Cristina de Kirchner llegará hoy a Roma para participar de una primaveral cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Con el peronismo cada vez más fracturado por la pelea con el campo, la ex primera dama convocó a abordar el avión presidencial a diputados y senadores adictos como para ocupar más asientos -la nave es grande- y evitar la sensación de aislamiento en el PJ. La Presidente deberá afrontar, además, una entrevista con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, en la que deberá repasar temas espinosos, como la posible disolución del obispado castrense, la falta de embajador argentino ante el Vaticano y el informe de la UCA sobre pobreza -ya con datos concretos y no meras percepciones de obispos-que alerta, sobre el Plan de Seguridad Alimentaria, que sólo se usó 22% de los recursos para combatir este flagelo. Desde Cáritas advierten que inflación y aumento de alimentos agravan la crisis del hambre en la Argentina. Y se espera de esta entidad un informe preciso y con más números sobre esta calamidad.
En medio de la conflictiva situación con el campo (que suma su día 82), Cristina de Kirchner partió ayer por la tarde rumbo a Roma para participar junto a otros jefes de Estado en la Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, convocada por la FAO.
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La visita a Italia se convirtió en la primera salida del país de la Presidente luego de que se suspendiera semanas atrás un viaje oficial a Gran Bretaña como consecuencia del conflicto con las entidades rurales.
La jefa de Estado viajó acompañada por el canciller Jorge Taiana; el ministro Planificación Federal, Julio De Vido; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el vocero presidencial, Miguel Núñez; el titular del INTA, Carlos Cheppi, y un grupo de legisladores. El vuelo presidencial partió de Ezeiza ayer a las 16.35 y arribará a Italia hoy a las 10 (hora local, las 5 de la Argentina).
Problemas
Si bien con el viaje se aleja de la situación conflictiva que mantiene el gobierno con las entidades agrarias, Cristina de Kirchner enfrentará en Italia problemáticas como la difícil relación que mantiene con la Iglesia, las diferencias con el premier italiano, Silvio Berlusconi, y el reclamo de los bonistas italianos que se quedaron afuera del canje de la deuda.
La actividad de la Presidente comenzará hoy a las 15 -hora de Italia-, pocas horas después de haber arribado a ese país. En primer lugar, será recibida en audiencia privada por el director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, y a las 16.30 se reunirá con el secretario general de la ONU, Ban Kimoon-.
Está previsto que la mandataria mantenga también una reunión bilateral con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Expectativas
A su vez mañana, en la inauguración oficial del encuentro, Cristina disertará en el marco de la conferencia aproximadamente a las 11.30 (hora italiana).
Por otra parte, existen grandes expectativas en tornodel encuentro que la primera mandataria mantendrá con el cardenal Bertone. Esta reunión con el secretario de Estado del Vaticano se producirá luego de la polémica desatada entre el gobierno argentino y la Iglesia, que manifestó días atrás su « percepción» de que la pobreza estaba aumentando.
Luego de las declaraciones de la Iglesia, Cristina de Kirchner ratificó «la baja del desempleo y de los indicadores de pobreza e indigencia» en el país y afirmó que existen quienes quieren convencer a la población de «otro país y otro relato».
Además, la embajada argentina en Roma está vacante desde que Victorio Taccetti fue nombrado vicecanciller. La situación se repite en la Santa Sede, ya que sus autoridades rechazaron a Alberto Iribarne por su condición de divorciado. Por esta razón, Iribarne todavía está a la espera, desde diciembre pasado, del visto bueno de la Santa Sede para asumir el cargo.
La última actividad programada que tiene la Presidente antes de emprender el regreso a la Argentina, mañana por la noche, es asistir a una comida de trabajo organizada por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y el secretario general de la ONU, Ban Kimoon, en Villa Madama.
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