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No hay mucha credulidad en que saldrán medidas en serio y no de «maquillaje» porque nadie conoce que Eduardo Duhalde no siga siendo populista visceral y que deje de perder tiempo en especulaciones políticas como la que describió el lunes Ambito Financiero en Contratapa y que tantos comentarios provocó. Ese «plan» político que le susurran al oído para tentarlo los radicales populistas tipo Leopoldo Moreau es plebiscitar una reforma constitucional para instalar el sistema parlamentario en la Argentina (sería el único país de América). Duhalde y esos radicales saben que nunca podrán competirle en elección abierta a un Carlos Reutemann o a José Manuel de la Sota y quizá tampoco a otros gobernadores provinciales y hasta a Carlos Menem. Por tanto, aspiran a que gane una presidencia vaciada de poder tipo Europa, donde el mandatario maneja Defensa Nacional y Relaciones Externas. En cambio creen que ellos, los populistas justiciarradicales, podrían manipular el Congreso para designar un primer ministro con el verdadero poder. Además, Duhalde dijo que no será candidato a presidente en 2003. Querría ser primer ministro desde el Congreso y cumpliría lo prometido.
En qué medida Duhalde se abocará a los temas en serio frente a la crisis profunda del país y cuánto espacio dará a sus elucubraciones políticas continuistas se verá en los próximos días.
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