En una ciudad donde las tendencias gastronómicas van y vienen, Mondongo & Coliflor apuesta por la permanencia de lo esencial: buena comida, porciones abundantes y precios amigables para el bolsillo. El restaurante—dirigido por Arnaldo Roperti, José Villar, Quique Yafuso y Cabito Massa Alcántara— ofrece una cocina de raíz argentina con estética de cantina y corazón barrial. Desde su apertura en 2022, se convirtió en un punto de encuentro para vecinos y visitantes que buscan una experiencia honesta, rica y sin pretensiones.
La cantina de Parque Chacabuco que les devuelve protagonismo a los clásicos porteños
Mondongo & Coliflor honra el sabor de las cocinas familiares argentinas con una carta que incluye recetas típicas de la región, donde el sabor casero, los precios accesibles y un cálido ambiente vuelven a este restaurante un imperdible del circuito gastronómico porteño.
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El bodegón costero de Buenos Aires que transporta a otros tiempos y reivindica la nostalgia
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Milanesas, nuevas versiones de un clásico siempre vigente
Mondongo & Coliflor, la cantina de Parque Chacabuco que busca darle protagonismo a los clásicos porteños.
El local se emplaza en una antigua esquina de Parque Chacabuco, con más de un siglo de historia gastronómica, donde todo el diseño fue pensado para evocar la nostalgia de los viejos bodegones porteños, pero con una vuelta de tuerca actual.
La carta: donde la tradición se presenta con una pizca de rebeldía
Empanadas de mondongo, buñuelos de acelga, rabas, ensaladilla rusa con galletas y una provoleta M&C con rúcula, tomate confitado y panceta abren el juego en la sección de entradas. Luego, se despliega una lista de principales que recuperan sabores hogareños y recetas históricas: el guiso de mondongo, uno de los íconos de la casa; carne al horno con papas y batatas; osobuco de cerdo con 8 horas de cocción, que sale con puré de papas hilado con queso; tortilla de papa (clásica, con cebollas y a la española) y milanesas XL de pollo o ternera pensadas para compartir.
En el apartado de pastas caseras conviven ñoquis y tallarines con alternativas más audaces, como los sorrentinos de coliflor, portobellos y gouda. También convoca a los comensales una sección especial, "Para el fresquete”, que abarca platos como polenta cremosa con carrillera, guiso de lentejas y pastel de bife de chorizo.
Para los fanáticos de la parrilla, hay opciones como asado banderita, bife de chorizo, entraña y achuras, servidas con guarniciones que van desde lo tradicional (papas fritas, puré de papa) hasta lo distintivo, como boniato plomo con manteca, calabaza al horno o coliflor gratinada. Y como no podía faltar en una verdadera cantina, cuentan con sanguchería XL en pan de masa madre, con rellenos como milanesa, bondiola, bife de chorizo y pollo César, todos con papas fritas.
El cierre dulce incluye postres entrañables como flan mixto, budín de pan, vigilante y Martín Fierro (dulce de batata o membrillo con queso cuartirolo), almendrado, mousse de chocolate y crème brûlée, y algunos olvidados que rescatan del pasado, como el Charlotte.
Para acompañar estas alternativas culinarias, ofrecen vinos de bodegas nacionales, cervezas y aperitivos clásicos porteños, todos seleccionados para maridar sin robar protagonismo al plato.
Dirección: Del Barco Centenera 1698, Parque Chacabuco.
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