“La ley de zonas francas fue el principal motor para promocionar inversiones y para el crecimiento, con una política de Estado que muestra la estabilidad jurídica y los beneficios tributarios”, expresó, mientras consideró que “es fundamental por estar muy cerca de Buenos Aires y conectar también con Montevideo y el litoral de nuestro país”.
A la par, Durquet puso el foco en la disponibilidad de talento y habló de “una senda virtuosa con la llegada de universidades, como será la UdelaR en poco tiempo, atendiendo la demanda de formar profesionales, que ahora se va a empezar a incrementar”, a lo que se suma el potencial de atraer “argentinos con ganas de vivir en un lugar más tranquilo, limpio y seguro”.
Una apuesta a la infraestructura de calidad
En esta línea, Zona Franca del Plata contará con un campus de 11.000 metros cuadrados, con opciones para firmas que no necesariamente necesitan construir una estructura propia desde cero, facilitando una primera etapa de desembarco y una expansión gradual de la operación.
“Estamos construyendo un edificio corporativo con una infraestructura de última generación para ponerla a disposición de aquellas empresas que puedan tener en Colonia una plataforma para brindar servicios globales ”, destacó Durquet.
En tanto, la gerenta comercial de Zona Franca del Plata, Sofía Kramer, señaló que ya se firmaron contratos con empresas de servicios profesionales, entre ellas firmas vinculadas a la abogacía, la contabilidad, la arquitectura y la ingeniería, pero también con actores del mundo financiero. “Estamos construyendo un edificio innovador, en madera y frente al río. Es un campus de 11.000 metros cuadrados de cinco pisos, de los cuales tenemos 8.600 metros cuadrados para oficinas”, valoró sobre la apuesta.
Avanzan las obras en Zona Franca del Plata, cuya inauguración llegará en noviembre.
Con respecto a las diferentes soluciones para las empresas, explicó que hay varios tipos. “Están las oficinas business center, que van desde 24 a 95 metros cuadrados y las llamamos llave en mano, con toda la solución incluida, pensada para que el cliente venga con su computadora y pueda operar sin ningún tipo de inversión”, puntualizó.
Otra opción es la de las oficinas flexibles. “Van de 150 a 1.900 metros cuadrados, equivalente a una planta entera. Las llamamos lienzo blanco, donde cada cliente hace su obra dependiendo de la necesidad de distribución y diseño de cada empresa”, indicó y sentenció: “Es un edificio con todos los servicios incluidos y estamos en proceso de obtener la certificación LEED con el foco en la eficiencia energética y la sostenibilidad”.
Cuáles son las principales áreas de negocio
Por su parte, el socio director de Bragard, Jean Jacques Bragard, destacó que el atractivo surge del marco regulatorio, con la cercanía entre Colonia y Buenos Aires como componente adicional. En cuanto a las áreas de negocios, puso la mira en el wealth management (gestión patrimonial) como un caso de éxito. “Funciona fluidamente y se ve en los aviones y barcos repletos de argentinos, que en general solicitan tres licencias al Banco Central del Uruguay (BCU): asesoría de inversión, intermediario de valores y gestores de portafolio”, expresó.
En esa línea, argumentó: “No es solo porque tenemos lindas oficinas, sino porque hay una ventaja tributaria. Si esa operación se hace en Argentina, ese mismo fee que se está cobrando va a tener una carga tributaria y en Uruguay es cero”.
Otro sector en auge es el de las oficinas de respaldo. “Cualquier entidad financiera que esté en Argentina, puede tener un back office con una licencia muy sencilla de obtener que permite tener fuera de Argentina información y todo lo que tiene que ver con el procesamiento y la administración, con un costo muy competitivo frente a otros países con una tributación bastante alta”, graficó Bragard.
Puntualmente sobre Colonia, observó que “la ventaja principal es que están al lado de Buenos Aires, que te da esa ventaja comparativa de ir y volver en el día, a diferencia de, por ejemplo, Montevideo y Punta del Este”.
Zona Franca del Plata contará con oficinas que ofrezcan distintas soluciones al cliente.
Las ventajas fiscales de las zonas francas
Detrás del atractivo para las compañías están los incentivos tributarios. La socia y encargada de Contable, Tax y Payroll de Bragard, Cynthia Carballo, resaltó el régimen de zonas francas.
