La evolución reciente del tipo de cambio del principal socio comercial de la Argentina ha generado algo más que señales de alarma en los empresarios nacionales. La divisa brasileña que en los últimos años se ha caracterizado por tener una menor volatilidad que el peso, a partir de agosto comenzó a oscilar más, y luego de varios años de fuerte apreciación cambiaria, el real empezó a registrar una pérdida de valor. En efecto, la moneda brasileña registró en septiembre su mayor depreciación desde 2002, un 18,3%. No sucedía algo semejante desde la campaña presidencial de Lula da Silva, que tanto preocupó a los empresarios y al mundo financiero, cuando el real se desplomó casi el 25%. La situación para la Argentina no es simple, y menos si el tipo de cambio es deflactado por inflación, lo que arroja un mayor diferencial cambiario entre los países.
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De acuerdo con un informe elaborado por Abeceb.com el comercio entre los países aumenta pero con un marcado desequilibrio. «Desde 2004 se mantiene una tendencia de crecimiento del comercio bilateral con profundización del déficit de la Argentina», sostiene el estudio.
Según las cifras de la consultora, el intercambio bilateral se ha elevado un 221% desde 2004, pero en el mismo período el rojo para el comercio exterior argentino con su principal socio comercial ha trepado el 261%. «Se contabilizan 95 meses desde el comienzo del déficit estructural para la Argentina», precisan desde Abeceb.com.
En tal sentido, 2011 será el octavo año consecutivo con rojo comercial para la Argentina en la relación bilateral. El saldo desfavorable comenzó en 2004, cuando el intercambio dejó un margen positivo a Brasil de u$s 1.800 millones, luego de nueve años consecutivos con superávit para la Argentina.
En los años posteriores el saldo favorable a Brasil fue tomando mayor magnitud, y pasó en 2005 a u$s 3.674 millones. En 2006 se ubicó en una cifra similar: u$s 3.669 millones, para elevarse en 2007 y 2008 a u$s 4.006 y u$s 4.345 millones, respectivamente.
La explosión de la crisis internacional generó una importante contracción del intercambio bilateral, y las ventas argentinas a Brasil se redujeron un 15% mientras que las compras al principal socio comercial se desplomaron el 32%. Esto produjo que el rojo comercial de la Argentina cediera a sólo u$s 724 millones en 2009.
En 2010, con la recuperación del intercambio, las exportaciones a Brasil treparon casi el 28% pero las importaciones lo hicieron un 54%. Esto motivó que el saldo desfavorable para la Argentina trepará a u$s 4.095 millones.
En el año actual, la situación no sólo no es diferente sino que parece profundizarse. De hecho en los primeros nueve meses del año, el déficit de la Argentina ya es de u$s 4.501 millones y de acuerdo con las estimaciones de Abeceb.com podría cerrar el año en u$s 6.500 millones. En la consultora estiman que las exportaciones argentinas a Brasil rondarán este año u$s 17.500 millones, pero las importaciones podrían dispararse a u$s 24.000 millones. Sin dudas se trata de una señal de alerta que no puede pasarse por alto, menos en un escenario de erosión del superávit comercial, uno de los pilares del modelo económico.
Si bien los funcionarios y algunos empresarios han buscado minimizar el impacto que puede tener la devaluación del real, no obstante, las cifras del comercio bilateral parecen demostrar lo contrario y en septiembre la Argentina registró el segundo mayor rojo comercial con Brasil de la historia: u$s 774 millones. Además, el déficit acumulado en los primeros nueve meses del año es el doble que el de igual período del año pasado.
No obstante, el tipo de cambio no es el único factor seguido de cerca por analistas, quienes aseguran que el mayor temor es que se desacelere la economía brasileña. Consultado respecto de la devaluación del real, Mariano Lamothe, economista jefe de Abeceb.com, afirma que «el impacto es relativo, ya que en el mismo proceso la Argentina también ha mostrado cierta depreciación. Por otro lado la tasa a la que se depreció el real en esta oportunidad es muy inferior a la que se registró durante la crisis que se inició a finales de 2008. De hecho, en esta ocasión el Gobierno de Brasil se movió rápidamente para ponerle un techo a la depreciación de su moneda. Ahora la mayor preocupación debería pasar por lo tanto por las señales de que la economía de Brasil va a crecer a tasas menores». Por su parte, el titular de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), Osvaldo Rial, destacó la necesidad de que las economías de la Argentina y Brasil se vuelvan «cada vez más complementarias y menos sustitutivas» y que todavía es mucho lo que pueden hacer ambos países para ganar nuevos mercados extrazona.
