Llegaron al mercado de Liniers, en Buenos Aires, 11.184 vacunos -de los que quedaron 20 sin vender-, frente a los 9.032 que entraron el mismo día de la semana pasada. Como consecuencia del paro, el martes no ingresó ningún animal a la plaza.
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Los terneros y toros registraron alzas del 1 por ciento, mientras que las vacas -que constituyeron la mayor parte del total de la hacienda- subieron el 0,5 por ciento.
A su vez, los novillos y vaquillonas se mantuvieron estables y los novillitos se negociaron con bajas del 2,5 por ciento.
"El mercado estuvo mezclado porque, frente a la fuerte demanda, el Gobierno pidió a los compradores que no paguen valores superiores a los de las últimas jornadas", explicó un intermediario.
El Gobierno intervino en los últimos años en la plaza de hacienda con el fin de evitar un alza del precio doméstico de la carne, un alimento de consumo cotidiano para la mayoría de los argentinos.
Los productores rurales argentinos, que finalizaron el martes la huelga comercial contra la política agropecuaria oficial, se reunieron por primera vez en siete meses con el Gobierno y destacaron la voluntad de diálogo de las autoridades.
La protesta de los productores agrarios, impulsada por los daños causados por una severa sequía y por los bajos precios de las materias primas, dejó prácticamente sin actividad durante cuatro días a los mercados de granos y de hacienda.
El índice que mide la variación en las cotizaciones del novillo -categoría de referencia del mercado- marcó 3,039 el miércoles, mientras que en la rueda anterior no fue elaborado debido a la nula entrada de bovinos de esa clasificación.
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