En el corazón de Puerto Retiro, Áncora se convirtió en uno de los espacios más atractivos para quienes buscan empezar el día con calma, cortar la tarde con algo rico o almorzar bien sin complicarse. Su salón luminoso, vestido en madera y con un clima íntimo que remite a las cantinas clásicas, funciona como refugio urbano para quienes circulan por una zona que crece a paso firme entre oficinas, estudios creativos y nuevos proyectos gastronómicos.
Los desayunos y meriendas son uno de los grandes fuertes del lugar. La carta combina preparaciones caseras y sabores simples pero bien ejecutados: huevos con papa rosti y tomate asado, yogur con granola de trigo sarraceno, frutas y miel, tostadas con queso y mermelada artesanal, medialunas, tostados y opciones más completas para quienes buscan energía desde temprano. Todo acompañado por café Nespresso, jugos frescos y una selección de extras que permiten armar el desayuno a medida.
Al mediodía, Áncora suma un menú ejecutivo que se renueva cada día y que ya se volvió un favorito entre quienes trabajan o circulan por Puerto Retiro. La propuesta ofrece tres modalidades pensadas para distintos tiempos y apetitos: una opción más ágil que incluye plato principal y bebida por $18.000, una posibilidad intermedia con principal más entrada o postre y bebida por $25.000, y una versión completa que propone entrada, principal, postre y bebida por $32.000. Los platos que integran estas combinaciones cambian diariamente, no forman parte de la carta regular y pueden incluir pastas caseras, carnes con guarniciones de estación, pescados, ensaladas robustas o preparaciones clásicas reinterpretadas con técnica actual. Es una alternativa pensada para quienes buscan comer bien, rápido y a precio accesible, sin resignar sabor ni calidad.
Para quienes prefieren elegir libremente, la carta completa también está disponible en almuerzos y cenas, con entradas como la pascualina artesanal, el salpicón de gallina o el brioche chato con manteca batida; principales como los pappardelle con estofado, el chivito uruguayo o el ojo de bife con puré duquesa, y postres que honran la tradición porteña, desde el flan con crema hasta el panqueque de manzana.
La experiencia se completa con una cuidada selección de vinos argentinos curada personalmente por Aldo Graziani, referente indiscutido de la cultura vitivinícola en el país. La carta reúne etiquetas de bodegas independientes y proyectos de autor que reflejan la diversidad y riqueza de los terroirs nacionales, con opciones que incluyen blancos, rosados, naranjos, espumantes y tintos de gran carácter. Nombres como Zaha, Matías Riccitelli y Antro, por ejemplo, forman parte de una propuesta pensada para acompañar los distintos momentos del día. Además, muchas de las etiquetas pueden disfrutarse por copa, invitando a descubrir nuevos vinos sin necesidad de pedir una botella completa.
Dirección: Comodoro Pedro Zanni 351, Puerto Retiro.