20 de abril 2023 - 14:32

BCU: una decisión para controlar el impacto de la sequía, pero que amenaza con elevar la inflación

El mercado advirtió que la autoridad monetaria se apresuró con la baja de la tasa de interés. ¿Cuáles son las posibles consecuencias?

BCU Banco Central Del Uruguay
Foto: BCU

El Banco Central del Uruguay (BCU) tomó una medida que sorprendió a la gran mayoría respecto de la Tasa de Política Monetaria (TPM) cuando decidió bajarla en 25 puntos básicos, del 11,50% en el que se encontraba congelada desde hacía meses hasta el 11,25%.

Más allá de los datos positivos en el control del alza de precios que permitieron avanzar con la iniciativa, llamó la atención que la estrategia fuera definida el mismo día en que se conocieron mayores expectativas de inflación. ¿Qué efectos podría tener la modificación de la política contractiva en las metas macroeconómicas del gobierno?

Uruguay está en boca de los medios internacionales y no es por algo menor: con la decisión reciente del BCU de bajar las tasas de interés de referencia, se convirtió en el primer país de América del Sur en tomar esta decisión, yendo a contramano de las demás autoridades monetarias de la región e, incluso, de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que había elevado en 25 puntos básicos las tasas en marzo.

En el país, esta decisión fue visto como una respuesta a la demanda persistente del sector agroexportador local por hacer algo respecto del atraso cambiario para aumentar la competitividad de la producción nacional en el exterior frente al impacto de la sequía.

Al respecto, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) estima, como mínimo, pérdidas por 1.800 millones de dólares debido al déficit hídrico cuyos efectos negativos han llevado a extender la emergencia agropecuaria por otros cinco meses. Asimismo, este impacto ya no estará supeditado solo al Producto Bruto Interno (PBI) agropecuario, sino que golpeará el PBI nacional directamente; afectando, por lo tanto, el crecimiento del país, tal y como señaló Alberto Landeira, economista de la corredora Puente a Bloomberg.

“La razón principal por la que el Banco Central comenzó a recortar las tasas antes que otros países es porque tenemos una brecha de producción negativa”, señaló Landeira como motivo detrás que la decisión acelerada del BCU, incluso contra la tendencia regional al alza y a la expectativa general de local de que se mantuvieran congeladas en 11,50% por otros dos meses.

Sin embargo, y en la misma línea de una teoría de la sábana corta, esta medida tomada para tratar de mitigar el impacto económico de la sequía —y la desaceleración del crecimiento consecuente— puede repercutir perjudicialmente sobre la política contra la inflación.

Una decisión a contramano de la lucha contra la inflación

La baja de las tasas fue celebrada en el sector exportador, pero para los analistas significa una bandera blanca en la lucha contra la inflación. Para el mercado, el gobierno se rindió en su intención de llevar la inflación al rango meta de entre 3% y 6%.

Si bien el BCU basó la posibilidad de avanzar en la flexibilización de la política monetaria en la tendencia a la baja de los índices inflacionarios en el país —con seis meses de baja sostenida y proyecciones de mantenimiento de la tendencia—, a los principales actores del mercado les preocupa que la medida apresurada tenga como efecto colateral el incremento en los precios al consumidor.

La preocupación no es infundada: el mismo día que el Comité de Política Monetaria (Copom) decidió la baja de la TPM al 11,25%, el BCU divulgó los resultados de las encuestas mensuales de expectativas, en las que se registró un leve aumento en las proyección inflacionarias tanto para este año como para el próximo. De esta forma, para el 2023 la mediana de las respuestas sobre la inflación estimada pasó de 7,20% a 7,27%; mientras que para 2024 subió de 6,88% a 6,95%, en ambos casos alejándose del rango meta.

Lo llamativo es que, pese a que la política contractiva sobre las tasas de interés de referencia buscaron expresamente reducir el aumento en los precios al consumidor, a pesar de tener evidencia de un posible empeoramiento de la situación a corto plazo, el BCU resolvió avanzar de forma contradictoria con la baja de las tasas.

De esta forma, es posible que, a cambio del intento de mitigar el impacto de la sequía, las expectativas de inflación crezcan todavía más, junto con, paralelamente, los precios.

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