El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) recomendó al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) continuar con el ajuste del gasto público como forma de sostener el cumplimiento de la meta fiscal, ante el riesgo de que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca menos de lo proyectado.
El planteo surgió el pasado miércoles 9, cuando el órgano compareció por primera vez ante la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda del Senado. El CFA es un órgano técnico e independiente que asesora al MEF en la evaluación de riesgos para la estabilidad fiscal, la sostenibilidad de la deuda pública y el seguimiento de la regla fiscal. A la sesión asistieron la consejera Silvia Rodríguez, de manera presencial, y Jorge Roldós y Eduardo Fernández Arias, por videoconferencia.
El MEF bajó su proyección de crecimiento del PIB de 2,2% a 1,6% para 2026 y de 2,4% a 2,1% para 2027, según recordó Rodríguez ante los senadores. La cifra sigue por encima de la del Comité de Expertos, que en mayo la ubicó en 1,3% para este año y 1,7% para el próximo, lo que a juicio de la consejera implica una "sobreestimación" del crecimiento esperado por el ministerio.
Si el PIB creciera menos de lo previsto, explicó Rodríguez, eso derivaría en una recaudación menor a la prevista y, para sostener el cumplimiento de la meta fiscal, "se requerirían medidas compensatorias". La recomendación del CFA ante ese escenario es mantener el "ajuste del gasto o de gestión del gasto".
Dos riesgos adicionales
Roldós coincidió en que la meta es alcanzable este año, pero señaló dos riesgos, por un lado, dijo que la contención de la ejecución del gasto "no puede mantenerse en el tiempo", ya que puede generar "una cierta fatiga fiscal". Por otro, calificó de "incierta" la mayor recaudación que el gobierno espera del nuevo Impuesto Mínimo Complementario Global y otras modificaciones tributarias recientes.
El consejero adelantó que el CFA tiene prevista una reunión con el MEF para que le "expliquen los supuestos" detrás de esas proyecciones de ingresos, un punto que consideró una fuente de "tensión hacia adelante".
El cruce con Pedro Bordaberry
El senador colorado, Pedro Bordaberry, cuestionó al CFA por qué no recomienda "blanquear" directamente la situación y ajustar las proyecciones oficiales de crecimiento, en lugar de sostener metas que luego se corrigen con contención del gasto. Citó el antecedente de 2025, cuando el gobierno había proyectado un crecimiento de 2,6% que terminó no cumpliéndose.
Rodríguez tomó distancia de ese planteo con un argumento técnico: hasta que no se publique la medición del PIB de 2026 completo, en marzo de 2027, no puede darse por errada ninguna de las proyecciones en danza. "No tenemos la bola de cristal, porque las proyecciones no salen de una bola de cristal y no se adivinan. Se estima un modelo y, en base a este, se estima una trayectoria, que está sometida a error", respondió.
Fernández Arias completó la respuesta a Bordaberry al diferenciar dos caminos: blanquear el menor crecimiento y reasignar el gasto presupuestado, o directamente restringir la ejecución del gasto de forma no planificada. Sobre esto último advirtió que "sería un sistema malo" porque, además de la fatiga fiscal que mencionó Roldós, "crea una imprevisibilidad del gasto que tampoco es buena". Aclaró que no hay evidencia de que ese sea el sistema que se esté aplicando actualmente.
Cómo funciona la regla fiscal vigente
Uruguay aplica desde diciembre de 2025 una regla fiscal dual, creada por la Ley N° 20.446, que reemplazó al anterior Consejo Fiscal Asesor por el actual CFA con carácter autónomo. La regla combina dos componentes: un ancla de deuda de mediano plazo y metas operacionales de corto plazo.
El ancla fija en 65% el nivel prudencial de deuda neta sobre el PIB, el umbral a partir del cual la sostenibilidad de las cuentas públicas "se vería seriamente comprometida" se ubica en 85%. Superar el ancla constituye, en palabras del propio CFA, una "luz amarilla" para la sostenibilidad fiscal. La meta operacional central es el Resultado Fiscal Estructural (RFE), que mide el resultado fiscal depurado de ingresos y gastos extraordinarios y ajustado por el ciclo económico. El Presupuesto fijó metas de RFE decrecientes hasta 2029: -3,9% en 2025, -4,0% en 2026, -3,5% en 2027, -3,0% en 2028 y -2,6% en 2029.
El CFA considera "alcanzable" la meta de 2026
Con datos disponibles a julio, el CFA evalúa como alcanzable el cumplimiento de la meta de déficit estructural de 4,0% del PIB para este año. En la Rendición de Cuentas, el MEF reafirmó ese compromiso pese a la revisión a la baja del crecimiento: los menores ingresos estructurales, estimados en 0,4 puntos del PIB, se compensarían con una reducción equivalente del gasto estructural.
El organismo remarcó que, aun cumpliéndose la regla durante todo el período presupuestal sin sobrepasar el ancla de deuda, el resultado previsto de todos modos implica un aumento de la deuda neta del Gobierno Central-BPS en el mediano plazo.
El CFA simuló la trayectoria de la deuda neta usando los supuestos de crecimiento del Comité de Expertos, más bajos que los oficiales, y proyectó una convergencia a 63,5% del PIB hacia 2029, por encima del 62,7% que estima la propia Rendición de Cuentas. El MEF, por su parte, maneja tres escenarios de crecimiento para 2026-2030 (base, superior e inferior) que ubican la deuda entre 60% y 65% del PIB según el ritmo de expansión de la economía. Ante un escenario de menor crecimiento, el CFA consideró conveniente que el gobierno mantenga la misma estrategia de contención del gasto aplicada en 2025.