17 de abril 2002 - 00:00

Ahora dicen que subirán gas y electricidad en el invierno

Un giro de 180 grados dio el gobierno ayer al definir qué pasará con las tarifas de gas y de electricidad. Ahora dicen que subirán a partir del próximo mes, pese a que el propio ministro Remes Lenicov es el que pone más resistencias. Los incrementos podrían rondar 15% para la luz y entre 4% y 5% para el gas. Desde Economía se propone sólo un aumento discreto en el fluido gasífero y crear un fondo eléctrico para no subir el precio de la electricidad a los usuarios. Jorge Remes Lenicov está preocupado por el efecto inflacionario de estos insumos y prefiere contener los valores, por lo menos, hasta junio próximo. El precio del gas en boca de pozo está desregulado como los combustibles que ya tuvieron una suba de 30% desde la salida de la convertibilidad. Existe el criterio de aplicar iguales tarifas en pesos que en el invierno pasado, y autorizar luego incrementos trimestrales, eliminando las rebajas estacionales del verano.

Finalmente, las tarifas de electricidad y gas subirán el 1 de mayo como consecuencia del ajuste previsto para el período invernal. Todavía no se sabe de cuánto serán los incrementos: según algunas fuentes, en primera instancia se aplicarían los mismos precios del invierno pasado en pesos, lo que implicaría una suba de 15% en las tarifas de luz y entre 4% y 5% para las de gas, en el caso de usuarios residenciales.

Ayer se conoció una nueva resolución (la número 53) del Ministerio de Economía, en la que se modifica otra norma del jueves de la misma dependencia por la cual se congelaban todas las tarifas de los servicios públicos, incluyendo los ajustes por estacionalidad que no estaban incluidos en la Ley de emergencia económica (que pesificó las tarifas y prohibió la indexación).

En el gobierno se afirmó ayer que hubo una «mala interpretación de la resolución 38, pero lo cierto es que esta norma era muy vulnerable porque modificaba las leyes de marco regulatorio de electricidad y gas, y en consecuencia, podía dar lugar a una ola de juicios contra el Estado nacional.

•Diferencias

No obstante, en el gobierno hay posiciones encontradas sobre el porcentaje del aumento a autorizar, y en apariencia, el ministro Jorge Remes Lenicov sería el más interesado en que las alzas sean lo más discretas posibles, e inclusive que no las haya.

El titular del Palacio de Hacienda aparece como muy preocupado por el efecto de las subas en estos servicios en los índices de inflación, y preferiría tener contenidos estos valores por lo menos hasta el 1 de julio.

Las situaciones son distintas en gas y electricidad.

En el gas:
En mayo se ajusta el precio del producto en boca de pozo.

• Esto quiere decir que el aumento lo hacen las empresas petroleras que producen gas: Repsol-YPF, Pan American Energy, Totalfinaelf y Pérez Companc.

El valor del gas en boca de pozo está desregulado, al igual que los combustibles que ya subieron más de 30% desde la devaluación.

• Las petroleras tienen contratos firmados con las distribuidoras de gas y grandes usuarios.

En esos contratos hay pactados precios de invierno y de verano. Pero están actualmente pesificados, por eso las petroleras comunicaron a las distribuidoras la intención de rescindirlos unilateralmente para fijar nuevos valores.

• El objetivo de máxima de las petroleras es volver al precio del gas de antes de la devaluación que era de 1,38 dólar por millón de btu para el gas de la cuenca neuquina.

Las distribuidoras no van a acordar precios si no los pueden trasladar a las tarifas.

• En una hipotética situación de conflicto, las distribuidoras pueden acudir a la Justicia, pero mientras tanto deben pagar lo facturado por las petroleras o le pueden cortar el suministro.

Ayer hubo un primer encuentro de funcionarios oficiales con las petroleras por el precio del gas. La primera oferta oficial habría sido aplicar el CER (índice minorista) sobre los precios del verano, lo que daría una suba de 15% para el gas en boca de pozo y de 5% para las tarifas residenciales.


La propuesta fue rechazada por las petroleras, pero según trascendidos confiables, habría quedado para estudiarse la posibilidad de aumentos trimestrales por el CER para ir reconstituyendo los precios en un plazo de 18 a 24 meses.

Para que eso ocurriera debería modificarse la ley de marco regulatorio de la actividad en tanto la norma prevé precios menores para el verano.
Y para cambiar la ley por lo menos es necesario un decreto de necesidad y urgencia.

La audiencia pública por la suba en el precio del gas es el martes 30, pero ayer venció el plazo para que las distribuidoras presentaran los nuevos cuadros tarifarios ante el Enargas y no lo hicieron, a la espera de alguna negociación del gobierno con las petroleras, la que finalmente empezó informalmente ayer.

•Electricidad

La situación es distinta en el caso eléctrico. Hay cierto convencimiento general de que si no hay recomposición del precio para las empresas generadoras, durante el invierno puede haber problemas de abastecimiento. Pero en este sector hay un fondo de «estabilización de las tarifas» que asciende hoy a unos 240 millones de pesos, y en apariencia el Palacio de Hacienda impulsaría el criterio de subir el precio estacional, pero pagar la diferencia con esos recursos, de modo que no haya suba al usuario final.

Esa alternativa también viola la ley de marco regulatorio eléctrico, y además abre un riesgo: si se gasta el fondo en el trimestre mayo-julio, y hay algún imprevisto (como falta de agua o problemas de transporte desde las centrales hidroeléctricas) en agosto puede no haber dinero para retribuir a las generadoras y el problema de un apagón sólo se habría postergado unos meses.

Porque nadie cree que el Tesoro salga a cubrir en algún momento las diferencias entre lo que cobran los generadores y lo que les pagan las distribuidoras, ya que éstas abonan en su mayor parte según el precio que se fija en forma previa y se traslada a tarifas del público.

Los expertos en el tema creen que es mejor proponer un escalonamiento del precio mayorista de la electricidad, empezando por volver a los valores del invierno pasado, lo que significaría una suba de 45%. Como de esto se traslada la tercera parte a los usuarios, las tarifas subirían 15% a partir de mayo.


Los que sustentan este criterio dicen que si subieron los precios de todos los productos, sería un «logro» que la luz se mantuviera en los mismos valores del invierno pasado.

No obstante, todavía resta saber si con ese precio se ahuyentan los riesgos de abastecimiento. La semana que viene habrá una licitación para los generadores, convocada por la Secretaría de Energía.

Las empresas deben presentar volumen a vender y precio. Si el precio medio de las ofertas se acerca a las pautas del gobierno, Cammesa, empresa mixta controlada por la Secretaría de Energía, compraría energía y la pagaría por anticipado con el fondo de estabilización.

Según el criterio oficial, las generadoras se ahorrarían los riesgos de una mayor devaluación, y el gobierno se aseguraría el abastecimiento. Pero si el precio licitado es alto, como para ser aceptado por la Secretaría de Energía, quedará abierta la posibilidad de que las empresas termoeléctricas no tengan energía disponible en caso de falla o de falta de disponibilidad de electricidad de las centrales hidráulicas.

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