La principal estrella del equipo suizo y segundo del ranking ATP, Roger Federer, con molestias en la espalda, se entrenó muy liviano este miércoles en la segunda sesión del día para preparar la final de la Copa Davis, en la que su país se mide de viernes a domingo a Francia en Lille.
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Federer, que el domingo se bajó de la final del Masters de Londres que debía jugar ante el serbio Novak Djokovic por lesión en la espalda, está en duda para la final y no se había entrenado desde su llegada a Lille el lunes por la tarde.
El número 2 de la ATP no había participado en el entrenamiento del mediodía en el estadio Pierre Mauroy de Villeneuve d'Ascq, cerca de Lille, lo que hacía temer por un mal estado físico del jugador, que el martes había dicho a la prensa que era "optimista" sobre su participación en la final junto a Stanislas Wawrinka, la otra estrella de los helvéticos.
"Voy bien, pero no lo suficiente para entrenarme y me gustaría que el progreso fuese más rápido. Va mejor que el sábado, domingo y lunes, por lo que soy optimista", había dicho Federer el martes en conferencia de prensa.
En el entrenamiento este miércoles, Federer atrajo las miradas durante su peloteo con Michael Lammer, número 4 del equipo visitante, durante treinta minutos.
Federer jugó primero 15 minutos en el fondo de la cancha, alternando golpes de derecha y reveses a un ritmo cada vez más rápido, sin tener que desplazarse mucho, y luego practicó voleas en la red durante unos minutos.
También se pudo ver al tenista de Basilea charlando con su capitán, Severin Luthi.
Bajo la atenta mirada de los periodistas, Federer pareció entrenar sin problemas y sin molestias, mostrándose sonriente y relajado en la pista.
De la presencia de Federer en la final depende en buena medida las posibilidades de que Suiza logre su primera Ensaladera de Plata, ya que al ganador de 17 Grand Slams lo reemplazaría Marco Chiudinelli, número 212 de la clasificación mundial.
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