21 de mayo 2024 - 14:46

Expectativas de inflación: tres razones detrás de la corrección al alza del mercado

La última Encuesta de Expectativas del Banco Central del Uruguay reveló un aumento de la inflación esperada para el semestre mayo-octubre.

Los agentes económicos corrigieron al alza sus expectativas de inflación en Uruguay para este año.

Los agentes económicos corrigieron al alza sus expectativas de inflación en Uruguay para este año.

Foto: Freepik

Los agentes económicos consultados por el Banco Central del Uruguay (BCU) corrigieron al alza sus expectativas de inflación, según la última Encuesta de Expectativas publicada por la autoridad monetaria, correspondiente a mayo. Tras la baja de abril que ubicó las proyecciones dentro del rango meta, ¿qué puede haber detrás de este leve repunte?

La Encuesta de Expectativas de Inflación de mayo reveló que el mercado local espera una inflación anual del 5,50%, elevando así sus perspectivas desde el 5,41% que habían señalado en abril. La diferencia no es grande, pero marca un cambio en la tendencia que los agentes económicos venían teniendo respecto a sus previsiones de evolución de precios, concentrada principalmente en lo que sucederá en el próximo semestre, donde esperan un IPC acumulado del 2,48%.

El aumento ocurre, igualmente, en un contexto generalizado en el que se espera un repunte inflacionario global durante el segundo semestre del año que, muy probablemente, tenga su correlato a nivel local. Sin embargo, Uruguay también presenta factores propios de su coyuntura que pueden haber influenciado en esta corrección de las expectativas del mercado.

Aumento del ingreso medio de los hogares

Uno de estos factores que puede haber incidido en las perspectivas es el aumento del ingreso medio de los hogares, que en el primer trimestre del año subió un 6,4% interanual, alcanzando un máximo histórico e impulsado por las mejoras en el salario real, el empleo y, también, en la inflación.

Sin embargo, estos mayores ingresos pueden tener un efecto inflacionario en los precios, a partir de un mayor consumo: por un lado, porque los uruguayos tienen más pesos en sus bolsillos y, por el otro, porque eligen gastarlos en el mercado local y no en el argentino, como venía sucediendo durante el año pasado.

Si bien los actuales niveles del IPC son históricamente muy bajos —por debajo del 4% mensual y hace once meses dentro del rango meta de 3%-6% fijado por el gobierno— la atención deberá estar en aquellos sectores con problemas de productividad y oferta en los que los mayores niveles de ingreso puedan generar aumentos de precios extraordinarios. Ciertamente, los agentes económicos pueden haber tenido este escenario en la mira a la hora de responder la encuesta del BCU.

Política monetaria

La política monetaria del Banco Central también puede haber sido una cuestión considerada por los agentes, sobre todo luego de que en abril recortara la Tasa de Política Monetaria (TPM) —en mayo la mantuvo sin cambios— más como una señal política en torno al atraso cambiario que como una decisión técnica sobre los precios.

En ese sentido, el economista José Licandro había advertido en diálogo con Ámbito que la medida del BCU podía tener efectos indeseados sobre las expectativas de inflación —hoy en día, el gran obstáculo para la autoridad monetaria en su objetivo de continuar reduciendo el IPC de manera profunda y sostenida—, en tanto socavaba la credibilidad del organismo.

“Llevar la política monetaria a una instancia que desde el punto de vista técnico ya ni siquiera es neutral, es expansiva, es una medida riesgosa, por un lado, porque la demanda agregada va a jugar en contra; y, por el otro, los agentes están mirando lo que estás haciendo y si todavía nadie está convencido y empezás a aflojar la política monetaria, es riesgoso para las expectativas”, argumentó Licandro, a fines de abril.

Clima electoral

Finalmente, el que este año sea escenario de las elecciones presidenciales no es un elemento que pasa desapercibido para los mercados, sobre todo al momento de desplegar sus proyecciones. Más aún si se tiene en cuenta que la variación en las expectativas inflacionarias de abril a mayo se dieron en el semestre que va desde este mes hasta octubre, cuando se concentra el grueso de la campaña electoral.

Al respecto, los agentes económicos pueden estar comenzando a preocuparse más por lo que pasará en los próximos meses que por lo que viene sucediendo a nivel de control de precios; particularmente en un contexto en el que las elecciones son parejas y la falta de autonomía del BCU puede ser un factor de dudas en cuanto a la política monetaria.

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