28 de diciembre 2023 - 08:11

Empleo: desafíos de género

El avance paulatino que se venía dando en el empleo femenino se ha detenido en los últimos años.

Elavance paulatino que se venía dando en el empleo femenino se ha detenido en losúltimos años y más allá de la pandemia.

El avance paulatino que se venía dando en el empleo femenino se ha detenido en los últimos años y más allá de la pandemia.

Foto: Pexels/ Christina Morillo

El mercado de trabajo en Uruguay ha tenido avances destacados en los últimos meses, con una tasa de empleo que ha aumentado casi un punto respecto a su nivel de un año atrás y se encuentra en máximos desde el año 2017. El dato del año móvil a noviembre marca una tasa de 58%, con más de 1 millón 700 mil empleos que se sostienen desde hace varios meses.

Estos avances se han concretado luego de los fuertes vaivenes y complicaciones que causó en su momento la pandemia, y posteriormente otras circunstancias de la propia economía y del contexto global.

En el último año también se ha dado una expansión de la propia oferta de trabajo, medida a través de la tasa de actividad, lo que hace que -a pesar del aumento en el empleo- también se observa un aumento en el desempleo que se ha movido por encima del 8% en los últimos meses.

Un rasgo agregado y positivo a estas tendencias del último año es que el aumento en el empleo se ha dado en simultáneo con un aumento en el salario real promedio de la economía, lo que ha implicado un aumento importante en la masa salarial, la cual ha llegado a niveles récord de los últimos años.

Esto implica un desafío mayor para la economía a mediano plazo, en la medida que el mayor costo laboral presiona la competitividad y exige mayores niveles de productividad para sostener el empleo y más todavía si se pretende ampliarlo.

Tendencias según sexo

Uno de los aspectos clave al analizar el mercado de trabajo (en Uruguay o en cualquier otro país) es atender las tendencias según sexo, en la medida que -en un recorrido de décadas- hay una paulatina y creciente incorporación de las mujeres en el mercado de trabajo. Esto se comprueba también en el país.

Haciendo un poco de historia, en los años posteriores a la crisis de 2002, el mercado de trabajo comenzó un proceso de recuperación, con una tasa de empleo de 67% y 44% para hombres y mujeres, respectivamente. En los años siguientes, la economía uruguaya alcanzó una dinámica inédita, con niveles récord de inversión, exportaciones y empleo, entre 2012 y 2014. En ese momento las tasas de empleo alcanzaron (en promedio) 70% y 50% para hombres y mujeres, respectivamente.

Posteriormente, la economía entró en una etapa más difícil, con escaso crecimiento y empleo en retroceso (gráfica). Ese retroceso se dio básicamente en el empleo masculino, mientras el femenino mantuvo mayor estabilidad. En términos relativos -en el marco de un retroceso en el empleo promedio- el de las mujeres mostró mayor resiliencia, aunque sin avances y con una tasa que siguió siendo claramente inferior a la masculina.

Tasa de empleo por sexo diciembre 2023
Tasa de empleo por sexo diciembre 2023

Tasa de empleo por sexo diciembre 2023

Llegada la pandemia, cae el empleo general y -si bien hubo fluctuaciones importantes según el período que se tome- la caída se dio en el empleo en ambos grupos, sin grandes diferencias. En la recuperación post pandemia, hacia el 2022 ambos grupos habían vuelto a los niveles de empleo previos (2019). Y en los últimos meses hasta hoy se aprecia un avance algo mayor en el empleo masculino. En la comparación de los datos de hoy respecto al nivel pre pandemia, la tasa de empleo masculino pasó de 65,0 a 66,5%, mientras en el empleo femenino pasó de 49,1 a 50,2% (tomando el promedio del año móvil a noviembre de cada año, 2023 vs 2019).

Esto implica que la tasa de empleo femenina ha vuelto a los niveles máximos que había registrado en los años del boom, mientras el empleo masculino está por debajo. Pero en términos de equidad de género, es un pobre consuelo: parece claro que el avance paulatino que se venía dando en el empleo femenino se ha detenido en los últimos años y más allá de la pandemia.

Techos de cristal, las dificultades generales propias del mercado laboral uruguayo y otros factores podrían explicar esto. Un asunto clave es analizar qué sesgo por género hay en los sectores de empleo más dinámicos. En tecnologías de la información, por ejemplo, el empleo se reparte 65% / 35% entre hombres y mujeres. Es una gran diferencia, aunque supo ser mayor, años atrás. Allí hay para avanzar en la apertura al empleo femenino; lo mismo en otros sectores.

Hay que incorporar también que el aumento del empleo reciente se ha dado con cierto aumento de la informalidad, donde hay mayor predominancia masculina. Este no es un punto menor: todos los datos analizados hasta ahora corresponden a lo que surge de la Encuesta de Hogares, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), e incorporan todos los empleos, más allá de su calidad y grado de informalidad. En cambio, cuando se toman los datos del BPS -donde se registra obviamente todo el empleo formal-, allí la paridad de género es mayor: del total de puestos cotizantes (1.307.795 personas), el 47,5% son mujeres y el 52,5% hombres.

En definitiva, si bien el mercado de trabajo en general está mostrando tendencias positivas, en materia de género los avances parecen haber perdido dinámica y hay mucho por avanzar.

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