4 de octubre 2023 - 16:31

Dólar: ¿rebote o cambio de tendencia?

La divisa norteamericana sube en Uruguay, en línea con el mercado internacional, pero son muchas las variables a tener en cuenta.

El dólar opera al alza en Uruguay y se deben analizar muchas variables para definir si es un rebote o un cambio de tendencia.

El dólar opera al alza en Uruguay y se deben analizar muchas variables para definir si es un rebote o un cambio de tendencia.

Foto: Pixabay

La competitividad del Uruguay está en problemas y la situación se agrava por el escenario en Argentina, donde no se vislumbra una salida ni clara ni rápida, de la crisis económica. Hasta ahora Uruguay venía sobrellevando la diferencia de los precios relativos estoicamente y sin demasiadas herramientas para reaccionar: mientras miles de uruguayos cruzan los ríos todos los fines de semana para aprovechar los bajos precios en Argentina, para hacer compras y paseos a precios inauditos, los uruguayos que trabajan en el comercio sufren.

Uruguay está con los mayores salarios reales en varias décadas, pero buena parte esa mayor capacidad de consumo -que se destaca en la comparación internacional-, se desvía hacia la Argentina, y deja el comercio uruguayo en ascuas. Por si fuera poco, el diferencial de precios estimula más que nunca el contrabando, afectando deslealmente no solo al comercio del litoral sino al de Montevideo y otras zonas.

Pero hay un escenario global más allá de Argentina, que también muestra cambios. En el último año el costo del dinero a nivel internacional (tasa de interés) ha subido notoriamente a partir del cambio de la política monetaria de los Estados Unidos. Esta semana la tasa de interés del bono de EEUU a 10 años llegó a un máximo desde 2007 (4,8%). Esto es consecuencia de que la economía de EEUU está mostrando más firmeza de lo esperado, en especial en términos relativos a China y la Unión Europea. De manera que la tasa de interés permanecerá más alta más tiempo del previsto, para contener la inflación. Y por tanto, el dólar se fortalece.

Esa fortaleza del greenback demoró en expresarse en la región, entre otras cosas porque Brasil decidió subir fuerte su propia tasa. Pero ahora se acerca a la tendencia global y el dólar sube en el mercado norteño, acercándose a su cotización de un año atrás. Uruguay le sigue, aunque con retraso: el dólar superó los 39 pesos (subió casi 5% en poco más de un mes), pero aún está por debajo de su nivel de un año atrás (41 pesos en octubre 2022). Dicho de otra forma, hay una corrección al atraso cambiario, pero es modesta.

¿Es un rebote o un cambio de tendencia más permanente?

La cuestión ahora es si esta suba del dólar es un rebote o un cambio de tendencia más permanente. Por ahora, el escenario muestra más bien lo primero. Una referencia importante es ver qué dice el mercado financiero a través de sus tasas de interés, echando mano al concepto de paridad de tasas. Si el mercado está relativamente equilibrado, las tasas comparadas tienen que ser coherentes con el valor del dólar futuro.

En este sentido, hoy en los bancos uruguayos -tomemos un ejemplo- se puede colocar en dólares a plazo a una tasa de interés anual del 2,8%, o en su defecto en pesos al 7,5%. Tomando un dólar hoy a 39,14 pesos, el dólar de equilibrio a un año para que esas tasas entren en paridad es 40,9 pesos, un 4,6% de aumento anual. El aumento no alcanza a la inflación anual proyectada, aun considerando la baja de la inflación que se informó hoy. De manera que, más que un fortalecimiento del dólar, más bien se ha frenado su caída y se proyecta un mantenimiento de su valor, relativamente alineado con la inflación, en los próximos meses.

De todos modos, el escenario implica desafíos para el Banco Central. Hasta ahora, la caída del PBI y la caída en la inflación daban espacio al BCU para bajar la tasa de interés, cosa que se espera que haga esta semana. Pero si la tasa de interés en dólares sube, a nivel financiero puede haber una tendencia a exigir más tasa en pesos.

Esto se arbitrará con la trayectoria de inflación, que es donde el BCU se juega el partido. La suba del dólar presiona los precios, pero es poco en la comparación interanual. A su vez, los precios internacionales en dólares bajan por el propio fortalecimiento de la divisa; eso, más que complicar, ayuda a contener la inflación. La carne, los granos, y ahora hasta el propio petróleo, han bajado. Si el BCU logra sortear estos dilemas y afirmar la inflación en el rango meta, habrá cumplido su objetivo.

El problema es a qué costo. El fuerte descenso en la inflación ha hecho rebotar drásticamente al alza los salarios reales. De tal manera que ahora, en varios sectores, el aumento pautado por el gobierno para 2023 y 2024 implica no solo recuperar el salario a los niveles récord de 2019, sino seguir de largo. Y ya son varios los sectores y empresarios que han planteado que no lo pueden sostener sin que se caiga el empleo. Si a esto se suma el impacto de Argentina, el mercado laboral puede resentirse, aunque el récord salarial luce muy bien en año electoral.

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