El presidente de la República, Yamandú Orsi, hizo un balance de su primer año de gestión. En su discurso ante el Parlamento, comenzó enfocando los temas de la economía, remarcando un muy alto déficit fiscal heredado y la necesidad de encauzar las cuentas del Estado, tarea que no está resultando fácil.
Yamandú Orsi: las fotos y las películas
El presidente hizo un balance de su primer año de gestión y eligió algunas fotos destacadas, pero hay un par de películas preocupantes.
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"En un mundo inestable, la estabilidad es un activo estratégico", expresó Yamandú Orsi en el Parlamento
Las situación fiscal es una de las incertidumbres que deberá afrontar el gobierno de Yamandú Orsi.
Gobernar es un acto de optimismo, decía uno de los personajes de la recordada serie “The West Wing”; efectivamente, esto se comprueba en cada discurso de presidentes o jerarcas diversos, en Uruguay y en cualquier otro país. En el caso del presidente Orsi, su discurso tomó varias “fotos de la realidad” que resultan claramente auspiciosas. En efecto, el empleo está en niveles máximos históricos y se han creado unos 20.000 puestos de trabajo más en el último año, según las propias estadísticas oficiales. También hay un descenso histórico de la inflación y subieron los salarios y jubilaciones.
Pero si bien hay varias fotos favorables, la película sigue rodando y su final es incierto. Por un lado, porque la actividad económica no avanza, a juzgar por los últimos datos mensuales, tanto oficiales como de consultoras. En su discurso, Orsi remarcó que no solo es necesario crecer sino hacerlo con inclusión y equidad. Es un principio histórico de la izquierda y era esperable que estuviera en las palabras del presidente; el problema es que da por sentado un crecimiento que -hoy por hoy- no está ocurriendo.
Otra “película” asociada a la anterior -que también viene con suspenso- es la situación fiscal. El déficit está resultando particularmente alto y si bien era algo esperado en 2025, en el arranque de este año 2026 el panorama no parece mejorar. En este contexto, el presidente fue explícito en anunciar que la proyección de ingresos por el nuevo Impuesto Global a las multinacionales será de unos 360 millones de dólares en 2027, cuando esté en plena vigencia. Sería una recaudación potente que seguramente ayudaría a reducir parcialmente el déficit. Pero no deja de ser una proyección y -dadas las circunstancias- parecería más un atenuante a una situación difícil que un cambio sustancial. Es que si la actividad económica no se reactiva es muy difícil que la situación fiscal mejore.
Un aspecto clave en este plano tiene que ver con el sistema de seguridad social. En su discurso, el presidente de la República señaló que impulsará la jubilación a los 60 años pero -agregó- “para los más vulnerables”. Esto da por implícito el aumento paulatino de la edad jubilatoria a los 65 años -dispuesto en la reforma que impulsó el gobierno anterior- se mantiene. Además, abogó por un “piso de protección ampliado y mejoras en el pilar de ahorro individual”; dando por implícito que éste seguirá vigente, a pesar de la reiterada postura del PIT-CNT de eliminarlo.
Esto es relevante desde el punto de vista de la proyección del gasto social y jubilatorio que -indexado por disposición constitucional a la evolución de los salarios- tendrá este año un aumento importante, presionando la difícil situación fiscal.
Anuncios y gastos
Como ha sucedido en otros periodos de gobierno -y recurrentemente en Uruguay- muchos de los anuncios reivindicados por Orsi en su discurso como acciones de valor político, conquistas o promesas cumplidas, tienen que ver con la ejecución de ciertos gastos, en los diversos ámbitos del gobierno. Hasta cierto punto esto puede ser comprensible (hacer las cosas cuesta dinero) pero es una dinámica que ha complicado las cuentas fiscales en el Uruguay. El sesgo a gastar más es permanente; revisar los gastos y contenerlos se hace poco y -muchas veces- tarde.
En este sentido, el presidente mencionó en el Parlamento gastos de diversa índole, desde los Data Center de Antel por 8 millones de dólares, hasta los 49 millones invertidos en tierras por parte de Colonización, pasando por 6 millones en el Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria, entre otros
Esta dinámica de anuncios asociados a gastos tiene la doble dificultad de -por un lado- agitar las llamas del déficit fiscal, ya muy alto; al mismo tiempo, más que informar a la ciudadanía, puede confundir. Porque muchas de esas partidas de gastos se hacen todos los años y lo relevante es cuál es su resultado y si hay variaciones significativas de un año al otro; esto se hace, pero no siempre y de manera sistemática.
Más allá de estas cuestiones, Orsi hizo un discurso amplio, de talante respetuoso y apoyado en la fortalezas institucionales históricas del Uruguay, reivindicando ser un país de paz y estabilidad, lo que se destaca especialmente en un mundo convulsionado.
Son rasgos significativos y valiosos del Uruguay. Pero no parecen suficientes para darle impulso a una economía que -más que acumular gastos estatales- lo que está necesitando es mejorar los estímulos a la inversión y la actividad, a través de mayor competitividad, mejores relaciones laborales y más comercio global. En el discurso hubo menciones a algunos de estos temas, que están en la agenda del gobierno. Veremos cómo terminan las películas.



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