Con su actual gira por China, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva muestra cómo se puede aprovechar ese gigantesco mercado. Viajó acompañado por 400 empresarios brasileños y en apenas dos días cerró quince acuerdos comerciales por varios miles de millones de dólares (sólo los de la empresa minera Vale do Rio Doce suman 5.000 millones). La noticia cobra particular importancia en momentos en que China anuncia una restricción de sus compras de soja. Lejos de quejarse por una situación que también lo perjudica, Brasil, que apuesta a la expansión de sus exportaciones para ganar divisas y apuntalar su crecimiento, prefiere avanzar en nuevos acuerdos en áreas tan disímiles como las de petróleo, aviación, telefonía y agroindustria. La noticia ayudó también a sumar mas calma ayer a los mercados.
El comercio bilateral pasó de 1.500 millones de dólares en 2000 a 8.000 millones el año pasado.
«Brasil y China comparten la visión de un orden internacional más justo y más equitable, basado en la multipolaridad y en el respeto de la legalidad internacional», declaró Lula a la prensa. «Muchas son, por ejemplo, las perspectivas de trabajar conjuntamente en el debate para reforzar y renovar las Naciones Unidas», explicó el presidente brasileño. «Ambos países apoyan una expansión del Consejo de Seguridad, así como una mayor participación de los países en desarrollo», agregó.
China es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y Brasil busca apoyos para lograr un puesto permanente.
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