La mediana de expectativas de inflación para los próximos 12 meses se ubica en 4,90%, apenas por encima del centro de la banda meta del Banco Central del Uruguay (BCU) del 4,5% y para el cierre del año calendario 2026, la mediana es de 4,60%, y para los próximos 24 meses cae al 4,50% exacto.
El Banco Central del Uruguay publicó esta semana sus encuestas mensuales de expectativas de inflación y económicas correspondientes a mayo de 2026, con 25 analistas e instituciones consultadas. El cuadro que emerge es de una economía con la nominalidad bajo control, pero con perspectivas de actividad que siguen siendo modestas.
El desvío estándar se reduce a medida que se alarga el horizonte: pasa de 0,55 en el semestre a 0,22 en los próximos 24 meses. Eso habla de un mercado que confía en la convergencia de la inflación hacia el 4,5% a lo largo del tiempo, con más incertidumbre en el corto plazo que en el largo. Para mayo de este mes puntualmente, la mediana es de 0,55%, un número que, anualizado, sigue siendo compatible con el rango meta.
La inflación acumula más de 30 meses consecutivos dentro del rango, y los datos de expectativas sugieren que el mercado no anticipa ningún susto inflacionario en el horizonte visible. Para el BCU, que viene de un ciclo bajista en la Tasa de Política Monetaria (TPM), estos números le dan margen para mantener el sesgo moderadamente acomodaticio sin arriesgar el ancla.
Crecimiento: expectativas recortadas y consenso de moderación
En actividad económica, la encuesta muestra un mercado que espera crecimiento pero sin entusiasmo. La mediana para el PIB de 2026 es de 1,35%, con un promedio de 1,30%, bastante por debajo de la velocidad de crucero histórica de Uruguay. El rango de respuestas va de 0,30% a 2,02%, lo que refleja algo más de dispersión que en inflación, pero sin grandes voces disonantes en ninguno de los extremos.
Para 2027 la mediana sube a 1,70% y para 2028 llega a 2,00%, lo que sugiere que el mercado anticipa una recuperación gradual, pero no un rebote vigoroso. Ningún año del horizonte llega a la mediana del 3% que Uruguay promedió en su ciclo de mayor dinamismo. El contexto global, con aranceles, fragmentación geopolítica y desaceleración de socios comerciales clave, pesa sobre las proyecciones.
Tipo de cambio: dólar firme en torno a los 40 pesos y depreciación lenta
En el frente cambiario, el mercado ve al dólar terminando mayo en 40,00 pesos (mediana), con una depreciación muy gradual hacia los próximos meses: 40,50 pesos para octubre, 40,98 pesos para abril de 2027 y 41,60 pesos para cierre de 2027. Para el cierre de 2028 la mediana se ubica en 42,80 pesos. Eso implica una tasa de depreciación implícita de apenas 2% a 3% anual en términos nominales, por debajo de la inflación esperada, lo que en términos reales equivale a una ligera apreciación del peso.
El desvío estándar en la estimación del dólar a diciembre 2026 llama la atención: 7,72, notoriamente mayor que en cualquier otro horizonte. Ese número refleja que hay respuestas con valores muy disímiles para el cierre de año, probablemente asociadas a distintas hipótesis sobre la dinámica fiscal, el contexto regional y la evolución del dólar global. El mínimo para ese punto es 4,50 pesos, casi con certeza un dato atípico que distorsiona el promedio, mientras el máximo es 41,56 pesos. Descartando ese valor extremo, el consenso real es bastante más compacto.