El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pensadores, como Paul Samuelson, entienden que el crecimiento económico debe necesariamente sustentarse, entre otras cosas, en la incentivación de la capacidad de innovación, la educación empresarial y la destreza gerencial. Por su parte, Joseph Stigliz y Stéfano Zamagni, recomiendan a los argentinos volcar sus esfuerzos en revitalizar la economía real, en búsqueda de una mayor actividad económica, competitividad e innovación, dejando de lado su clásica obsesión por lo meramente financiero.
En un reciente cónclave internacional de las administradoras de fondos de pensión, se ha predicado que alrededor de $ 1.600 millones, provenientes de los recursos administrados por esas entidades, podrían volcarse al financiamiento de actividades de la economía real, como las exportaciones, la construcción, las actividades agrícola-ganaderas y las foresto-industriales.
Si bien es ésta una buena intención, su éxito estará íntimamente ligado a cómo se inviertan y, especialmente, a lo avezado que sea quien puntualmente decida en cada caso, tras la evaluación profesional que se haga de cada proyecto de inversión, en actividades que requieren una formación específica del analista.
Dejá tu comentario