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24 de agosto 2026 - 17:14

Referente del mercado automotor alemán cuestiona los subsidios: "El auto eléctrico no necesita ayudas"

Burkhard Weller, uno de los mayores concesionarios de Alemania, asegura que la electrificación avanzará por sí sola y advierte sobre efectos negativos de las subvenciones.

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Los autos eléctricos no detienen su crecimiento 

El avance del auto eléctrico en Europa sigue generando debate, especialmente en torno al rol de los incentivos estatales. En ese contexto, el empresario alemán Burkhard Weller, uno de los mayores vendedores de autos del país, lanzó una postura contundente: “Las ayudas al coche eléctrico son un disparate”.

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Desde su experiencia al frente de un grupo con decenas de concesionarios en Alemania, Weller sostiene que la transición hacia la movilidad eléctrica es inevitable, incluso sin el respaldo de subsidios públicos. “El coche eléctrico se impondrá por sí solo”, afirma, apoyado en los datos de su propia red comercial.

Un mercado que crece por impulso propio

Los números que maneja el empresario reflejan una transformación acelerada. Actualmente, los vehículos eléctricos representan el 36% de los pedidos en sus concesionarios, cuando hace apenas un año ese porcentaje rondaba el 20%.

Para Weller, esta evolución se explica principalmente por la mejora del producto. La mayor autonomía y la eficiencia reducen las dudas de los usuarios y convierten al eléctrico en una opción cada vez más competitiva frente a los modelos de combustión.

El empresario alemán Burkhard Weller, uno de los mayores vendedores de autos del país, lanzó una postura contundente: “Las ayudas al coche eléctrico son un disparate”.

Aun así, reconoce que existen desafíos pendientes, como la necesidad de ampliar la infraestructura de carga. En particular, considera clave incrementar la presencia de cargadores en estaciones de servicio para acercar la experiencia a la de un repostaje tradicional.

Críticas a las políticas de incentivos

Donde el empresario es más crítico es en el impacto de las subvenciones. Según su análisis, las ayudas distorsionan el mercado, generando picos artificiales de demanda antes o después de su implementación.

Weller advierte que, antes de la entrada en vigencia de nuevos programas en 2026, las ventas llegaron a frenarse porque los consumidores optaron por esperar los beneficios. Luego, con los incentivos en marcha, se produce el efecto inverso: compras adelantadas que podrían derivar en caídas futuras.

Además, plantea otra contradicción: las ayudas también terminan beneficiando a marcas extranjeras, especialmente a fabricantes chinos como BYD, que ganan competitividad en Europa gracias a precios más bajos.

El empresario también señala un impacto negativo en el mercado de usados. Los autos eléctricos de segunda mano no reciben incentivos, lo que reduce su atractivo frente a unidades nuevas subsidiadas, afectando a los compradores con menor poder adquisitivo.

En paralelo, reconoce el avance de las marcas chinas, que en algunos casos ofrecen modelos comparables a los europeos con diferencias de precio cercanas a los 10.000 euros. Sin embargo, cree que esa ventaja podría reducirse con el tiempo.

Para Weller, el camino hacia la electrificación ya está definido. El desafío no es impulsar la demanda con subsidios, sino acompañar el crecimiento con infraestructura y evolución tecnológica.

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