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17 de diciembre 2007 - 00:00

Gran influencia del clima en los granos

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Mientras Brasil recortó sus estimaciones para la próxima campaña sojera debido a la tardía implantación de los cultivos, la Argentina incrementó sus previsiones agrícolas gracias a un aumento en el área de cultivo y a las benéficas lluvias.
Las plazas granarias continúan siguiendo de cerca las alternativas climáticas de nuestra región, buscando aquí una proyección productiva que tranquilice al mercado internacional.

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Varios analistas privados han comenzado a recortar sus estimaciones de la próxima campaña sojera en el Brasil, señalando que la tardía implantación de estos cultivos resultará determinante a la hora de evaluar los rendimientos finales de este ciclo. El grupo ABIOVE redujo su estimación en 200 mil toneladas, con una proyección de 60,5 millones de toneladas. Por su parte, la consultora Celeres estima que la campaña brasileña alcanzará los 62,27 millones de toneladas, comparado con una estimación anterior de 63,1 millones de toneladas. También AgRural redujo su proyección en 400 mil toneladas, situando el tamaño de la próxima campaña en 62,4 millones de toneladas. Por su parte, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) sigue confirmando en sus informes mensuales una producción de 62 millones de toneladas.

  • Incremento

  • Las estimaciones en la Argentina se han incrementado como resultado de un aumento en el área de cultivo y a las benéficas lluvias recibidas en el curso de la presente semana, aunque más precipitaciones resultarán indispensables para confirmar esta tendencia.

    Las temperaturas del Océano Pacífico a la altura de Ecuador siguen mostrando un promedio de 1,5 grados Celsius por debajo de lo normal, lo que hace presumir que estaríamos en presencia de un año con marcada influencia de la corriente de «La Niña», normalmente asociada con lluvias por debajo de lo normal en el sur del Brasil y el norte de la Argentina. También se asocia este fenómeno con lluvias por debajo del promedio habitual en la costa del golfo, en los EE.UU.

    El área a cubrir con maíz descenderá seguramente en el curso de la próxima campaña estadounidense, superficie que será cubierta con el cultivo de soja, a la luz de la buena relación de precios existentes entre la oleaginosa y el grano forrajero. El mercado ha venido anticipando esta circunstancia, y las cotizaciones del maíz en Chicago registran niveles no observados, desde junio de este año, ante esta perspectiva. Se anticipa una fuerte puja entre ambos cultivos en el afán de lograr área de siembra y este fenómeno nos acompañará hasta bien entrado el mes de marzo, con las alternativas climáticas reinantes hasta ese momento.

  • Mercado climático

    Por eso resultará particularmente interesante seguir la marcha del mercado climático estadounidense de esta campaña, teniendo en cuenta además que este país ha contado, en las últimas cuatro campañas, con rendimientos muy adecuados en los cultivos de verano, circunstancia que no sabemos si se podrá repetir en el curso de la próxima temporada. Desde 2003 que los EE.UU. no atraviesan una contingencia de sequía marcada.

    Las recientes subas en los mercados internacionales de materias primas son seguidas de cerca por varios economistas que debaten si esta tendencia continuará o no. Un grupo sostiene que los precios actuales resultan bajos comparados con los de tres o cuatro décadas atrás en términos de dólares constantes, ajustados por inflación. Otros piensan que no debería existir razón para que los granos se ajusten estrictamente al nivel de inflación acaecido, ya que en ellos hubo un marcado crecimiento en la productividad.

    Más allá del debate que se va generando en este sentido, hubo algunos factores que resultaron decisivos para la importante mejora que experimentaron los granos en los últimosseis años, como el crecimiento global de la economía, liderado por China que sigue incorporando en su población pautas de consumo cada vez más exigentes.

    Otro factor constructivo para que las cotizaciones resulten elevadas lo constituye la debilidad del dólar en relación con el resto de las monedas. Cuando el presidente G. W. Bush asumió su primer mandato, el 20 de enero de 2001, un Euro se conseguía a alrededor de u$s 0,95. En el curso de la semana anterior cotizó por encima de los u$s 1,47, lo que indica un importante deterioro de la moneda en la que se expresan la totalidad de las materias primas mundiales.

    También debe contemplarseel incremento en el uso de granos para la elaboración de biocombustibles y los nuevos fondos de inversión que siguen incorporando commodities en sus carteras.

    Lo cierto es que, hasta el momento, la inflación mundial generada por la suba de las principales materias primas arrastró las cotizaciones de los granos a niveles realmente interesantes, más allá de la opinión de aquellos que señalan que aún los precios se encuentran retrasados.

    El riesgo implícito en seguir alimentando esta línea argumental podría ser la posibilidad de asistir a una caída en los niveles de consumo, fenómeno generado precisamente por los altos niveles de precios alcanzados, situación que no se advierte por ahora.

    También podría decrecer el consumo como consecuencia de un golpe recesivo a nivel mundial o políticas de los principales países importadores tendientes a desacelerar el nivel de los consumos.

    Un dato importante de esta semana, en este sentido, fue el informe mensual de inflación en China, que reflejó el nivel más alto de los últimos 11 años, con una cifra del índice de precios al consumidor de 6,9% anualizado. En el rubro alimentación, la cifra alcanza 18,2%.
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