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25 de febrero 2022 - 00:00

El BCRA apunta a una tasa real nítidamente positiva hacia abril

Habrá monitoreo mensual en función de la inflación, como se negoció con el FMI, pero no planea correcciones cada 30 días. En principio, espera algunos meses de estabilidad para los tipos de interés y que ganen atractivo a partir de una eventual desaceleración del IPC.

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La FIFA le paga un premio en dólares al a AFA por ganar la copa del mundo y ese dinero tiene que pasar por el mercado oficial de cambios.

Junto a otras metas y lineamientos, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional pautó que las tasas de interés deberán ubicarse en terreno positivo en términos reales, es decir, tendrán que pagar retornos por encima de la inflación para intentar desalentar la demanda de dólares. En esa línea, el Banco Central movió sus fichas la semana pasada con un incremento de 2,5 puntos porcentuales que llevó la tasa nominal anual (TNA) de referencia, la de las Leliq a 28 días de plazo, al 42,5% y la tasa efectiva anual (TEA) al 51,9%. Esta suba la dejó, según algunos analistas, en zona neutral respecto de la dinámica de precios.

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Como contó Ámbito días atrás, el borrador del memorándum de políticas económicas y financieras del futuro programa con el FMI establece que “la determinación de la tasa de interés real tendrá en cuenta medidas de inflación coincidentes y prospectivas que se actualizarán mensualmente”. En otras palabras, estará ligada a la evolución del índice de precios al consumidor (IPC). Sin embargo, esa ligazón no será directa ni automática.

Según supo este medio de fuentes oficiales, el BCRA monitoreará de forma mensual el nivel de las tasas en relación al IPC del mes previo que publique el Indec. Pero la intención no es mover los tipos de interés todos los meses, fundamentalmente para no retroalimentar las expectativas de inflación del mercado. Así, en el equipo económico vislumbran algunos meses de estabilidad en los rendimientos que fija la entidad que preside Miguel Pesce.

El escenario que esperan los funcionarios es el de una inflación que permanecerá en niveles no muy inferiores al 4% durante el primer trimestre (en enero marcó 3,9%) y que en abril comenzará a desacelerarse con mayor claridad. Así, apuntan a que, con el nivel actual, la tasa pase a terreno nítidamente positivo hacia el cuarto mes. Claro que el estallido del conflicto bélico en Ucrania, entre otros factores, podría trastocar el panorama por su impacto en los precios de los commodities.

Con la última suba, la TEA de las Leliq a 28 días alcanzó el 51,9%, lo que la ubica por encima de la última medición de inflación interanual (50,7%), pero aún por debajo de las proyecciones del mercado para 2022, que promedian el 55%. Sí está por encima del rango proyectado para el IPC anual en el borrador del memorándum negociado con el FMI: 38-48%. En el caso de los plazos fijos minoristas a 30 días, la TEA llegó al 50,39% y el piso de rendimiento mensual subió al 3,46%. Es decir, para que tengan un rendimiento positivo y que los ahorros no pierdan valor, el IPC mensual debería desacelerarse por debajo de ese último valor.

Esta política forma parte del paquete acordado con el Fondo. El objetivo central de buscar una tasa positiva es fomentar el ahorro en pesos para intentar acotar las presiones sobre el dólar y, a través suyo, sobre la inflación. También se busca mantenerla alineada con un tipo de cambio que, según el borrador, se mantendrá estable en términos reales al nivel de enero de 2022.

Con todo, la política de tasas se mueve en un estrecho desfiladero, que condiciona las posibilidades de ver mayores alzas. Además de no recalentar expectativas (la TEA ya supera el techo del rango de inflación acordado con el Fondo para este año), los funcionarios tendrán que cuidar de no contribuir a ahogar la recuperación de la actividad económica con un encarecimiento fuerte del crédito al consumo y a la producción (que igualmente cuenta con líneas subsidiadas).

Además, cada suba de los rendimientos eleva el monto de intereses que el BCRA paga por las Leliq y, por ende, abona al crecimiento del stock de pasivos remunerados, que ya se acerca a los $5 billones. Sin embargo, en el contexto actual de escasez de reservas, en el equipo económico consideran que aumentar un poco el déficit cuasifiscal es un mal menor ya que el cepo cambiario previene potenciales cimbronazos sobre el dólar, como los ocurridos con las Lebac en tiempos de Federico Sturzenegger. Y, sostienen, la necesidad primordial es hoy lograr que quien tenga pesos ahorre en esa moneda.

El otro foco de atención oficial es que las tasas que ofrece el Ministerio de Economía en sus licitaciones queden por encima de lo que paga el BCRA para incentivar a bancos y otros inversores a migrar a títulos del Tesoro: para cumplir con la férrea meta de recortar la emisión al 1% del PBI este año, el programa con el Fondo prevé un endeudamiento neto en pesos anual del 2% del PBI, como contó Ámbito. En esa línea, en la colocación de ayer, Economía convalidó una TEA del 53,7% para la Ledes a 182 días, un punto por encima de lo pagado en la subasta previa y un punto por encima de la Leliq a similar plazo, que igualmente rinde otros 2 puntos menos debido al impuesto que cobra el Gobierno de la Ciudad a los instrumentos del Central.

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