8 de junio 2026 - 17:32

Bodegas Bianchi alcanzó un acuerdo clave para evitar una escalada de su crisis financiera

La compañía logró congelar temporalmente reclamos de sus acreedores financieros. En paralelo, busca normalizar deudas con proveedores en medio de un fuerte deterioro de su cadena de pagos, que ya acumula 194 cheques rechazados por más de $1.500 millones.

El acuerdo implica que los acreedores financieros aceptan suspender temporalmente medidas de ejecución y reclamos mientras la compañía elabora una propuesta integral para reperfilar sus obligaciones.

El acuerdo implica que los acreedores financieros aceptan suspender temporalmente medidas de ejecución y reclamos mientras la compañía elabora una propuesta integral para reperfilar sus obligaciones.

Bodegas Bianchi consiguió un importante respaldo de sus acreedores financieros para avanzar en la reestructuración de sus pasivos. La histórica empresa vitivinícola mendocina informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que alcanzó un acuerdo de standstill que suspende temporalmente acciones de cobro mientras negocia el reperfilamiento de su millonaria deuda.

La novedad fue comunicada este lunes mediante un hecho relevante presentado ante el mercado, donde la compañía precisó que el pasado 5 de junio obtuvo la adhesión de sus acreedores financieros a una oferta de standstill. El entendimiento contempla un período de suspensión de acciones y el compromiso de negociar de buena fe una reestructuración de los pasivos financieros de la sociedad.

La medida representa un paso clave dentro del proceso de reorganización que la empresa puso en marcha a comienzos de año. En febrero, Bianchi había reconocido públicamente el escenario de estrés financiero que atravesaba y anunció el inicio de conversaciones con bancos, proveedores y otros acreedores para ordenar sus compromisos y preservar la continuidad operativa.

Deuda millonaria y cheques rechazados

Cuando Ámbito reveló la situación financiera de la compañía en enero, los registros oficiales del Banco Central mostraban 80 cheques rechazados por más de $1.012 millones. Cinco meses después, el cuadro se agravó.

Según los últimos datos disponibles, la empresa acumula actualmente 194 cheques rechazados por poco más de $1.500 millones, lo que representa un incremento superior al 140% en la cantidad de documentos impagos y una suba cercana al 50% en los montos comprometidos.

La propia compañía había anticipado en febrero que la situación respondía a un contexto de mercado particularmente complejo para toda la industria vitivinícola. En ese momento informó la contratación de Southern Cone Partners y Ernst & Young como asesores financieros y del estudio Beccar Varela como asesor legal para diseñar un plan integral estratégico y financiero destinado a reordenar sus pasivos y fortalecer la sustentabilidad del negocio.

"Bodegas Bianchi reafirma su compromiso con la transparencia y la buena fe en el marco de un contexto desafiante para todo el sector", sostuvo la firma en aquella comunicación al mercado.

Además, la empresa señaló que el objetivo del proceso es alcanzar consensos con todos sus grupos de interés, incluyendo empleados, proveedores, acreedores financieros y accionistas, para atravesar una coyuntura que definió como excepcional.

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Imagen ilustrativa

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Una deuda bancaria superior a los $17.000 millones

A las dificultades que refleja la cadena de pagos se suma una elevada exposición con el sistema financiero.

De acuerdo con los registros del Banco Central correspondientes a abril de 2026, Valentín Bianchi S.A.C.I.F. mantiene una deuda bancaria superior a los $17.000 millones, distribuida entre más de una decena de entidades financieras.

Entre los principales acreedores aparecen Banco Supervielle, con aproximadamente $4.998 millones; Banco Macro, con $2.056 millones; Banco Provincia, con $1.936 millones; Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), con $1.709 millones; Banco Comafi, con $1.604 millones; y Banco Nación, con cerca de $1.538 millones.

También figuran compromisos con BBVA, Banco Galicia, Banco Industrial, Bibank, Santander, American Express, Banco Credicoop y otras entidades financieras.

En este contexto, el acuerdo de standstill adquiere una relevancia central. En términos prácticos, implica que los acreedores financieros aceptan suspender temporalmente medidas de ejecución y reclamos mientras la compañía elabora una propuesta integral para reperfilar sus obligaciones.

Desde la empresa remarcaron que este entendimiento forma parte de un esfuerzo más amplio para ordenar también los compromisos con proveedores y otros integrantes de la cadena de valor. "La Sociedad se encuentra actualmente negociando alternativas de solución", indicó Bianchi en su último comunicado.

La situación de la bodega se produce en medio de una crisis que afecta a buena parte del sector vitivinícola argentino. Durante los últimos años, las empresas enfrentaron un fuerte incremento de costos productivos, mayores exigencias financieras, caída del consumo interno y dificultades para recuperar competitividad en los mercados internacionales.

La combinación de esos factores deterioró los márgenes de rentabilidad y elevó la necesidad de financiamiento de las bodegas, especialmente en una actividad que demanda elevados niveles de capital de trabajo para sostener sus ciclos productivos.

La presión financiera ya había obligado a Bianchi a tomar medidas extraordinarias. Entre ellas, la venta de una finca histórica en San Rafael valuada en alrededor de u$s10 millones, una operación que permitió obtener liquidez para afrontar compromisos inmediatos, aunque no logró revertir completamente las dificultades financieras.

Por ahora, la empresa logró evitar escenarios más extremos como una convocatoria formal de acreedores y consiguió una señal de respaldo de parte de los bancos y entidades financieras. No obstante, el crecimiento de los cheques rechazados y el volumen de deuda acumulada muestran que el desafío recién comienza.

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