7 de abril 2024 - 12:17

El gobierno apuesta a calmar el malestar por el atraso cambiario con una baja en las tasas

El miércoles se reúne el Comité de Política Monetaria del BCU. El presidente Lacalle Pou adelantó a empresarios que darán una "señal".

El gobierno y el Banco Central del Uruguay analizan un recorte de tasas como señal ante el atraso cambiario.

El gobierno y el Banco Central del Uruguay analizan un recorte de tasas como "señal" ante el atraso cambiario.

Foto: Juan Carlos Cáceres

El atraso cambiario sigue siendo uno de los principales puntos de preocupación y reclamo por parte de los sectores exportadores mientras observan las consecuencias de 25 meses consecutivos de pérdida de competitividad en Uruguay. Con este telón de fondo y no solo frente al último año de la actual gestión, sino también en las primeras semanas de una campaña electoral que será intensa, el gobierno apuesta a calmar los ánimos de los empresarios con una “señal” en la próxima semana. ¿Se viene un nuevo recorte en las tasas de interés?

Los ánimos están caldeados. No solo entre los sectores exportadores que, en la última semana, vieron nuevamente caer al dólar a la franja de los 37 pesos y luego recuperar el 1,85% de su valor en tres días sin garantías de que vaya a haber algún tipo de estabilidad o tendencia alcista; sino también al interior del gobierno mismo, que se ve presionado por los reclamos de uno de los grupos económicos más importantes del país en un año en el que cada opinión cuenta más que nunca.

Por eso mismo, la confirmación del presidente Luis Lacalle Pou de que esta semana habrá “una señal”, alguna medida que, si bien no tendrá un impacto fuerte, puede ser bien recibida entre los empresarios agroexportadores e industriales, abre las puertas a lo que puede ser una tregua momentánea en la elevación del tono de la discusión.

La referencia temporal no es causal, y permite aventurar cuál será esa “señal”: un nuevo recorte de las tasas de interés de referencia por parte del Banco Central del Uruguay (BCU), en tanto el Comité de Política Monetaria (Copom) se reunirá el próximo miércoles con el objetivo de tomar una decisión al respecto.

¿Una “pausa” de la pausa?

La posible decisión de recortar la Tasa de Política Monetaria (TPM) a pesar de que el BCU recién había iniciado su pausa en el ciclo bajista con el objetivo de avanzar en la consolidación de la inflación dentro del rango meta se apoya en varios factores determinantes.

El más importante, indudablemente, es el dato del Índice de Precios del Consumidor (IPC) de marzo, que fue del 3,8% interanual y alcanzó su nivel más bajo desde agosto del 2005. Esta importante baja incluso dentro del rango meta —donde ya lleva diez meses consecutivos— le da cierto aire al BCU para flexibilizar el rumbo de política monetaria que había planteado para, por lo menos, el primer semestre del año.

De esta manera, con un buen escenario en términos inflacionarios, el gobierno podría permitirse una baja en las tasas para demostrar intención de actuar sobre el atraso cambiario, a pesar de que esta medida no haya tenido grandes resultados durante el año pasado, cuando el dólar en el mercado cambiario local siguió mayormente el comportamiento de la divisa a nivel global.

Esto se apoya, además, en que la TPM se encuentra actualmente en el 9%, mientras que la inflación acumulada del 2023 fue del 5,11%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE); y que la anualizada a marzo fue de apenas el 3,8%. Por lo tanto, el margen de rentabilidad para los inversores sigue siendo muy significativo, por lo que un recorte no implicaría un perjuicio considerable para ellos.

Por otra parte, en la región hubo casos similares de países que, siguiendo el camino de Uruguay en cuanto a la consolidación de niveles más bajos de inflación, recientemente determinaron recortes en sus tasas de interés de referencia. Un ejemplo es Chile que, el miércoles, decidió una baja de 75 puntos básicos al 6,5%, y anticipó nuevas bajas.

Presidente Del BCU Diego Labat

Una ¿sorpresa? para el mercado

Que el Copom decida un recorte en la TPM la próxima semana sería una sorpresa para el mercado que, según la última Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) del BCU, publicada el martes pero correspondiente a enero, no espera nuevas bajas durante este mes y, de hecho, no proyecta cambios sino hasta agosto.

Para los agentes económicos consultados por la autoridad monetaria, la expectativa mayoritaria es que las tasas se mantengan sin cambios en el 9% actual; en línea, además, con la actitud de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que se muestra reacia a suavizar su ciclo restrictivo y ya ha adelantado la posibilidad de reducir la cantidad de recortes para este año.

De todos modos, hay algunas señales adicionales a nivel mercado que ya indican una posible baja adicional tras la reunión del Copom: por un lado, la tasa de corte del BCU experimentó una baja del 0,04% en la licitación de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) de la semana pasada, un comportamiento que, en ocasiones anteriores, antecedió a los recortes de la TPM. Si bien no fue una reducción de gran magnitud, podría leerse en sintonía con la “señal” próxima del gobierno.

Asimismo, la Regla de Taylor de política monetaria, que relaciona la tasa de interés nominal que debería adoptar un banco central con la inflación, producto interno bruto y otras variables económicas, sugiere alguna baja adicional en las tasas de interés de referencia, según señaló el economista Aldo Lema. De acuerdo a este cálculo, la TPM podría estar entre 8,6% y 8,8%.

Una “señal” que tampoco da mucho espacio a la negociación

No obstante la “señal” que acordó el gobierno para los sectores agroexportadores e industriales, lo cierto es que el discurso predominante en la administración de Lacalle Pou es la de no intervención del tipo de cambio. Si bien reconocen la debilidad del dólar respecto del peso —o la fortaleza del peso respecto del dólar—, desde el Ejecutivo se evita hablar de “atraso cambiario” y prefieren señalar la existencia de un desalineamiento del tipo de cambio real respecto de sus fundamentos.

En ese sentido, el presidente, en la misma reunión con los empresarios, respaldó la política monetaria que lleva adelante el presidente del BCU, Diego Labat; algo que hace frecuentemente en tanto entiende la importancia de mantener reducidos los niveles de inflación y de mantener el tipo de cambio flotante, sin intervención —un aspecto destacado, incluso, por las agencias crediticias al momento de mejorar el grado crediticio de Uruguay.

“El dólar está donde tiene que estar”, aseguró Lacalle Pou, dando cuenta de su postura en el tema y negando la idea de que Uruguay esté enfrentando el peor atraso cambiario de su historia.

Este endurecimiento del discurso es algo que se observa también en otros miembros del gobierno como, por ejemplo, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Fernando Mattos, que si bien consideró que los productores “tienen razón” en sus reclamos por el valor del dólar, exigir un tipo de cambio 20 pesos más caro —como lo hizo la Federación Rural— “no sería razonable”.

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