Para Uruguay, hablar hoy de la región o el Mercosur, dice muy poco. La economía uruguaya siempre ha tenido una gran dependencia de sus países vecinos, además de lo que sucede en EEUU, Europa y -por supuesto- en China, pero lo ocurrido en los últimos años hace que sea imposible plantear un análisis unificado: Argentina y Brasil han tenido un desempeño económico muy diferente, casi divergente. Y esto va más allá de los ciclos políticos y de las particularidades propias de cada economía.
Uruguay: una región, dos realidades
Argentina afecta negativamente, Brasil es un mercado clave. ¿Cómo es la dinámica con los países vecinos?
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"El fin de la doble tributación con Brasil favorece el ambiente de negocios y la inversión", resaltó Botana
Uruguay, inmerso en una región con realidades tan diferentes como las de Argentina y Brasil.
En la gráfica adjunta se muestra la evolución del PIB de los países vecinos y el nuestro. Se ve claramente que Uruguay ha estado bastante más asociado a la dinámica en Brasil que a la de Argentina, lo que no debería llamar la atención. Del otro lado del Río hay dificultades económicas notorias, que se han agudizado en los años pos pandemia con un aumento de la inflación, restricciones de crédito externo y otros problemas macroeconómicos. Varios de estos problemas no se generaron en los últimos años, sino que vienen de tiempo atrás.
El caso de Brasil es casi el opuesto. Más allá de los recientes cambios de gobiernos, la economía brasileña ha logrado evitar las crisis profundas (pandemia aparte) y si bien podría crecer a mayor ritmo, hay una conducción coherente que se ha reafirmado en los últimos años, por la independencia del Banco Central, reformas laborales e impositivas.
Así las cosas, para Uruguay la incidencia de uno y otro vecino tiene signos contrarios. Como mercado para la exportación de productos Argentina ha disminuido notoriamente su relevancia y las dificultades son permanentes; mientras, la recesión y la inflación han reducido la demanda argentina en el sector turismo (visitantes), al tiempo que el cepo cambiario y el consecuente dólar informal hacen que sean cada vez más los uruguayos que cruzan el charco. Por la propia crisis vecina, el balance de gasto entre los países se ha volcado a favor de Argentina, algo que no tiene antecedentes. La diferencia de precios al consumo –dólar blue mediante- es abismal.
Brasil, un mercado clave para las exportaciones
Brasil, en cambio, es un mercado clave para las exportaciones del Uruguay, destacándose los productos lácteos, plásticos, diversos granos y otros productos; es cierto que –lamentablemente- son frecuentes en Brasil algunos problemas en frontera, como sucede hoy con los lácteos, asunto que deberían abordar a fondo ambos países para robustecer más el intercambio: Uruguay también es un mercado relevante para Brasil, con un saldo comercial de bienes relativamente equilibrado.
Además, hoy Brasil es la referencia macroeconómica en la región. La política monetaria contractiva (suba de tasas) para combatir la inflación es similar a la de Uruguay, más allá de la enorme diferencia en el tamaño de las economía y de que Brasil cuenta con la ventaja de una moneda de amplio uso como el real (Uruguay tiene una economía bimonetaria).
Así las cosas, en el recorrido reciente de las economías de la región a Brasil le ha ido bastante mejor que Argentina y Uruguay le ha ido bastante parecido a Brasil. Tomando los datos del desempeño hasta 2022 y agregando las expectativas de los analistas que consultan formalmente los bancos centrales de los países, puede verse la evolución comparada (gráfica). De confirmarse esas proyecciones, las economías de Uruguay y Brasil terminarían 2024 con un PIB 7% superior al nivel pre pandemia (año 2019). La economía argentina, en cambio, quedaría prácticamente en el mismo nivel. La divergencia comenzó a verse en 2019, se agudizó en la pandemia y sigue ahora.
El impacto de la sequía y la recuperación que se espera
Este año incidieron algunos factores singulares. La sequía (que había afectado a Brasil en años previos) se ensañó en 2022/23 con Argentina y Uruguay, mientras los norteños exhiben un sector de agronegocios especialmente pujante. Así, el PIB de Brasil crecería 2,3% este año, Uruguay 1% y Argentina caería 2,8% (el FMI estima una baja de 2,5%).
Superada la sequía, en Uruguay se espera una recuperación para el año próximo (+3%), mientras Brasil avanzaría un modesto 1,3%. En Argentina, los analistas consultados por el BCRA (encuesta REM) proyectan una nueva caída del PIB (-0,6%). El FMI, sin embargo (con el optimismo del acreedor) espera un “rebote” en 2024 del 2,8%.
Con este escenario, y más allá de las variaciones de corto plazo, la posible coordinación de políticas macro (clave para una genuina integración regional) está muy lejos. El Mercosur para Uruguay no aporta ni estabilidad macro ni nuevos mercados a través de acuerdos comerciales. La idea de generar un bloque al estilo europeo en el sur de América parece tan lejana como el propio acuerdo con la UE.



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