Comenzado un nuevo paro agropecuario, que se extenderá una semana con cese de comercialización de granos, los cruces entre el Gobierno y el Campo no se hicieron esperar y continuaron con las críticas mutuas que comenzaron la semana pasada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"El paro del campo no se entiende", se quejó el ministro de Agricultura Julián Domínguez, al tiempo que reafirmó que la medida de fuerza sólo "perjudica a los productores".
El funcionario consideró que "acá no se discute la rentabilidad del productor, porque tenemos precios internacionales y el productor tuvo rentabilidad". Además, Domínguez indicó que desde su Ministerio, pudo "cumplir con el propósito de salir del monocultivo y promover la rotación del suelo".
"Este era un viejo reclamo del sector, que pedía que se generen las condiciones para sembrar trigo y maíz. Así, logramos un nivel de cosecha casi histórico", añadió. Por ese motivo, aseguró que "no se entiende el motivo de esta protesta, si la necesidad es vender".
Desde la vereda del kirchnerismo, y en tono más duro, el diputado nacional del Frente para la Victoria, Carlos Kunkel, cuestionó hoy el cese de comercialización de granos por parte de los productores agrarios, al señalar que "no hay que decir `el campo´" porque (el titular de la Sociedad Rural, Hugo) "Biolcati vive a tres cuadras de las Quinta de Olivos" y "los dirigentes de la Sociedad Rural no viven en el campo".
En declaraciones radiales, Kunkel pidió que "dejemos de hablar de entelequias, de entidades, es la Sociedad Rural Argentina, la que decide, la más rancia oligarquía".
El presidente del bloque de diputados nacionales del FpV, Agustín Rossi, consideró que el paro "es político", y defendió el accionar del Gobierno con los "pequeños y medianos productores".
"El paro del campo tiene características políticas, ya que el Gobierno está haciendo lo que tiene que hacer para defender al pequeño y mediano productor", sostuvo el legislador, en declaraciones radiales.
Por su parte, el Campo salió a embestir contra la política oficial y rechazó que durante los días de protesta vayan a faltar alimentos.
Eduardo Buzzi, titular de Federación Agraria (FAA) aseguró que no habrá faltantes de mercadería, que las rutas están tranquilas y dijo que desde el gobierno "no saben cómo explicar que les están dando fenomenales negocios a las multinacionales".
"Acá hay actitudes de algunos ministros, en particular, de (Florencio) Randazzo, pretendiendo meter pánico en la población diciendo va a faltar harina o va a faltar pan", sostuvo Buzzi.
Con relación a declaraciones del ministro del Interior, Randazzo quien deslizó que la medida de las entidades causaría alguna merma en productos de consumo masivo, el presidente de la FAA contestó que "un ministro debería traer tranquilidad, ser ecuánime, ser equilibrado. Recurre a la peor de las actitudes".
"No va a haber faltante de nada y las rutas van a estar tranquilas para quienes van a la costa, a Uruguay o a las sierras", destacó Buzzi.
En tanto, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, advirtió hoy que "los molinos no compiten con la exportación" y remarcó que este "es uno de los motivos" por el cual el campo realiza un cese de comercialización.
"El sistema instalado por el Gobierno de Néstor Kirchner y continuado por el de Cristina Fernández ha logrado que los molinos no compitan con la exportación para conseguir la mercadería ni tampoco dentro de los dos grupos haya competencia, con el consiguiente beneficio para los mismos", indicó Llambías.
El presidente de Coninagro, Carlos Garetto, sostuvo que "el trigo es el detonante de la protesta", dado que el productor recibe solo el 8 por ciento de su valor.
En cuanto al cese de actividades resuelto por las entidades agropecuarias hasta el domingo próximo, Garetto señaló "los productores han ido tomando conciencia de que esta medida va a desplegar una advertencia muy fuerte, una señal muy clara para el Gobierno sobre que no hay resuelta una situación desde hace cuatro años".
"Este año se ha intensificado ya que ha venido una muy buena cosecha y el sector se encuentra con que tiene una serie de compromisos y obligaciones que pagar y no puede vender el trigo. Y si lo puede hacer, lo está haciendo a un valor muy bajo", se quejó.
Según explicó Garetto, "el productor de trigo recibe sólo 70 centavos de los 9 pesos que vale el kilo de pan, algo así como el 8 por ciento" del total, mientras que "la exportación, la molinería, la cadena comercial y algunos impuestos se están quedando con el 90 por ciento restante, una diferencia muy importante".
Dejá tu comentario