El fútbol es así de cambiante. Te da y te quita en un segundo. Uno de los defensores centrales de Manchester City, Vincent Kompany, había abierto el marcador ante Fulham y disfrutaba de la victoria 2-0, pero el descuento llegó y con ellos los nervios.
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El equipo que conduce Manuel Pellegrini necesitaba ganar para seguir bien de cerca a los punteros, Arsenal y Liverpool, de la Premier League. Con el partido 2-1 en favor de los de camiseta celeste, un desborde por el lateral izquierdo de la defensa llevó a la sorpresa de todos.
Tras un centro al ras del piso, Kompany quiso rechazar con su pierna menos hábil y convirtió un golazo en su propio arco. Lo insólito es que, a pesar de estar casi pegado al arquero, la pelota se elevó por sobre el cuerpo de Joe Hart, metiéndose en el ángulo opuesto, pese a la desesperada maniobra de su compañero Jesús Navas por sacarla, que terminó pegando su cuerpo en el palo.
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