Una marea humana vibró en la apertura porteña de los Juegos de la Juventud
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El show de actuación estuvo a cargo de Fuerza Bruta, que logró arrancar gestos de incredulidad y gritos de asombro en miles de personas. "Desafiaremos a la gravedad", sostenían desde la organización a la hora de adelantar temas de la inauguración, y en eso se basaron: con sistemas de cables, los intérpretes subían y bajaban permanentemente por el Obelisco.

La primera gran emoción llegó con el himno argentino, interpretado por la voz de Ángela Torres. Para acompañar el momento, un artista emergió desde la punta del monumento de Corrientes y 9 de Julio con una bandera nacional y comenzó a bajar por el edificio, iluminado de celeste y blanco.
Mientras por Cerrito circulaba un escenario móvil con música en vivo, DJ y bailarines, Fuerza Bruta provocó el segundo impacto de la ceremonia. Presentaron los deportes que intervendrán en los Juegos, siempre usando el Obelisco como escenario.
Algunos como el atletismo, el canotaje o el BMX fueron espectaculares, pero especialmente los saltos ornamentales y el salto con garrocha arrancaron aplausos de la marea humana que vibró con el show. Colgados con cables a más de 60 metros de altura, saltaban y giraban según la disciplina lo necesitaba. Una performance de lujo que elevó el nivel de una ceremonia que pudo ser más sólida.
Existieron espectadores especiales. Tanto Cerrito como Pellegrini cuentan con gran cantidad de hoteles, desde donde muchas personas disfrutar. Incluso, en los techos de algunos de esos edificios se montaron los láseres para el evento. Desde otro se lanzaron parte de los fuegos artificiales, además de atrás del Obelisco.

A diferencia de lo que suele ocurrir con cada apertura, no hubo desfile de delegaciones. Sólo ingresaron los abanderados, y sus respectivos representantes, ubicados entre Sarmiento y Corrientes, gritaron al compás de su enseña. Los más ruidos, casi en forma lógica fueron los latinoamericanos. Dante Cittadini, el portador del emblema nacional, provocó el estallido de la multitud.
El clima olímpico tuvo sus vaivenes, tanto como el humor de la gente al momento de escuchar los nombres de los políticos. Hacia el final de la fiesta se entendió que no era momento para silbidos. Los Juegos lo ameritaban.
Leonardo Gutiérrez, Carlos Espínola, Javier Weber, Serena Amato, Magdalena Aicega y Karina Masotta, todos medallistas argentinos, presentaron la bandera olímpica y le pasaron la posta a Martina Campi, Francisco Saubidet Birkner, Fernanda Russo, Fabián Maidana, Braian Toledo y María Eugenia Garrafo, ganadores de presea en Juegos de la Juventud. A continuación fue el momento de los discursos oficiales, y Thomas Bach, presidente del COI, fue el presentador de otro episodio muy emotivo: en uno de los palcos de Carlos Pellegrini estaban los 12 chicos tailandeses que quedaron atrapados 13 días en una cueva.
Sólo faltó que el presidente Mauricio Macri declare inaugurados los terceros Juegos de la Juventud de verano. Entonces, el fuego sagrado se hizo presente en el escenario móvil junto a Gabriela Sabatini, Sebastián Crismanich, Luciana Aymar y Walter Pérez, ganadores de medallas olímpicas.

El relevo de la antorcha pasó a Pedro Ibarra, de Los Leones, Cecilia Carranza, campeona en vela, ambos ganadores del oro en Río, Iñaqui Mazza y Celeste D'Arcángelo (estarán en los JOJ), último recorrido del fuego. El pebetero quedó a cargo de otros dos deportistas que subieron a los más alto del podio en Brasil: Santiago Lange, compañero de Carranza, y la inmensa Paula Pareto, en otra prueba de la inclusión y equidad que pretende llevar adelante Buenos Aires 2018.
A partir de ahora, sólo falta el deporte. Casi 250.000 desconcentraron rápidamente la zona del Obelisco. En su gran mayoría, convencidos de la importancia del evento. "Me gustó, fue impactante. Siempre hay cosas para mejorar, pero estuvo muy buena. Tenemos pases y vamos a tratar de ir a todos lo que podamos", deseó Gastón de Banfield. Se acabó la espera. Buenos Aires es olímpica por primera vez en su historia.




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