La faena de cerdos más pesados mejora la productividad y el retorno económico, siempre que no se afecte significativamente el contenido de magro, la calidad de la carne y la conversión alimentaria es decir, la relación entre los kilos de alimento consumido y el kilaje de carne.
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Las conclusiones pertenecen a un estudio de los veterinarios Marcela Lloveras y Pedro Goenaga, de la estación Pergamino del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Para comprobar su hipótesis, los especialistas estudiaron la conversión alimentaria en capones y cachorras desde el momento de la salida de la recría -30 kilos-hasta la terminación -de 130 a 140 kilos-. El promedio de faena de los cerdos se ubica actualmente en alrededor de los 100 kilos, según informó noticias agropecuarias.com
Los resultados del tabajo señalaron que la relación de conversión hasta los 100 kilos es de alrededor de 3 y pasa a ser de 3,2 a 3,3 con mayor peso. La desventaja es una leve pérdida del contenido de magro, menor en las cachorras que en los capones, que resulta compensada por una mayor producción y la reducción de costos.
De tal manera, al incrementarse el peso de faena de 100 a 135 kilos, el margen bruto aumenta de 100 a 135 pesos por cabeza, sin que los caracteres de calidad de la carne -pH, terneza y pérdidas por cocción-resulten afectados.
Lloveras y Goenaga concluyeron que esos resultados «son válidos para cerdos de tipo moderno, genéticamente magros, y no para los tipos genéticamente gordos».
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