La celebración de los 100 años del petróleo que se realiza hoy, se da en un contexto caracterizado por la falta de hallazgos importantes en los últimos diez años y por la declinación de la producción de crudo y gas en nuestro país.
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A nivel internacional el panorama se complica por los conflictos geopolíticos en las regiones del mundo donde hay más hidrocarburos, y por medidas de nacionalización en varios países de Sudamérica, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, mientras que en Brasil y aun en Chile -que no tiene producción por ahora-las petroleras estatales están a la cabeza de la exploración.
El gobierno nacional, en tanto, mantiene una postura ecléctica que por ahora no le dio resultados positivos. Creó una empresa estatal que se asoció con empresas internacionales para buscar petróleo en el mar. No tocó los contratos de las petroleras, incluso promovió en algún caso, la prolongación anticipada (con respecto a la fecha de finalización).
Amenazó con sanciones que nunca aplicó, e impuso retenciones a la exportación de petróleo entre 2003 y el último mes, que se mantuvieron constantes en 45% (alrededor de 30% del valor) aun con la fuerte suba del precio internacional en el período.
Hace pocas semanas, aumentóese nivel hasta 65%, y elevó de 5 a 45% las retenciones sobre las naftas. Pero también es cierto que las mantuvo en 5% durante 2003-2007, lo que permite sospechar que en la última decisión hay sobre todo una intención fiscal, cierto resquemor por los aumentos de precios locales, y presuntamente algún interés en bajar el valor de las empresas que están en venta: 25% de YPF y los activos de Esso Argentina.
Varios economistas y empresarios coinciden en que la exploración no fue suficiente en los últimos años, y lo atribuyen a la inseguridad jurídica, a las retenciones y a la falta de estímulos adecuados para una actividad que es cara y puede no arrojar resultados.
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Sin embargo, ya hay algunos expertos que creen difícil encontrar nuevos yacimientos importantes en tierra, y que la exploración debe centrarse en el mar, donde los costos son todavía más altos y el riesgo económico mayor (hallazgos de petróleo en el mar argentino fueron descartados años atrás cuando el precio tenía un promedio de 18 dólares).
Repsol YPF acaba de anunciar un importante descubrimiento de gas en Bolivia, país que ofrece condiciones peores que las de la Argentina, teniendo en cuenta la inestabilidad institucional y la amenaza de que el territorio termine dividido.
Según los datos del Instituto del Petróleo y Gas (IAPG), el país tiene hoy reservas comprobadas de petróleo por 349 millones de metros cúbicos, que significan unos 9 años al ritmo de la producción actual. Pero al mismo tiempo, los petróleos mejores son los que muestran más declinación, por lo que según muchas opiniones, en unos 2 años, la Argentina debería importar crudos livianos.
En gas, las reservas comprobadas ascienden a 439 mil millones de metros cúbicos, equivalentes a 8 años de producción. La producción de gas tuvo un salto a partir de 2003 por la mayor demanda interna (estímulo económico a utilizar GNC en vez de nafta), pero se mantiene estable con tendencia a la baja, a partir de 2005.
Esto tuvo impacto sobre las exportaciones, de modo que si en abril de 2005 (mes de baja demanda residencial a nivel local) se vendía al exterior en forma directa unos 6,4 millones de metros cúbicos diarios, en el mismo mes de este año, se exportaron 2,1 millones de metros cúbicos, acentuándose la disminución a partir del invierno y hasta ahora.
Las complicaciones se completan con el límite a la capacidad de refinación. Desde 2003, la producción de gasoil alcanzó un pico de poco más de 1 millón de metros cúbicos mensuales y no se movió de allí. Para las petroleras internacionales, la inversión en una nueva refinería es demasiado alta y requiere varios años de amortización, a lo que se suma la incertidumbre sobre la cantidad de crudo disponible. El gobierno intentó una inversión conjunta de las petroleras que operan en el país para instalar una nueva planta, pero no tuvo éxito.
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