5 de julio 2023 - 10:44

El dólar sube a la expectativa de una baja de la tasa de interés del BCU

Los analistas prevén que el Copom reduzca las tasas, en busca de algún impacto positivo en la cotización de la moneda estadounidense luego de que en junio cayera un 3,54%.

El dólar volvió a subir en Uruguay, y se consolida por encima de los $38.

El dólar volvió a subir en Uruguay, y se consolida por encima de los $38.

Foto: Pixabay

El dólar en Uruguay está todavía muy lejos de recuperarse, pero en las últimas dos jornadas mostró señales mínimas de repunte tras las alzas consecutivas con las que inició julio. En la previa de una nueva reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) y una posible baja de las tasas de interés, ¿puede dejarse atrás la tendencia bajista?

Tras un junio francamente negro para el tipo de cambio en el país, en el que retrocedió en 16 de las 21 jornadas cambiarias, las leves subas con las que inició el mes, por mínimas que sean, fueron recibidas con cauteloso optimismo. Ayer, el dólar cerró al alza tras valorizarse un 0,10% y cotizar en 37,493 pesos, según los datos del Banco Central del Uruguay (BCU).

Todavía está muy lejos de volver a posicionarse en la franja de los 38 pesos, y aún más lejos de la comparación interanual, cuando su valor estaba casi en los 40 pesos. Sin embargo, la expectativa por la reunión del Copom y una baja de las tasas de interés que acompañe la disminución de la inflación, invitan a mirar la depreciación del peso con otros ojos.

¿El dólar puede recuperar una tendencia alcista?

La Tasa de Política Monetaria (TPM) se encuentra actualmente en 11,25%, pero es de previsión generalizada que mañana, tras la reunión del Copom —y luego de la difusión del Índice de Precios al Consumo (IPC) del Instituto Nacional de Estadística (INE), que afirmaría el camino descendente iniciado en mayo—, ésta baje entre 25 y 50 puntos básicos.

La posible decisión del BCU sería bien recibida por los sectores exportadores, que reclaman hacen meses la intervención estatal en el tipo de cambio a través de la política monetaria, y que fueron respondidos apenas con la pequeña —y sorpresiva— baja de abril. Esto se debe a que hacer menos atractivas las inversiones en pesos ayudaría a que la demanda por los dólares excesivos que hay en el mercado local crezca y se equilibre un poco más la situación de importante atraso cambiario.

Sin embargo, en un contexto en el que la moneda estadounidense lleva acumulado un retroceso del 6,43% en lo que va del año, parece difícil pensar que la baja de las tasas de interés sea suficiente para regularizar la situación. Sobre todo, considerando que tras el último descenso de la TPM en abril, el dólar no inició un camino de recuperación sino que primó la tendencia estable.

Es que la política monetaria no es el único factor que influye en la cotización de la divisa extranjera —o en el fortalecimiento del peso—, si bien es el único sobre el cual el gobierno tiene algún tipo de poder. De esta forma, así como en mayo tuvo mucho que ver la mejora de la nota de deuda del país por parte de las agencias de crédito más importantes —Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch— para contrarrestar la incidencia de la baja de las tasas; ahora son otras cuestiones las que podrían seguir empujando la moneda local al alza y, por lo tanto, el dólar a la baja.

Principalmente, se trata de cuatro factores: la moderación de la inflación, la reducción del déficit fiscal, el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) y, una vez más, la mejora de la nota crediticia por parte de las agencias calificadoras de deuda. De estos elementos, al menos tres son parte del escenario actual en el cual el Copom decidirá la reducción de las tasas de interés.

Habrá que ver cómo impacta el mayor déficit fiscal que se registró durante mayo, una suba del 0,2% respecto de abril que ubicó el indicador macroeconómico en 3,8%; lejos de las expectativas del gobierno, que ya actualizó sus previsiones a un 3,2% para este año —cuando originalmente se estimaba un 2,7%.

Pero, por el momento, el estado de la economía, respaldado por la confianza de las agencias internacionales, no parecen dejar lugar suficiente para el crecimiento necesario del dólar —en términos de que impacte real y positivamente en la competitividad deteriorada del país—, incluso aunque éste esté empujado al alza por la reducción de la TPM.

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