29 de marzo 2024 - 13:27

Papa Francisco: "Si voy a Argentina, voy a Uruguay"

El sumo pontífice e lo aseguró al arzobispo Sturla durante un encuentro en febrero. ¿De qué depende el viaje?

El Papa Francisco 

El Papa Francisco 

La posibilidad de que el papa Francisco visite el Uruguay viene debatiéndose hace casi un año, cuando manifestó su interés de un viaje de Estado a la Argentina, el cual incluiría también a nuestro país.

Sus problemas de salud vienen postergando la concreción de una agenda de viajes eclesiásticos, pero el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, volvió a poner en agenda la cuestión este Viernes Santo.

“Yo estuve en febrero con él, y lo que él me dijo fue ‘si voy a la Argentina, voy al Uruguay’”, contó en Arriba Gente y explicó que la visita del papa Francisco “depende de la salud del Papa y de la situación argentina”.

Sturla se animó, también, a suponer una fecha para la visita. “El Papa no suele venir a los países que tienen un tema electoral, un proceso electoral, entonces yo creo que una posibilidad sería que viniera enseguida de la segunda vuelta”, es decir en el último tramo del año.

La salud del papa Francisco, el factor clave

Los frecuentes problemas de salud de Francisco han limitado mucho su pontificado que, en los primeros tiempos, estuvo dedicado a acercar a la Iglesia Católica a la periferia, como él se refiere a las comunidades católicas fuera de Europa.

El Jueves Santo logró encabezar la ceremonia de lavado y besado de pies, para lo que eligió a 12 de la prisión romana de Rebibbia, en una zona degradada de las afueras de Roma.

Desde su silla de ruedas, lavó y besó el pie derecho de 12 mujeres sentadas en una grada, en un ritual que conmemora el gesto de humildad de Jesús a sus apóstoles en la Última Cena, la noche antes de ser crucificado.

El papa Francisco es el primero que celebra la ceremonia del lavado de pies fuera de las iglesias, normalmente en prisiones, residencias de ancianos u hospicios, continuando una práctica que inició cuando era arzobispo de Buenos Aires.

Francisco, quien recientemente ha dado menos discursos debido al cansancio provocado por los ataques de bronquitis y gripe, parecía en forma. Cuando llegó a la prisión, un ayudante empujó su silla de ruedas entre la pequeña multitud y muchos reclusos se abalanzaron para tocarle.

Francisco permaneció de pie durante parte de la misa y luego, sentado, saludó a las presas y a un niño de tres años que vive allí con su madre reclusa.

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