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Al aspecto remarcable de un recinto que mantuvo sus puertas bien abiertas, abrigó a la sucesión de volúmenes de tres dígitos y un permanente batallar, con posiciones de fuste. Una participación integral de las grandes carteras, debiendo el pequeño inversor tratar de adecuarse a tal nivel de saltos de precios. Y un ritmo vertiginoso.
Nadie entró a octubre gozando de buenos desempeños, lo que también hace suponer un eslabonamiento de órdenes de venta: levantando parte de posiciones en la región. La despedida del viernes encontró a los precios en un rebote, pero el volumen en retroceso, algo que debe encuadrarse.
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