El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), que elabora el Banco Central del Uruguay (BCU), registró en abril una caída interanual de 1,3%, un dato que marca un quiebre en la trayectoria de la actividad económica del país y que se suma a una serie de señales de desaceleración que vienen acumulándose desde comienzos de año.
En la medición desestacionalizada, que compara el mes con el inmediatamente anterior corrigiendo por factores de calendario, la caída fue todavía más pronunciada y cerró en 1,6%. Solo la tendencia-ciclo, que filtra la volatilidad de corto plazo para mostrar la dirección de fondo de la economía, se mantuvo en terreno positivo, aunque apenas con un magro 0,2%.
El IMAE es el indicador que el BCU publica mensualmente, con un rezago de 60 días, para anticipar la evolución de corto plazo de la actividad económica antes de que estén disponibles los datos trimestrales del Producto Interno Bruto (PIB). Se calcula a precios constantes del año 2016 y resume el comportamiento de las distintas ramas de la economía ponderadas según su participación en el PIB.
Un dato que contrasta con la leve recuperación del primer trimestre
Según el BCU, la economía había crecido 0,8% en el primer trimestre respecto al período previo, y 0,9% en la medición interanual frente a enero-marzo de 2025. Ese desempeño había estado en línea con las señales que ya venía mostrando el IMAE, que anticipaban una recuperación moderada de la actividad. El dato de abril rompe esa tendencia incipiente y reabre las dudas sobre la fortaleza del crecimiento en lo que resta del año.
Los analistas e instituciones que participan en la encuesta de expectativas del BCU proyectaban en los últimos relevamientos que la actividad se expandiría 1,3% al cierre del año, por debajo del 1,9% que se esperaba a comienzos de enero.
La proyección oficial del gobierno también fue ajustada, estimándose ahora una expansión de 1,6% para 2026, por debajo del 2,2% planteado originalmente en los supuestos macroeconómicos de la Rendición de Cuentas.
La revisión a la baja viene de varios meses atrás
Los analistas que participaron en abril en la encuesta de expectativas del BCU ya habían recortado sus proyecciones para 2026, hasta una expansión de 1,3% según la mediana de respuestas, desde el 1,6% que se proyectaba en marzo. El PIB había crecido 1,8% en 2025, aunque ese resultado estuvo explicado casi en su totalidad por el arrastre estadístico proveniente de 2024, lo que ya anticipaba que el "número de arranque" para 2026 sería débil. De hecho, entre los cuartos trimestres de 2024 y 2025 el crecimiento había sido de apenas 0,1%, tras un segundo semestre marcado por la caída del nivel de actividad.
Ya en marzo, antes de que se conociera el dato de abril, los propios analistas advertían que "las nuevas proyecciones no solo incorporan los últimos datos de los indicadores anticipados, en particular el IMAE del BCU, que viene casi sin crecimiento hace varios meses," sino también otros factores del escenario internacional, en momentos en que el conflicto en Medio Oriente viene presionando al alza el precio de los combustibles y generando incertidumbre en las cadenas de suministro globales.
La inflación, la otra cara del fenómeno
El freno de la actividad convive con una inflación que, pese a algunas señales recientes de repunte, se mantiene relativamente contenida según el contexto histórico. En línea con el escenario de bajo crecimiento, la inflación se ha mantenido en niveles mínimos históricos, aunque el mercado anticipa un repunte en los próximos meses por el estímulo monetario y el encarecimiento de los combustibles a nivel global. Esa combinación, actividad débil con presiones inflacionarias latentes, es uno de los principales dilemas que enfrenta el equipo económico de cara al segundo semestre del año, en momentos en que el BCU evalúa el rumbo de su política de tasas de interés.
El próximo dato de actividad, correspondiente a mayo, permitirá determinar si la caída de abril fue un evento puntual o si efectivamente marca el inicio de una fase de estancamiento más prolongada para la economía.