15 de febrero 2026 - 16:00

El crecimiento del PBI en 2025 quedaría por debajo de lo proyectado por el gobierno

Datos preliminares indican que el PBI no alcanzará el 2,6%, mientras los analistas advierten sobre riesgos fiscales y efecto dólar.

Empresarios advierten que una expansión menor del PBI podría afectar inversiones y cuentas públicas.

Empresarios advierten que una expansión menor del PBI podría afectar inversiones y cuentas públicas.

La economía cerraría el 2025 con una expansión algo menor a la proyectada inicialmente por el equipo económico y, según la información preliminar que manejan las autoridades, el crecimiento habría quedado por debajo del 2,6% incorporado como supuesto en la elaboración del Presupuesto Quinquenal.

"El crecimiento va a estar un poco por debajo de lo previsto", señaló al medio Búsqueda una fuente del área económica gubernamental. Entre los factores que incidieron mencionó la detención inesperada de la refinería de Ancap, tras la rotura de la boya de José Ignacio, que afectó temporalmente la producción en la planta de La Teja.

Las estadísticas oficiales del Producto Bruto Interno (PBI) correspondientes al cuarto trimestre, que completan el año, se conocerán hacia fines del próximo mes. No obstante, el adelanto de datos internos ya anticipa que la expansión no alcanzará la meta originalmente proyectada.

Impacto de factores puntuales en la actividad

La interrupción operativa en la refinería fue uno de los elementos que alteró el desempeño esperado de la actividad industrial. La menor producción tuvo efectos en cadena sobre algunos indicadores sectoriales.

De todos modos, en el equipo encabezado por el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, evalúan que la gestión económica muestra resultados positivos en otras áreas, como el empleo, el dinamismo exportador y la inflación contenida, aunque reconocen que el frente fiscal presenta desafíos. Hacia adelante, el MEF proyecta que el PIB crecerá en promedio 2,2% en 2026 y a un ritmo algo mayor en los tres años siguientes, en un escenario de consolidación gradual.

Expectativas oficiales versus proyecciones privadas

Las previsiones del gobierno contrastan con las estimaciones más moderadas de los analistas privados que participan en la encuesta mensual del Banco Central del Uruguay (BCU). El sondeo divulgado el miércoles 11 ubicó la mediana de crecimiento esperado para 2026 en 1,97%, con un rango que va de 1,20% a 2,20%.

Algunos economistas advierten sobre un escenario más exigente en materia macroeconómica. Javier de Haedo, director del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), proyectó que, con los valores actuales del dólar, la inflación interanual podría seguir descendiendo y el próximo otoño la tasa "va a empezar con 2". Según planteó, "solo con un dólar más alto" podría evitarse una situación de ese tipo, que tendría "consecuencias fiscales y en el empleo".

Desde el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), su director ejecutivo, Agustín Iturralde, advirtió: "Las cuentas públicas ya se están complicando más de lo previsto en el Presupuesto. El escenario de requerir nuevas correcciones viene aumentando significativamente su probabilidad. Si esto ocurre el Uruguay deberá, más temprano que tarde, introducir correcciones al gasto público".

Preocupación empresarial por el dólar y el déficit

En el sector empresarial también emergen señales de cautela. El presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Alejandro Ruibal, afirmó a Búsqueda que "la bajada del dólar también va a pegar en el crecimiento de la economía y en el Producto Bruto Interno, más allá de que las exportaciones vienen bien".

Ruibal añadió: "Quiero ver qué pasa porque, si crecemos menos, el gobierno tiene un problema con el déficit, y eso puede impactar en las inversiones. Yo soy hincha de Gabriel (Oddone), tenemos el ministro que tenemos que tener, pero magos no hay”.

Así, mientras el gobierno reconoce una expansión menor a la esperada en 2025 pero mantiene una visión relativamente optimista para los próximos años, en el ámbito académico y empresarial crecen las advertencias sobre un contexto que podría tornarse más desafiante en materia fiscal y de actividad.

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