La presentación del proyecto de ley de Presupuesto por parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) abrió el juego a una serie de planteos y preguntas de cara al próximo quinquenio, teniendo en cuenta el rumbo trazado y los desafíos que afrontará el gobierno hasta 2030.
El Presupuesto, entre proyecciones "muy optimistas", riesgos fiscales y avances en institucionalidad
Economistas analizaron la regla fiscal y las previsiones de crecimiento y déficit, así como una posible "sorpresa desinflacionaria" para la recaudación.
-
Un Presupuesto audaz
-
¿Qué proyecta el presupuesto sobre el déficit fiscal, la deuda y el crecimiento?
La previsión de implementar nuevos impuestos, las proyecciones optimistas —o audaces, utilizando el término escogido por el ministro Gabriel Oddone—sobre el crecimiento del PIB y la trayectoria del resultado de las cuentas públicas, son algunas de las señales que encienden algunas luces amarillas en la propuesta del Frente Amplio (FA).
A eso se suma la intención de mejorar la recaudación, algo que puede verse afectado si la inflación queda por debajo del objetivo actual del 4,5%, algo que le ocurrió a la anterior gestión.
En paralelo, las modificaciones en la regla fiscal impulsada por Luis Lacalle Pou en la LUC abren un espacio de debate entre la valoración positiva de incorporar una mirada a mediano plazo y el hecho de que la norma pase a ser más laxa y menos vinculante.
Nuevos impuestos y “un ajuste fiscal por el lado de los ingresos”
La economista investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Deborah Eilender, expresó en diálogo con Ámbito que “hay un ajuste fiscal del lado de los ingresos”, al señalar que el aumento de la recaudación esperada y de los ingresos del GC-BPS se darán “por los tres nuevos impuestos que se van a aplicar”.
En esa línea, observó que uno de ellos es el Impuesto Mínimo Global, que aplica para las empresas instaladas en zona franca que facturan más de 750 millones, mientras sumó el IRPF a la apreciación de capital. “Es típicamente las acciones. Si uno compra una acción en 100 y la vende en 150, ahora hay que pagar IRPF sobre esa ganancia de 50”, detalló.
Finalmente, se refirió al “impuesto a Temu o a las franquicias”. “Las compras en el exterior online ahora van a empezar a tributar IVA. Tenemos un aumento en las franquicias y también empiezan a pagar impuestos, cosa que antes estaban exentas”, apuntó.
Sobre este punto, el economista del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Nicolás Vidal, consideró que “hay algunos aumentos que no corresponden, teniendo en cuenta que en Uruguay no hay procesos serios de revisión de gasto” y cuestionó los alcances del nuevo IRPF.
“Si hoy tenés 20 años, ves que la seguridad social presenta serias dificultades en base a las proyecciones demográficas actuales y que las AFAP no dan nada porque están muy reguladas y no pueden invertir en activos que se beneficien de un interés compuesto temprano. Y si querés un ahorro propio en el exterior, tenés un impuesto nuevo”, expresó a este medio.
Acerca de los cambios para las compras en el exterior, apuntó: “Se aspira a una protección del mercado local, pero… ¿por qué yo tengo que estar pagando un teléfono mucho más caro de lo que pago afuera si no hay acá una industria de teléfonos?”.
Crecimiento y déficit fiscal, una proyección “muy optimista” y con riesgos
A nivel macroeconómico, el economista gerente en Exante, Luciano Magnífico, analizó en declaraciones a Ámbito que “el escenario explicitado es más o menos el que era previsible que el gobierno utilizaría”, aunque contrapuso que la proyección sobre el crecimiento “puede ser algo optimista”, comparando con la menor expectativa de Exante, para luego apuntar: “Todavía no es nada claro que Uruguay pueda crecer sostenidamente a una tasa mayor al 1% que mostró en promedio en la última década”.
Con respecto al resultado de las cuentas públicas, consideró que “el hecho de que la corrección, en el orden del 1,5% del PIB, se planifique para los tres últimos años del período de gobierno incluye un riesgo de no cumplimiento de esos pronósticos, a la luz de lo que ha sido el tradicional patrón histórico del gasto público en Uruguay”, que exhibe aumentos adicionales del gasto y del déficit sobre el final del ciclo de cada gobierno y ante la cercanía de las elecciones.
Eilender, en tanto, coincidió en que, “si bien nadie tiene la bola de cristal”, los supuestos son “bastante optimistas”, al señalar que “se está proyectando un crecimiento promedio del doble del que fue la última década y por arriba incluso de lo que proyecta el PIB potencial del Comité de Expertos”.
Para la gerenta del Departamento de Economía de CPA Ferrere, María Inés Mailhos, la corrección de la deuda neta del 57,7% al 63% “presenta riesgos, que, de materializarse, podrían tener un impacto en el programa fiscal” y observó: “Dada la rigidez del gasto público, una tasa de crecimiento inferior a la prevista podría derivar en un incremento del ratio gasto/PIB”.
En diálogo con este medio, agregó que “la cuantía de los recursos provenientes de la mejora en la eficiencia recaudatoria es incierta” y coincidió en que la baja del déficit fiscal hacia el cierre del período “luce desafiante, ya que históricamente suele deteriorarse entre 0,5% y 1% del PIB en años electorales”.
