"Cuando sale con su producción, la entrega a la industria y la industria la procesa y la exporta, tiene que enfrentar la realidad de valores del grano que por los últimos dos años ha estado muy deprimido", señaló. El exceso de oferta también elevó los stocks internacionales. Según Lago, actualmente se encuentra almacenado cerca del 40% del volumen global producido y consumido, una acumulación que contribuyó a mantener los precios deprimidos.
Para Uruguay, ese escenario tiene una particularidad adicional, debido a que el ingreso de los productores depende fundamentalmente del precio obtenido por la venta del arroz y no existe un esquema permanente de subsidios que compense una caída de las cotizaciones. "Hay países que tienen un alto apoyo del Estado en cuanto a subsidios, a regímenes especiales, que cuando caen los valores de producción hay un sostén. En lugar de eso no tenemos", remarcó.
El endeudamiento empieza a pesar
La permanencia de precios bajos durante dos campañas tuvo consecuencias sobre la situación financiera de los productores. Lago explicó que las pérdidas fueron absorbidas primero con reservas y posteriormente mediante endeudamiento.
"La única forma de absorber estas pérdidas es tomando deuda, después de ya haber dispuesto de una reserva que podía tener", señaló. El problema es que esa situación llega justo antes del comienzo de una nueva campaña, para la cual los productores deben afrontar nuevamente los costos de implantación y manejo del cultivo.
"Una situación hoy que inclusive compromete en muchos casos para poder hacer la zafra que viene", advirtió. A esa presión financiera se suma ahora la incertidumbre climática asociada al fenómeno de El Niño, que puede complicar las tareas de siembra y manejo del arroz.
El mercado comenzó a mejorar, pero todavía no alcanza
La consolidación de El Niño genera expectativas de una menor producción mundial durante la próxima campaña, lo que ya empezó a modificar las previsiones de oferta y a impulsar parcialmente los precios.
"La situación de precios era mucho peor a la que hoy estamos viviendo", sostuvo Lago, al comparar las cotizaciones actuales con las que enfrentaron los productores durante la cosecha. Según explicó, el mercado comenzó a anticipar una menor producción arrocera global como consecuencia del fenómeno climático, lo que puede contribuir a recomponer los valores del grano.
"Esto es un factor que va a determinar el volumen total producido para la zafra que viene, no solo en Uruguay sino en el resto del mundo. Por tanto, el mundo hoy ya está esperando que va a haber menos producción arrocera y esto está haciendo recuperar los precios", explicó.
Sin embargo, esa mejora todavía no resuelve la situación financiera de los productores. La recuperación de las cotizaciones deberá sostenerse y llegar a tiempo para compensar las pérdidas acumuladas, mientras el sector enfrenta además una campaña condicionada por el clima.
El dólar aparece como una parte del problema
En este escenario, Lago ubicó al tipo de cambio dentro de los factores que afectan la competitividad del arroz uruguayo, aunque aclaró que no es el único elemento. "Obviamente que hay factores, como tú lo marcabas, que tienen que ver con la competitividad y los factores internos. La tasa de cambio es algo que está en el orden del día", indicó.
El dirigente señaló que el problema debe analizarse de manera más amplia porque los productores enfrentan costos elevados incluso antes de llegar al mercado internacional. Entre ellos mencionó el costo de las tarifas públicas y destacó particularmente los precios de los combustibles y de la energía eléctrica en comparación con los países de la región. "Combustibles somos los más caros en la región, energía eléctrica somos los más caros en la región", aseguró.
También cuestionó los costos vinculados a la logística y al funcionamiento del puerto de Montevideo. "Tenemos problemas en un puerto que no solo ahora, porque obviamente que no está saliendo operar adecuadamente, pero tiene altos costos", sostuvo. Para Lago, la competitividad del sector exportador depende de una combinación de factores y no puede reducirse exclusivamente al valor del dólar.
"No hay subsidios" en la cadena arrocera
Lago también cuestionó las referencias generales a una eventual eliminación de subsidios a la industria uruguaya realizadas recientemente por el ministro del MEF, Gabriel Oddone.
El dirigente sostuvo que el arroz no cuenta con ese tipo de respaldo estatal, ni en la producción primaria ni en su fase industrial. "En la industria arrocera jamás ha tenido subsidios en su composición, en el tipo de escalones, ni en la fase productiva, nosotros los productores, que tampoco en esa fase industrial", insistió.
Por eso, consideró que la discusión sobre competitividad debería enfocarse en las condiciones estructurales que enfrenta el sector y no en la existencia de apoyos permanentes. Lago destacó además que Uruguay mantiene una posición competitiva dentro del mercado internacional gracias a la productividad y a la calidad de su producción.
"El sector arrocero siempre se ha valido buscando su propia eficiencia, la alta productividad. Somos de los tres países que más kilos por hectárea mantenemos", señaló. También destacó la calidad y la inocuidad del grano uruguayo, especialmente para mercados exigentes como el europeo. "Eso le ha dado potencial propio, que igual a un precio deprimido Uruguay siempre coloca algún dólar más por tonelada que su competidor justamente por estos factores", explicó.
El sector pide una herramienta financiera para llegar a la próxima zafra
Con dos campañas de pérdidas acumuladas y una nueva siembra a la vuelta de la esquina, la situación financiera se convirtió en una de las principales preocupaciones del sector.
Lago confirmó que la directiva de la ACA mantiene conversaciones con el Poder Ejecutivo para diseñar una herramienta que permita distribuir las pérdidas en el tiempo y evitar que el endeudamiento acumulado se convierta en un obstáculo para la próxima campaña. "Son las tratativas que está haciendo nuestra directiva, trabajando con el Poder Ejecutivo, en particular con el Ministerio de Economía, en generar una herramienta que pueda licuar en el tiempo estas pérdidas", explicó.
"El Banco República (BROU) es uno de los actores que obviamente le interesa participar. También hay bancos privados que están buscando también ser parte de este monto", señaló Lago. El objetivo es que la herramienta esté disponible antes de que avance la nueva campaña. "Entendemos que para fin de año tendría que estar para poder tener un tipo de impacto en la superficie de clima para esta próxima campaña", agregó.
El planteo busca evitar que la falta de liquidez termine afectando el área sembrada en un momento en el que el sector espera una eventual mejora de los precios internacionales.
Una cadena exportadora ante una nueva prueba
La situación del arroz vuelve a poner el foco sobre uno de los sectores agroexportadores más eficientes del país. Los altos rendimientos obtenidos en chacra muestran que la productividad continúa siendo un punto fuerte, pero la rentabilidad depende de factores que exceden el desempeño agronómico.
La combinación de precios internacionales deprimidos durante dos años, costos internos elevados y una situación financiera más exigente dejó a buena parte de los productores con escaso margen para afrontar una nueva campaña.
La eventual recuperación de las cotizaciones internacionales podría aliviar parte de esa presión, especialmente si la menor oferta mundial derivada de El Niño se consolida. Pero Lago entiende que Uruguay también debe actuar sobre sus costos internos para recuperar competitividad.
"Si Uruguay quiere crecer y quiere salir de este escenario de 1%, 1 y medio, 2% cuando máximo, obviamente que tenemos que tener más competitividad", concluyó. Para el sector arrocero, la discusión pasa ahora por atravesar la próxima zafra sin profundizar el endeudamiento y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones que permitan transformar una elevada eficiencia productiva en una rentabilidad sostenible.