«Si bien un devaluación brusca del real sería muy negativa, también se debe tener en cuenta que la situación de la industria argentina en la actualidad es muchísimo más robusta que la que teníamos en 1998, cuando se produjo la gran depreciación de la moneda brasileña», afirmó Rial. Y resaltó la importancia de «funcionar con políticas coordinadas con Brasil, como lo viene haciendo el Gobierno argentino».
La UIA tampoco pasó por alto el escenario externo y en la reunión mantenida la semana pasada, su junta directiva analizó con detenimiento la situación económica internacional y su impacto en la región. Puntualmente, se abordó la situación de la economía brasileña y las posibles consecuencias en el comercio bilateral con la Argentina.
• Costos
Casi todas las miradas están puestas en el tipo de cambio, pero si se observa los diferenciales de precios entre Brasil y la Argentina, se puede encontrar otro factor de potenciación del déficit en el comercio exterior argentino. Al respecto Lamothe sostiene que «el país aún tiene una brecha cambiaria con Brasil muy importante y no puede depender permanentemente de la competitividad cambiaria. La Argentina debe actuar sobre otras variables y no focalizarse únicamente sobre el tipo de cambio.
Si uno mira el tipo de cambio multilateral, la Argentina está todavía muy bien posicionada. El problema pasa por el aumento en los costos de la industria local, que comienza a deteriorar la competitividad real, que era compensada anteriormente por la apreciación de la divisa brasileña. En este sentido se debe apuntar a profundizar las mejoras en la productividad de las empresas: ganar competitividad no a través del tipo de cambio sino a partir de mayores inversiones».
• Ponderación
Además de las cifras anuales en dólares, otro indicador que denota la magnitud del rojo que la Argentina mantiene en el comercio con Brasil desde hace 8 años lo da la proporción que representa el déficit sobre el total del intercambio bilateral.
En este sentido, en 2004 el saldo desfavorable para la Argentina representaba el 13,9% del monto total negociado con Brasil. Esa cifra aumentó a un máximo del 22,5% a 2005, y luego cedió al 18,5% en 2006, un 16,1% de 2007, y bajó al 14,1% para 2008.
Con la crisis internacional y la parálisis consecuente en el intercambio, el déficit de la Argentina pasó a representar tan sólo un 3,1% del total transado bilateralmente. Pero el año pasado, el rojo ya representó el 12,4% de los negocios y de confirmarse las proyecciones de Abeceb.com podría trepar al 15,7% del total.
Consultado respecto de cuáles son los sectores que podrían verse más perjudicados, Lamothe sostuvo: «Los rubros tradicionalmente sensibles, como textiles, indumentaria, calzados, línea blanca, que se caracterizan por tener sistemas de monitoreo y de cupos».
• Ventas
Sin lugar a dudas la relación con Brasil es muy estrecha y necesaria. De hecho, el 21% del total que exporta la Argentina al mundo tiene como destino el mercado brasileño y un 84% de lo que vende al Mercosur es comprado por los brasileños.
De los u$s 13.699 millones que el país ha colocado en los socios del bloque durante los primeros ocho meses del año, hay u$s 11.462 que han tenido como destino Brasil.
En cuanto a qué es lo que le vende el país a su principal socio, la Argentina es el máximo proveedor de automotores de Brasil, le sigue Corea del Sur. También es el principal en autopartes, donde lo secunda Alemania. Además es el segundo mayor abastecedor de naftas al vecino país, después de Argelia.
Del total acumulado de enero hasta fin de agosto, u$s 4.080 millones (36%) correspondió al sector automotor, luego se ubicaron los bienes agrícolas con un valor de u$s 2.616 millones (23%) y posteriormente las autopartes con u$s 1.080 millones (9%), minerales y combustibles u$s 1.039 millones (9%), químicos u$s 959 millones (8%), metales y sus manufacturas u$s 418 millones (4%) y el resto de los productos u$s 1.270 millones (11%).
En cuanto al aporte de los diferentes sectores a la variación de las exportaciones argentinas a Brasil durante los primeros ocho meses de 2011, frente a igual período del año pasado, el sector automotor ha contribuido en un 40%, los bienes agrícolas con un 31%, minerales y combustibles con un 9%, metales, y sus manufacturas, el 7%; químicos, un 3%; bienes de capital con un 3%; plástico y caucho, el 1%; textil e indumentaria, un 1%; autopartes, el 1%, y otros rubros, un 2%.