“Si soy usuario de zona franca, va a haber una exoneración total del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), que es del 25% en Uruguay. Lo mismo pasa con el Impuesto al Patrimonio, que, si no, representaría un 1,5% del patrimonio neto”, precisó y, entre las ventajas, enumeró: “Si contratan servicios del exterior, no estaría gravado con Impuesto a la Renta de los No Residentes (IRNR)”.
A su vez, marcó la novedad normativa en la distribución de dividendos, cuya tributación es del 7% en general. “Se hizo una modificación tributaria para no sacrificar recaudación. Si ibas a pagar en Argentina, un 7% se paga en Uruguay y el resto en el país de origen hasta llegar al monto”, precisó, aclarando que “no hay costo tributario” en el cambio.
Algo similar ocurre con el Impuesto Mínimo Complementario Doméstico (IMCD), que es la relocalización del Impuesto Mínimo Global (IMG) que se aplica desde este año. “Opera solamente para empresas multinacionales que facturen más de 750 millones de euros en el año y tributen una tasa menor al 15% en una jurisdicción”, puntualizó y observó que rige únicamente para los nuevos contratos y “no es más gravoso si tu matriz está en un país que adhirió a esas reglas internacionales”.
También destacó que las mercaderías que ingresan desde el exterior a una zona franca no pagan IVA ni tributos aduaneros en ese momento, completando una serie de diferenciales que pueden tener un impacto relevante sobre la estructura de costos y la rentabilidad de las operaciones.
En el evento se presentaron los principales atractivos de Colonia como hub de servicios.
Actividad sustancial y mínimo de personal uruguayo
Al poner el foco en las exigencias del régimen, mencionó que la instalación no puede limitarse a una estructura formal o administrativa, sino que la actividad real de la empresa debe realizarse en zona franca. “Puedo tener actividades que sean complementarias o necesarias que se desarrollen en el exterior, lo que no puedo es tener mi actividad sustancial en otro país”, definió.
Al mismo tiempo, marcó que al menos un 75% de los trabajadores deben ser ciudadanos uruguayos, con algunas excepciones. De hecho, para los servicios la distribución puede ser 50% de trabajadores extranjeros y 50% uruguayos, con hasta 40% de la jornada mensual en la modalidad de teletrabajo.
“Los extranjeros tienen algunos beneficios muy importantes. Por ejemplo, pueden elegir si realizar aportes a la seguridad social en Uruguay o no. Y, si eligen no hacerlos, también pueden optar por no tributar el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y optar por el IRNR”, indicó.
Sobre las diferencias, marcó que uno paga tasas progresivas del 0 al 26%, mientras el otro una tasa plana del 12%. “En muchos casos, sobre todo en retribuciones más elevadas, resulta bastante más conveniente y deriva en una reducción de costos”, expresó.
Seguridad jurídica y beneficios impositivos
A su turno, el abogado encargado de Derecho Administrativo y Tributario de Bragard, Gastón Lapaz, valoró que en Uruguay “la seguridad jurídica se mantiene en el paso de los diferentes gobiernos” y recordó que el país tuvo “la habilidad y capacidad legislativa para adaptarse y mantenerse siendo cumplidor de la OCDE sin ninguna observación desde 2018, lo que hace que el atractivo se mantenga”.
En el mismo sentido, y sumó entre los atractivos para personas físicas a la posibilidad de configurar residencia fiscal en Uruguay. “Además del típico criterio mundial de permanencia, de estar aproximadamente 183 días, Uruguay tiene la posibilidad de tomar residencia fiscal por inversión en inmuebles y por inversión en empresas con determinadas características de proyecto”, resaltó, agregando a la ecuación el régimen de tax holiday.
¿Puede Colonia ser la Hong Kong de América del Sur?
El embajador de Uruguay en Argentina, Diego Cánepa, le puso el tono institucional a la jornada y resaltó la estabilidad. “Sabemos qué reglas tenemos hace muchos años para la inversión y en diez años van a ser las mismas o mejores”, destacó sobre el esquema de captación de inversiones como política de Estado, aclarando que ocurrirá “no importa quién gobierne”, algo que definió como “el valor agregado que tiene Uruguay”.
Al referirse a Colonia, fue más ambicioso al comparar que “va a ser la Hong Kong de América del Sur”, en alusión a la importancia de ese centro de servicios para China.
“Va a ser el centro financiero y de servicios más importante de la región”, vaticinó y finalizó con un llamado a la inversión. “El que llega primero va a tener muchas más ventajas. Aprovechen la oportunidad, porque en tres años esto va a estar en otro precio”, cerró Cánepa.