Vidal, a su turno, consideró que en la iniciativa “hay luces y sombras” y planteó que “se habla de un contexto de incertidumbre como nunca antes, pero igual se habla de una tasa que es bastante alta, que va a acorde al PIB potencial, pero que ignora posibles shocks”.
La recaudación se puede ver jaqueada por “una sorpresa desinflacionaria”
Por otra parte, Eilender anticipó una posible complicación adicional como es la evolución de la inflación. Es que el Presupuesto contempla que permanecerá en el 4,5% durante los próximos años, mientras el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, aventuró la posibilidad de un objetivo por debajo de esa cifra.
“Esto supone un riesgo si hay una sorpresa desinflacionaria que podría hacer caer la recaudación y podría llevar a un déficit fiscal mayor al proyectado”, apuntó la referente del CED, recordando que “es justamente el mismo problema que tuvo el gobierno pasado en los últimos años”.
Algo similar planteó Vidal, quien agregó que “es un problema de discrepancias que ya pasó en el período pasado” y cuestionó que puede hablar de que “si se dice que la inflación podría ser menor y en el Presupuesto no se ve reflejado, esto habla de que no se tiene tanta credibilidad", por lo que insistió en que el BCU “debería ser independiente en las proyecciones”.
La regla fiscal, entre la mirada a mediano plazo y una mayor laxitud
Al referirse a la regla fiscal, Vidal aseguró que “su importancia está implícita y ha dado beneficios gigantes”, tales como la consolidación del grado inversor en materia de calificación crediticia y la abrupta baja del riesgo país, mientras matizó las críticas a la norma todavía vigente: “Dicen que quienes la crearon no la cumplen, pero eso no implica que sea mala, sino que es mejorable”.
Vidal destacó que las reformas que propone el Ejecutivo añaden “una visión de mediano plazo que antes no tenía” y buscan “simplificar”, al contrastar que la regla anterior contemplaba el resultado fiscal estructural del GC-BPS, el tope de gasto primario real y el tope de endeudamiento, mientras que los cambios apuntan a metas operacionales de corto plazo (resultado estructural y tope de endeudamiento) e “implícitamente queda incorporado lo que antes era el aumento de gasto de corto plazo”, apuntó el especialistas y dijo que “una de las sugerencias sería que se divulgue abiertamente este número para que sea comparable”.
A su vez, agregó que “antes estaba el tope de endeudamiento y se podía aumentar votando por ley”, mientras contrastó: “Ahora importa la trayectoria y cómo está esa deuda. El ancla de mediano plazo es la mejor sugerencia, que es parte del informe del BID que nutrió la regla fiscal”.
Al mismo tiempo, consideró “positivo” el intento de dotar de mayor autonomía al Consejo Fiscal Asesor (CFA), aunque aclaró que “hay un amplio margen de mejora, porque hoy el CFA es honorario y está integrado por tres personas y un asistente part-time” y propuso: “Un CFA con ingresos por concurso, que tenga a los mejores economistas del país y sea un cargo de alto prestigio y tenga poder de decisión, le daría otro poder”.
Por su parte, Eilender valoró como “positiva” a la mayor autonomía, aunque advirtió que las modificaciones “vuelven a la regla un poco más laxa y no tan binding como era antes” y advirtió: “Tenemos un tope de deuda que es mayor al nivel de deuda que hoy tenemos. O sea, permite un incremento de la deuda, que está proyectado; y por otro lado es que, al eliminar el tope de gasto, este puede crecer y no necesariamente está atado al crecimiento de la economía, lo cual vuelve a la regla menos restrictiva”.
En la misma línea, Magnífico admitió que “es cierto que el tope de gasto puede considerarse técnicamente redundante en el diseño de la institucionalidad fiscal”, pero admitió: “Igual nos preocupa la señal de eliminar dicho pilar con respecto al timing del ajuste y a lo que suele ser el comportamiento del gasto público en Uruguay a medida que avanzan los períodos de gobierno”.
A la par, mencionó que “el umbral de deuda prudente definido dejó un ‘espacio’ de crecimiento de la deuda neta de la administración central que la programación fiscal del presupuesto está utilizando”, lo que calificó como “otro aspecto a monitorear, sobre todo si las variables macroeconómicas terminan teniendo una evolución distinta a la contemplada”.
Mailhos valoró que el gobierno realice “avances relevantes en materia de institucionalidad, pese al escenario fiscal exigente”, destacando el fortalecimiento del CFA y el Comité de Expertos, apuntando a “una mayor transparencia, credibilidad y capacidad de supervisión”.
La referente de CPA Ferrere valoró “el tope al crecimiento real del gasto, antes asociado al crecimiento potencial de la economía” y, por un lado, consideró que "se elimina un señal clara y sencilla que permitía hacer un seguimiento, es decir que era fácil de aplicar y de seguir", mientras también indicó que "se fundamenta con la literatura internacional, que recomienda que las reglas fiscales duales mantengan una única meta operacional de corto plazo, consistente con el ancla de mediano plazo”.



Dejá tu comentario