Carlos Stornelli pegó nuevamente el faltazo a la indagatoria para la que había sido citado ayer en el juzgado federal de Dolores, en el marco de la investigación sobre el falso abogado Marcelo D´Alessio. La segunda ausencia había sido anticipada por Ámbito Financiero y fue acompañada no solo por una ampliación de su recusación por parte del fiscal, sino también lo acusó por “violación de secretos” al considerar que convirtió “en un espectáculo mediático” los datos de la investigación a su cargo que debían ser reservados. Quedó así a tiro de ser declarado en rebeldía, como ya ocurrió con el fiscal Carlos Gonella cuando no se presentó ante el juez Claudio Bonadio que le impidió salir del país en ese momento. Sin embargo, el dato saliente de la jornada –la declaración de incompetencia de Julián Ercolini para la contra denuncia de Stornelli en Comodoro Py- dio como resultado, en la práctica, un severo daño a su estrategia de esquivar la indagatoria en la causa que instruye Alejo Ramos Padilla.
Ercolini sorprendió revoleándole la causa a su cargo por “defraudación” a su par Claudio Bonadio. Stornelli amplió su contra denuncia dirigida hacia D´Alessio y le anexó la posible conexión con su denunciante, el empresario agropecuario Pedro Etchebest, víctima en el expediente de Ramos Padilla. La fiscal Alejandra Mangano dictaminó a favor de mutar el objeto procesal inicial, por lo que Ercolini aprovechó el escenario para remitirle todo el paquete a Bonadio, que ya tenía a su cargo la presentación que había hecho Elisa Carrió por una supuesta “conspiración de presos K” para hacer caer la causa “cuadernos”. Párrafo aparte, ese expediente se inició con la presentación de una serie de supuestas desgrabaciones ilegales de escuchas realizadas en los teléfonos del penal de Ezeiza que fueron desviadas de su curso legal (una pesquisa sobre el “Rey de la Efedrina”, Mario Segovia) y –mediante intervención de la Agencia Federal de Inteligencia- fueron a parar vía anónimo al despacho de los legisladores de la Coalición Cívica que no demoraron en señalarlos como la comprobación de un complot. Quedó corta esa hipótesis con respecto a los hallazgos que hizo Ramos Padilla sobre una red de espionaje que operaba en el submundo de la justicia.
Con todo, Bonadio puede rechazar hacerse cargo del envío de Ercolini lo que puede derivar en que sea la Cámara Federal la que termine decidiendo el destino. Ahora la segunda lectura del sugestivo movimiento judicial no representa una buena noticia para Stornelli. Más allá de que se invertirían totalmente los protagonistas y quien es víctima en una causa pasaría a ser sospechoso en otra, en la que uno de los imputados resulta el denunciante, la conclusión es que ambas causas –la de Ercolini y la de Ramos Padilla- ya apuntan a situaciones diametralmente opuestas. Esto desactiva una de las principales expectativas que había generado Ercolini cuando solicitó al juez de Dolores que se inhiba y le entregue su investigación para que se mude a Capital Federal. Y le da la razón a Ramos Padilla para defender su competencia pese al pedido de Stornelli para que delegue su investigación por hechos ocurridos fuera de su jurisdicción. ¿Cómo podría un mismo expediente concentrar la supuesta conspiración contra un fiscal con la revelación de agentes inorgánicos de inteligencia trabajando para cometer delitos en supuesta relación con un fiscal?
El siguiente revés llegó de la mano de la Corte bonaerense que suspendió preventivamente al fiscal de Mercedes Juan Bidone por 90 días, a raíz de haber compartido información con D´Alessio sobre expedientes judiciales y facilitarle información reservada. Hay vasos comunicantes entre lo que ocurrió con el fiscal bonaerense y de lo que se acusa a Stornelli basado en sus intercambios de whatsapp. La diferencia es que Bidone admitió haberle dado materia prima (información) que luego derivaba en que D´Alessio pudiese consumar prácticas extorsivas. La actitud del Procurador General bonaerense Julio Conte Grand solicitando esa licencia forzosa contrastó con la actitud asumida por el jefe de los fiscales Eduardo Casal que evitó cualquier decisión drástica atento a sus consecuencias políticas.
Elisa Carrió volvió a jugar adelantada: envió una carta a Casal en la cual sostuvo que la verdadera intención de reemplazar a Stornelli es implementar juicios abreviados a los empresarios en la causa “cuadernos”. Ese era uno de los planes subterráneos del propio Gobierno para poner un límite a la destrucción de las empresas contratistas involucradas en la trama.
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