28 de agosto 2026 - 15:19

Una economía menos dinámica y la confianza del consumidor a la baja, los desafíos del sector Comercio y Servicios

El sector anotó un segundo trimestre consecutivo a la baja y profundiza la fase de desaceleración del 2025, también afectado por la guerra en Medio Oriente.

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Una economía menos dinámica y la confianza del consumidor a la baja, los desafíos del sector Comercio y Servicios.

Foto: Freepik

El sector Comercio y Servicios de Uruguay registró un segundo trimestre consecutivo de contracción en las ventas y confirmó una fase de desaceleración que se viene observando desde el cuarto trimestre de 2025, ¿cuáles son los factores que explican este desempeño generalizado más bajo en la actividad?

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La Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CCSUy) difundió un nuevo informe trimestral de los resultados del sector, el cual confirmó una caída del 0,6% en las ventas reales entre marzo y junio. “Es el segundo trimestre consecutivo, lo que habla de que no es un resultado aislado, sino que el sector atraviesa un escenario de menor dinamismo que se profundizó en la segunda mitad del 2025 hasta convertirse en la fase de caída actual”, señaló la asesora económica de la cámara, Ana Laura Fernández, en diálogo con Ámbito.

La caída en Comercio y Servicios, entre el contexto económico general y los factores puntuales

La coyuntura actual está marcada por un “período extenso de menor dinamismo”, en el que las empresas no solo están teniendo dificultades para mantener sus volúmenes de venta, sino que muchas ya evidencias caídas. Esta lectura es, además, generalizada: el informe registró retrocesos en 12 de los 16 rubros analizados, y 7 de cada 10 compañías —independientemente de su tipo o categoría— respondieron estar en fase de caída.

El escenario de contracción es generalizado, también a nivel de localización geográfica”, apuntó Fernández. Si bien el interior “está siendo más golpeado” —principalmente, por tener un mercado de menor tamaño que siente los impactos más rápidamente—, “al final del día, las empresas de todo el país atraviesan un escenario menos dinámico”.

“Esto tampoco es aislado o una realidad propia del sector, sino de la economía en términos agregados y otros sectores relevantes que viene atravesando mayores desafíos”, explicó la asesora económica de la CCSUy, y recordó, a modo de ejemplo, que las perspectivas de crecimiento para el país vienen corrigiéndose sistemáticamente a la baja.

De todos modos, el sector de comercio y servicios “tiene algunas particularidades”: la primera y principal, es que depende en gran parte del comportamiento del consumo interno, de la disposición de compra y del poder adquisitivo de los hogares. En ese sentido, la cámara señaló en el informe que “los principales fundamentos del comportamiento del consumo privado (salario real, empleo y expectativas) también vienen atravesando un proceso de menor dinamismo, el cual se consolida mes a mes”; y que genera una merma en las ventas del rubro.

Al respecto, Fernández señaló que el mercado de trabajo enfrenta una frase menos dinámica que repercute en el ingreso disponible de los hogares, mientras que, si bien el salario real continúa creciendo, lo hace a un menor ritmo. “Y un dato no menor que seguimos de cerca es la confianza del consumidor, un índice en el que tenemos dos períodos sucesivos (abril y junio) con caída, y que hoy está ingresando en un pesimismo moderado”, advirtió. “Esto también es un factor clave o determinante para entender un poco el freno de consumo que está evidenciando el sector Comercio y Servicios”, agregó.

De Medio Oriente a China, del petróleo al impuesto Temu

Ya en abril, la CCSUy había advertido sobre una posible merma en el consumo como consecuencia de la guerra en Medio Oriente y un aumento en los costos a nivel internacional que podría trasladarse a la economía nacional. Al cierre del segundo trimestre, la conclusión parcial es que, si bien el conflicto se constituyó en un factor clave, el impacto local no fue tan amplio como se esperaba, gracias a que las presiones inflacionarias —también menores por la contención de las subas en los combustibles— encontraron un IPC de base bajo.

“No hubo un traslado a segunda escala, con crecimiento masivo o sostenido de precios, aunque algunos sectores productivos intensivos en el uso de combustible quizás tuvieron un impacto mayor”, reconoció Fernández, y sumó que “a nivel del dólar, que es un factor predominante para el comportamiento del consumo y el nivel adquisitivo, tampoco hubo grandes cambios”. Sin embargo, el mayor efecto se dio desde otro lado: “Al final del día, junto con perspectivas de crecimiento menores, esta incertidumbre a nivel internacional también impacta en la confianza del consumidor”.

En paralelo, desde el 1° de mayo comenzó a regir el llamado “impuesto Temu”, una medida que implementó el gobierno para reducir los niveles récord de compras en el exterior a través de la web que, ciertamente, estaba generando un impacto en el comercio local. “Han transcurrido casi cuatro meses en que se va a comprobar una caída, tanto en las compras como en los valores, en términos del 50%, uno debería esperar que eso tenga un impacto en el sector”, consideró la asesora económica respecto de los resultados del nuevo impuesto, sobre todo para rubros como Indumentaria y Jugueterías, los más afectados negativamente por el boom de las plataformas chinas.

“El comportamiento que se está dando en el régimen de franquicias es una relativa buena noticia en un escenario que se presenta complejo y de menor actividad económica. No permite revertir la realidad del sector, pero esta retracción del corrimiento del consumo puede ser un factor positivo que permita, en cierta forma, amortiguar el escenario menos dinámico”, señaló.

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