• Compras
En cuanto a cuáles son los productos que el país compra a Brasil, la Argentina también es el principal demandante de los vehículos brasileños, en segundo lugar se encuentra México. Además la Argentina es el segundo mayor importador de diésel y fueloil desde Brasil, detrás de Singapur.
Por otro lado, el argentino es el tercer mayor mercado que tiene Brasil con un monto superior a u$s 14.000 millones. En los primeros ocho meses del año, China ha sido el principal comprador de productos brasileños con un total de u$s 29.000 millones. En segundo lugar se encuentra EE.UU. con u$s 16.440 millones. El cuarto y quinto mercado de destino para los productos brasileños son Holanda y Alemania, con u$s 9.100 millones y u$s 6.150 millones, respectivamente.
El sector automotor ocupa una posición de claro liderazgo, ya que del total deu$s 14.234 millones que se importaron desde el principal socio comercial, u$s 3.444 millones (24%) correspondieron a las autopartes y u$s 3.121 millones a automotores (22%). Completan los cinco primeros lugares, los productos químicos con u$s 1.621 millones (11%), minerales y combustibles u$s 1.141 millones (8%) y metales y sus manufacturas u$s 1.137 millones (8%).
Luego se ubican los bienes de capital con u$s 1.069 millones (8%), bienes agrícolas u$s 508 millones (4%), máquinas y aparatos electrónicos u$s 470 millones (3%), papel y editoriales u$s 376 millones (3%), textil e indumentaria u$s 303 millones (2%) y el resto de los rubros u$s 1.047 millones (7%).
De acuerdo con las cifras de la consultora Abeceb.com, el sector de autopartes fue el que mayor aporte generó en el incremento de las importaciones desde Brasil con una incidencia del 25%, mientras que en el caso de los automotores fue del 23%.
Posteriormente se ubicaron: bienes de capital con una contribución del 16%, minerales y combustibles, el 15%; metales y sus manufacturas, un 9%; químicos, el 8%; bienes agrícolas, un 4%, papel, y editoriales, el 2%, y los restantes 3%.
Alternativas
Algunos han deslizado la posibilidad de que la Argentina tenga un tipo de cambio diferencial para el sector productivo en el comercio exterior, al respecto el economista jefe de Abeceb.com indicó que «un tipo de cambio diferencial genera distorsiones y problemas de control.
La historia reciente indica que este tipo de medidas no ha funcionado. No obstante, actualmente en la Argentina existe un sistema de retenciones que funciona como un mecanismo de diferencial cambiario. Hoy no es por el tipo de cambio por donde se debe buscar la mayor competitividad».
En cuanto a si profundizar el comercio bilateral en monedas locales puede ser una solución en materia cambiaria, Lamothe asegura que «el manejo en monedas locales ayuda a reducir algunos costos transaccionales, al manejo de las reservas y a evitar algunos riesgos cambiarios, pero el mundo sigue midiéndose en torno al dólar, por lo que esta alternativa no modifica en mucho a la paridad cambiaria entre los países».
Empresas que compran y venden
Las compañías brasileñas que más le venden a la Argentina, todas por un monto superior a u$s 50 millones anuales, de acuerdo con los datos del Gobierno brasileño, son: Fiat, Renault, General Motors, Mercedes-Benz, Volkswagen, Toyota, CIEN Compañía de Interconexión Eléctrica, Ford Motor, Embraer, Peugeot Citroën, Samarco Mineracao, Honda, Petrobras, Vale, Motorola, Mineracao Corumbaense Reunida, Scania, Braskem, Iveco, Nokia, International Industria Automotiva daAmérica do Sul, LG Electronics, Alberti Pasqualini-Refap, Usiminas, Arcelormittal, Syngenta, Caterpillar, Gerdau, MAN, Paranapanema, John Deere, Samsung, Urucum Mineracao, Klabin, Oxiteno Nordeste, ZF do Brasil, AGCO, Siemens, Whirpool, CNH Latin America, Pirelli y Flextronics. Por otro lado, entre las firmas de Brasil que le compran más de u$s 50 millones a la Argentina están Toyota, Ford Motor, Fiat, Peugeot Citroën, Cisa Trading, Volkswagen, Braskem, Renault, Petrobras, Mercedes- Benz, Dow Brasil, Iveco, Scania, Pirelli, Cooper Trading, Sertrading, Leitesol, A.T. Comercio, Unilever, Ambev y Bayer.
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