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8 de enero 2002 - 00:00

Dicen en el campo...

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Ahora, a las complicaciones generadas por la divisa (dólar oficial vs. dólar comercial vs. pesos), el jaqueado Mercado a Término debe sumarles las dudas sobre lo que puede ocurrir con las garantías.

Sólo en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se dice que hay, por lo menos, u$s 3 millones de plazos fijos y alrededor de u$s 27 millones en avales, todos para garantizar operaciones a futuro en el Término. Los técnicos sostienen que ahora no se sabe cuándo y cómo se podrán recuperar esos montos, lo que, por lo tanto, complica la posibilidad de mantenerlos como garantía de los contratos negociados. Como si fuera poco, los exportadores enfrentan nuevamente la demora, por parte de la AFIP, en la devolución del IVA por los embarques realizados, que ya superaría los 90 días (y los u$s 500 millones), y tampoco se sabe cuándo, en qué forma y en qué moneda se van a efectivizar.

Parece que al flamante titular del Ministerio de la Producción, Ignacio de Mendiguren, los problemas no le van a dar respiro.

Esto obligó a detener la recolección del cereal en el sudeste bonaerense, el corazón triguero del país, donde recién habían comenzado las actividades. «Solá (Felipe) tiene que enterarse de que aquí recién estábamos empezando a levantar el trigo», se lamentaba un contratista bonaerense frente a la imposibilidad de mover sus equipos por falta de combustible. El hecho es que buena parte de los distribuidores y estaciones de servicio sólo estaban entregando -y con cuentagotas-en efectivo «rabioso», que natural-mente nadie tiene. Para colmo, sobre el fin de semana, llovió copiosamente (demasiado, en algunos lugares), alcanzándose registros superiores a los 170 mm en Necochea, 100 mm en Benito Juárez y 200 mm en Pieres, entre otras.

El Foso (como ya se lo llama con nombre propio), a punto de cumplir 2 años, tiene sin embargo algún destino de «grandeza» si los legisladores terminan de destrabar la situación, lo que es de particular interés de los vecinos de la zona, especialmente porque se lograría así abrir la calle Darregueyra hasta su desembocadura en Juncal. Otro tanto ocurriría con la acera opuesta a la de la Rural, que podría lograr un desarrollo interesante, en lugar de la vista al inmenso agujero semiinundado y enmalezado, tal como luce ahora. Aunque los representantes de la Ciudad y el propio Ibarra siguen sin pronunciarse, se espera que en breve definan la situación de esta zona, justo detrás de la Embajada de los Estados Unidos.

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