Mayer también fue contundente y encaminó la serie a favor de Argentina
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Mayer derrotó a Hurkacz.
El panorama para el equipo argentino comenzó a allanarse los días previos a la serie, cuando se supo que Jerzy Janowicz, la mejor raqueta polaca, no podría jugarla por lesión, y se encaminó con la victoria de Pella y luego la de Mayer.
El triunfo del correntino llegó por decantación, producto de su jerarquía y una velocidad de pelota que lastimó al juvenil polaco nacido en Varsovia, quien pareció un mero partenaire durante el set inicial.
El "Yacaré" empleó 34 minutos para llevarse el primer parcial por 6-2, con un servicio poderoso y buenas devoluciones a los misiles que le tiraba el polaco del otro lado de la red, así lo quebró primero para 1-0 y luego 4-1, eso le permitió construir cómodo el 6-2 que decoró el marcador.
Mayer bajó su rendimiento en el segundo set, un poco por la irregularidad de su rival y otro por algunas desatenciones, así Hurkacz hizo lo suyo, con un planteo de saque y derecha que le dio rédito puesto que llegó hasta la definición en el tie break.
En ese segmento se notó la categoría de uno y otro, ya que Mayer jugó en un nivel altísimo, no vaciló con su saque y se adelantó 6-1 para luego definir 6-3 el tie break, así se puso dos sets arriba.
En el tercer parcial todo fue más parecido al primero, ya que Mayer no repitió los errores del anterior y Hurkacz demostró por qué aún es habitante del circuito junior+, con errores de principiante que allanaron el camino.
El correntino quebró dos veces, para 2-0 y 6-2, y con el éxito consumado festejó con un "vamos" bien fuerte que se escuchó en todo el estadio, consciente de que su victoria, como otras importantes que logró en la Davis, dejan al equipo con tres chances concretas de avanzar a los cuartos de final.
Más allá de que la Copa Davis está llena de sorpresas y héroes efímeros, Pella y Mayer hicieron bien su tarea y la expedición a la fría y lejana Gdansk está cerca de concluir con éxito, algo que podría concretarse este sábado en el dobles, acaso el único punto en el que no se llegará como favorito.
Si toca perder el dobles, Argentina tendrá dos chances más para meterse entre los ocho mejores países del mundo, e ir en busca de la esquiva Ensaladera de Plata, con la que existe una histórica asignatura pendiente.




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