de los precios, en especial de la energía; y es cierto: los valores previos eran ridículos y están tendiendo a niveles más razonables, pero el golpe al bolsillo de los consumidores es durísimo.

Para Uruguay lo que importa es la evolución de los precios minoristas en dólares según el dólar paralelo, que es el que usan los uruguayos cuando cruzan el charco. Allí se observa que mientras la inflación del último año -es decir, el aumento del IPC en 12 meses- fue 289%, en el mismo período el dólar paralelo (o dólar libre, como se lo llama ahora) subió bastante menos, en torno a 160%. De lo cual resulta que los precios en dólares en Argentina, al tipo de cambio libre, han tenido un fuerte aumento, del entorno del 50%. Por supuesto, la canasta del IPC es un promedio general de la economía y allí hay sectores que tienen muy diverso comportamiento. Pero en términos generales, es bastante claro que -para los uruguayos- Argentina se ha encarecido respecto a lo que era el escenario un año atrás. Esto no quiere decir que sea aún más barato (en algunos casos muy barato) el precio de algunos bienes y servicios en Argentina. Los comentarios, sondeos, tendencias, muestran que ciertos servicios (cultura, restaurantes, etc.) siguen claramente atractivos en Argentina; otros servicios y productos, ya no tanto. De hecho, Argentina está importando volúmenes importantes de algunos productos en los que claramente debería ser competitivo (panificados, lácteos), lo que se explicaría más por efectos cambiarios; esto refleja también que la situación está lejos de estabilizarse.

El cambio en los precios relativos con Argentina está siendo percibido por los comerciantes uruguayos, en especial en algunas categorías como farmacia y vestimenta. Según la Encuesta de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios correspondiente al primer trimestre del año, las ventas minoristas mejoraron 4,1% real interanual en comparación con el mismo período del año pasado. Y buena parte de los comerciantes adjudican la mejora al referido cambio en los precios relativos con Argentina.

En los últimos días, sin embargo, el dólar libre en Argentina tuvo un nuevo empuje y pasó del eje de los 1.000 pesos en el que se movió por varias semanas, a los actuales 1.200 o algo más. Varios analistas adjudican esta suba a la baja en la tasa de interés que ha ido procesando el Banco Central Argentino (BCRA), en la medida que la inflación mensual ha ido descendiendo. En efecto, parece claro que Argentina está en un proceso de normalización cambiaria que -eventualmente- podría ir hacia la eliminación del cepo. Pero para eso, previamente hay que estabilizar la inflación en un nivel menor y eso aún no es claro.

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El gobierno de Milei argumenta que el ancla de su estrategia económica es la eliminación del déficit fiscal, lo que baja la inflación en su fundamento. Pero eso, obviamente, está generando una fortísima recesión. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que calcula el BCRA, la actividad económica argentina en marzo fue 8,4% inferior a la del mismo mes del año pasado. Una recesión muy fuerte de la cual -por ahora- no se vislumbra una salida. Desde el Gobierno se plantea con optimismo que habrá un rebote en V, pero no son pocos los escépticos que temen una recesión más larga. Y es posible que esta incertidumbre sobre la marcha de la economía también se esté reflejando en el mercado cambiario.

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Para Uruguay, la suerte del país vecino es muy relevante, no solo en el plano cambiario sino también en la propia actividad. Por ejemplo, por muchos años nuestro país tuvo ingresos muy altos por el turismo que llegaba desde Argentina todos los años; eso cayó fuerte y no se vislumbra una mejora rápida. El otro canal de incidencia de Argentina en Uruguay es la inversión de capital. Allí se mantiene una interesante dinámica, aunque el propio encarecimiento en dólares de Uruguay ha moderado el ingreso de capitales, en particular para nuevos proyectos de construcción. Pero a corto plazo, seguramente lo más relevante es el impacto cambiario en el comercio. Por ahora, los vecinos dan un respiro. Veremos hasta cuándo.

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