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En tanto, un grupo de jóvenes, algunos con el rostro cubierto con pañuelos azul y blanco, formó una barrera frente a las puertas del edificio, que dificultaba el ingreso de las personas a la sede ruralista.
«Recibimos a un grupo de señoras y les explicamos que aquí en este edificio no se produce nada, pero nos costaba hacérselo entender», dijo.
«Les explicamos que en el campo los productores producen granos y carne, y que ayudan a la gente pobre a través de programas como el de la soja, que distintas organizaciones hacen llegar a los barrios humildes», subrayó.
Recordó también que a la delegación que recibieron los directivos se le comentó que el gobierno retiene dinero de las ventas de granos que se hacen al exterior para los programas de ayuda.