25 de abril 2002 - 00:00

Ahora vuelven a decir que no suben la luz ni el gas en mayo

En medio de la crisis institucional de esta semana, se paró la negociación del gobierno con las empresas por el precio de la electricidad y el gas en el invierno. Pero más que eso, entre los funcionarios de la Secretaría de Energía, que siguieron por lo menos hasta ayer en sus puestos como si no hubiera ocurrido el desaire de los gobernadores justicialistas al titular del área, Alieto Guadagni, empezó a escucharse que ya es «prácticamente imposible» pensar en una recomposición de las tarifas a partir del 1 de mayo.

En principio, se esperará a que asuma el nuevo ministro de Economía, que es quien debe tomar una decisión definitiva. Pero se cree que el mandatario que asuma en el Palacio de Hacienda no podrá presentar entre sus primeras medidas una suba del gas y de la luz con vigencia a partir del miércoles próximo.

Hay quienes creen que aunque se hubiera quedado Jorge Remes Lenicov, la adecuación de las tarifas de luz y gas tampoco iba a producirse. Dicen ahora que como estos ajustes corresponden al precio mayorista de la energía en el caso de la luz, y al valor del gas en boca de pozo, deberán verse en conjunto con el ajuste de los márgenes de transportistas y distribuidoras.

•Espera

Dicho de otra forma, se habla de un período de espera de tres a cuatro meses para que se defina un ajuste de los tres componentes de la tarifa: la materia prima, el margen del transportista y el margen del distribuidor. El objetivo sería considerar esas subas como un conjunto, para que el usuario no se vea perseguido por varios ajustes seguidos.

Esta opinión es volver a la resolución del Ministerio de Economía que prohibía cualquier ajuste en las tarifas de los servicios públicos y que luego fue modificada, exceptuando los ajustes estacionales de la luz y el gas.

El principal problema es que el gas en boca de pozo, cuyo precio es fijado por las empresas petroleras, está desregulado como los combustibles. Y en la electricidad, el mercado mayorista está integrado por empresas que actúan en competencia y no tienen obligación de prestar el servicio, aunque sí la tienen los transportistas y distribuidoras de electricidad.

Estas marchas y contramarchas del gobierno sobre un mismo tema generaría riesgos de abastecimiento de gas y luz en el invierno. En el caso del gas, las empresas están esperando además un decreto del Poder Ejecutivo, demorado por la renuncia de Remes, que les permita cobrar en dólares el gas que exportan a Chile.

Aunque la mayoría de las petroleras está cobrando el producto en divisas, las empresas chilenas que lo compran lo hacen bajo protesto, amparándose en que los contratos firmados toman como referencia el valor del gas por cuenca fijado por el Enargas y, al estar ese valor expresado en pesos, los compradores trasandinos lo consideran alcanzado por la Ley de Emergencia Pública que pesificó los contratos.

•Recomposición

En un encuentro con funcionarios de la Secretaría de Energía, las productoras de gas -Repsol YPF, Totalfinaelf, Pan American Energy y Pérez Companc, las principales-pidieron una recomposición del precio del gas en dólares en forma escalonada hasta octubre de 2003. Pero el escalonamiento empezaría por volver a partir de mayo a 40% del valor en dólares del producto.

Esto implicaría una suba de 60% a 70% en boca de pozo, lo que implicaría un salto en la tarifa residencial de 20% a 25% y en la industrial de 30% a 35%.

En cuanto a las generadoras eléctricas, ayer se suspendió la licitación por la cual la Secretaría de Energía planea comprar por anticipado energía eléctrica usando fondos de Cammesa para estabilizar tarifas.

El criterio oficial es que, comprando por anticipado, se alivian los riesgos de desabastecimiento porque el que licita tiene que generar la energía comprometida, mientras para las empresas el beneficio sería contar con la retribución por anticipado para cubrirse de futuras devaluaciones.

La licitación se suspendió porque para definir un precio, las empresas necesitan saber el valor del gas, la tasa de interés y el tipo de cambio. Por otra parte, también demandan que haya mercado cambiario para comprar dólares con los pesos que reciban.

De todas formas, no se sabe si ese mecanismo se mantendrá o si ahora, paradójicamente, terminará primando el criterio de Remes de usar el fondo de Cammesa para mejorar la retribución de los generadores, sin tocar las tarifas. Pero este esquema tiene el problema de que los recursos pueden agotarse en tres meses, y se renueve el riesgo de que algunas gene-radoras no estén preparadas para suministrar energía en caso de falla de las centrales hidroeléctricas.

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