Caracas (DPA, EFE) - Una conversación del presidente Hugo Chávez en la que ordenaba un plan militar para enfrentar la marcha pacífica de la oposición del 11 de abril generó ayer un escándalo que se agrega a las lentas investigaciones de la matanza en los alrededores de la sede del gobierno venezolano.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La comunicación de Chávez con varios jefes militares fue difundida por canales de televisión, radioemisoras y prensa escrita, que ahora recuerdan reiterados discursos en los que Chávez aseguró que jamás ordenaría a la fuerza armada disparar contra el pueblo. Según la conversación, Chávez ordenó la salida a la calle de unidades de élite del Ejército para restablecer el orden público, en una operación llamada plan Avila.
El plan se pone en marcha cuando la policía es desbordada en los desórdenes públicos y los militares salen para restablecer la calma mediante disuasión y represión.
Una primera orden fue desobedecida por el general Manuel Rosendo, pero luego el jefe de la guarnición de Caracas, general José García Carneiro, la aceptó y movilizó varias unidades. Aparentemente, cuando las unidades salieron a la calle la marcha se había dispersado en su mayor parte, tras ser atacada a tiros por supuestos partidarios del gobierno. En el tiroteo murieron 15 personas y hubo casi un centenar de heridos.
Mientras la conversación era repetida en canales de radio y televisión, el ex viceministro de Seguridad Ciudadana general Luis Camacho acudió a la Fiscalía General para denunciar amenazas de muerte por su acción de rebeldía.
Camacho dijo que se rebeló contra el gobierno el 11 de abril porque no estaba de acuerdo con la «violación masiva de derechos humanos que estaba ocurriendo ese día» contra una marcha pacífica. «Yo juré defender la Constitución y las leyes y tengo derecho a actuar cuando se violenta la ley, por eso desconocí la autoridad de un régimen que estaba violando los derechos humanos y la libertad de expresión», dijo a los periodistas.
En tanto, una encuesta realizada antes del fallido golpe contra el gobierno reveló que la confianza de los venezolanos en su presidente se ha desplomado hasta apenas 21% y que una mayoría deseaba que salga del poder tras la aplicación de un método institucional.
Dejá tu comentario