El Tercer Relevamiento Nacional de Ollas y Merenderos Populares identificó 415 iniciativas activas en todo el país, lo que confirma que estos espacios dejaron de ser una respuesta transitoria a la pandemia para consolidarse como estructuras comunitarias estables, con fuerte arraigo barrial y capacidad de reorganización frente a necesidades insatisfechas.
Las ollas populares y los merenderos se afianzan como una red de apoyo pese a la caída de iniciativas
Un relevamiento nacional identificó 415 espacios activos, un 35% menos que en pandemia, la mayoría de ellos ubicados en Montevideo.
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Las ollas populares fueron un sostén clave durante la pandemia.
El informe muestra una reducción respecto a 2020, cuando se habían relevado 645 iniciativas. En cinco años, el número de ollas populares y merenderos cayó 35%, mientras que las personas organizadoras se redujeron de 6.100 a 2.738 y las porciones semanales servidas descendieron 66%, de más de 500.000 a 173.555. Aun así, el relevamiento subraya que, "pese al desgaste humano y material", las organizaciones priorizan sostener los espacios como puntos de encuentro, organización y contención comunitaria.
Casi tres de cada diez iniciativas comenzaron antes de 2020, lo que refuerza la idea de que el fenómeno no es coyuntural. Esta lectura fue uno de los ejes centrales del encuentro realizado el 15 de diciembre en la Facultad de Ciencias Sociales, donde el Departamento de Sociología presentó y discutió los resultados junto a representantes de las ollas y merenderos populares, redes territoriales, y la Coordinadora Popular y Solidaria. La instancia buscó no solo devolver datos, sino también habilitar un intercambio crítico sobre los procesos vividos en los últimos cinco años.
La mayoría de las iniciativas a cargo de mujeres
El relevamiento revela además una concentración territorial en Montevideo, donde se ubica el 64% de las iniciativas, y confirma la feminización del trabajo comunitario: el 72% de las personas organizadoras son mujeres. Al mismo tiempo, el 40% de las experiencias articula con otras ollas y merenderos, ya sea a través de redes o colaboraciones directas.
Otra tendencia consolidada es el crecimiento de los merenderos. El 85% de las iniciativas ofrece merienda, aunque más de la mitad mantiene la preparación de plato caliente. En cuanto al perfil organizativo, predominan las iniciativas vecinales y familiares (59%), pero aumentan las impulsadas por instituciones religiosas (21%) y clubes deportivos (12%).
Más allá de la alimentación, se observa una diversificación de actividades: el 93% de las OMPs desarrolla al menos otra actividad recreativas, educativas, culturales o deportivas, frente al 84% registrado en 2022. En términos de población atendida, los merenderos se orientan principalmente a niñas, niños y adolescentes, mientras que las ollas reciben a un público más diverso, que incluye personas mayores, trabajadores informales, familias en situación de pobreza y personas en situación de calle.
El informe también señala un mayor peso del Estado como proveedor de insumos ya que el 91% de las iniciativas recibe algún tipo de apoyo estatal, aunque persiste una trama de sostén local basada en aportes propios, donantes particulares, vecinos y comercios. Entre las principales dificultades, las organizaciones mencionan la falta de insumos para cocinar, apoyo técnico y psicosocial, combustible y espacios adecuados.

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