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9 de agosto 2025 - 09:02

Bodegones porteños, un clásico de Buenos Aires

Opciones variadas y todo tipo de sabores pueden encontrarse en uno de los tradicionales espacios de la gastronomía de Buenos Aires.

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Los bodegones porteños son un clásico imperdible de la gastronomía de Buenos Aires..

A la hora de visitar Buenos Aires, un clásico de la gastronomía es visitar los bodegones, con las opciones más variadas y tradicionales.

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A continuación, una serie de bodegones porteños:

Cobre - Vitel toné

COBRE

Recientemente inaugurado en el barrio de Palermo, el restaurante Cobre, creación de Francisco Giambirtone y Santiago Lambardi —de la casa de fuego Hierro— junto a los hermanos Diego y Gustavo Batica, reinterpreta el espíritu del bodegón argentino con una mirada contemporánea, escénica y multisensorial, bajo la dirección del chef Claudio Román. Su cocina celebra la gastronomía popular con sensibilidad de alta gama y técnicas como cocciones largas, fermentaciones, curados, ahumados y emulsiones. La carta invita a compartir: hay platitos, principales, guarniciones y postres. Algunos imperdibles son la empanada frita de osobuco, el vitello tonnato, los arancini con hongos de pino y alioli de jalapeño, el revuelto gramajo con jamón horneado, arvejas y papas pay, los ravioles de ricota, la milanesa de lomo, o los muslitos de pollo al ajillo con risotto. Entre los postres, sobresalen el arroz con leche de coco, crumble y canela, y el panqueque de dulce de leche rogel. Para beber, hay cócteles de autor que reinterpretan clásicos y una interesante carta de vinos que abarca ejemplares ligeros, de cuerpo y sedosos, además de blancos, rosados, naranjos y espumantes. Con capacidad para 90 personas, el espacio apunta a una identidad definida como bodegón neofolk, que mezcla cobre, madera oscura y piedra en una ambientación vibrante. El Dogo Argentino, emblema de la marca, y la imponente escalera central refuerzan su identidad, junto con una llamativa barra que invita a disfrutar de una experiencia que combina calidez, diseño y cocina de alta calidad.

Dirección: Fitz Roy 1722, Palermo.

Puchero (5)

PUCHERO

En el corazón de Villa Luro, Puchero resignifica la cantina porteña con una mirada actual y una fuerte identidad estética: madera, tonos celestes y blancos, detalles antiguos restaurados y ventanales que inundan de luz el salón. La cocina, liderada con oficio y sensibilidad, homenajea los sabores de la mesa familiar y los actualiza sin perder su esencia de bodegón. Platos como el pastel de papa con carne braseada, la tortilla rellena de lomito o los buñuelos de espinaca con corazón de mozzarella reflejan ese espíritu casero, sabroso y entrañable. También se lucen las pastas artesanales como los raviolones de molleja o los sorrentinos de asado, y clásicos como la milanesa Puchero con dos huevos fritos o el flan mixto para el final. A la hora del vermut, la barra invita con recetas tradicionales y atención personalizada, mientras que las meriendas sorprenden con variedad de sándwiches, churros con chocolate y medialunas XL rellenas con pistacho o pastelera. Para los más chicos, hay un menú Purretes con opciones pensadas especialmente para ellos. Un lugar donde el sabor, la memoria y la calidez se reencuentran en cada detalle, ideal para volver una y otra vez.

Dirección: Av. Rivadavia 10300, Villa Luro.

Mondongo & Coliflor - Osobuco de cerdo con aligot

MONDONGO & COLIFLOR

En el corazón de Parque Chacabuco, Mondongo & Coliflor se presenta como clásica cantina porteña, con una propuesta que reivindica las recetas típicas de la cocina argentina. En un local con más de un siglo de historia, este bodegón contemporáneo comandado por cuatro socios apasionados por la tradición gastronómica —Arnaldo Roperti, José Villar, Quique Yafuso y Cabito Massa Alcántara— despliega una carta repleta de platos caseros con impronta hogareña. Desde empanadas, buñuelos y provoletas de entrada hasta guiso de mondongo disponible durante todo el año, milanesas tamaño XL, pastas caseras, carnes a la parrilla y una sección de sanguchería XL en pan de masa madre para el principal, y postres como mousse de chocolate, Charlotte, almendrado y flan mixto para el cierre dulce, son algunas de las tantas alternativas que se pueden pedir en este cálido local de barrio. Con estética de época y cocina 100% artesanal, el espíritu de Mondongo & Coliflor revive en cada bocado, invitando a los comensales que buscan experiencias genuinas a disfrutar de una mesa generosa, junto a la familia y amigos, con preparaciones elaboradas con materia prima de notable calidad y con el corazón puesto en los sabores de siempre.

Dirección: Del Barco Centenera 1698, Parque Chacabuco.

la boqueria 3

LA BOQUERÍA

En pleno corazón de Palermo, La Boquería se impone como un bodegón contemporáneo que fusiona lo mejor de la cocina española con la tradición porteña de las brasas. El lugar tiene una atmósfera cálida y relajada, con mesas de madera, luces tenues y una decoración que evoca tanto el espíritu castizo como el sabor barrial de Buenos Aires. Su carta es generosa y variada, ideal para quienes buscan platos abundantes y sin pretensiones. Entre las entradas, destacan los boquerones marinados, la tortilla con mozzarella y panceta ahumada, y las gambas al ajillo, perfectas para compartir con pan crujiente. Entre los principales brillan favoritos como la milanesa de lomo (clásica o napolitana), pesca del día grillada con puré aromatizado y el imponente Gran Bife Porteño: un ojo de bife de 400 gramos con huevo frito, panceta, morrón asado y papas fritas. Para los amantes de la parrilla, hay opciones como el matambre a la provenzal o a la pizza, y una tabla parrillera para compartir que incluye asado, vacío, pollo, chorizo, morcilla y chinchulines. El cierre dulce no decepciona: mousse de chocolate con frutos rojos, flan casero con dulce de leche y crema, o panqueque con helado.

Dirección: Soler 5101, Palermo.

La Capitana - Flan Mixto (2)

LA CAPITANA

La Capitana —bodegón y vermutería temática que rinde homenaje a Eva Perón y a los años 40 y 50— ofrece una propuesta gastronómica que evoca la nostalgia y los sabores de antaño en un ambiente auténtico. Su carta invita a un viaje culinario por la cocina tradicional, reversionada en algunos casos, con entradas como la lengua a la vinagreta (un carpaccio de lengua de ternera con limones asados y un mix de verdes y parmesano), la tortilla de papa rellena de queso ahumado y panceta, y la provoleta “La Capitana” (un provolone macerado y gratinado en horno de barro con rúcula, bondiola y tomates cherry confitados). Como principales, se lucen El Pastel del General, que lleva ternera braseada al horno de barro con puré, queso ahumado y gratinado de queso parmesano, y la Milanesa La Capitana, con papas fritas a caballo, o a la Napolitana. Para el broche dulce, se destacan el Vigilante de Fresco y Boniato, una reversión del postre típico que presenta rodajas de dulce casero de boniato perfumado con notas cítricas y jengibre, acompañado de queso fresco de campo, trocitos de nuez partida e hilo de caramelo, o el Don Pedro, que combina helado de crema americana, crema chantilly, nueces y una medida de whisky. Los platos están pensados para compartir. La experiencia se completa con una selección de vermuts de la casa, servidos en vasos y jarras, que incluye creaciones como el Descamisada (Hesperidina, Rosso, Tónica y Naranja) y otros clásicos de siempre.

Dirección: Guardia Vieja 4446, Almagro.

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