12 de marzo 2002 - 00:00

Duhalde le quitó a Remes las obras públicas y transporte

Duhalde le quitó a Remes las obras públicas y transporte
Por el Decreto 473 conocido ayer, el gobierno traspasó el área de Transporte del Ministerio de Economía e Infraestructura al Ministerio de la Producción. La misma norma estableció cambiar la denominación de Ministerio de Economía e Infraestructura por la de Ministerio de Economía.

Asimismo, por el Decreto 475, se dispuso un nuevo organigrama de la Administración Pública Nacional por el cual la Secretaría de Obras Públicas pasa a depender directamente de la Presidencia de la Nación.

Las nuevas normas tratan de poner orden luego de algunas situaciones contradictorias. Así, Guillermo López del Punta y Alieto Guadagni juraron como secretarios de Transporte y de Energía respectivamente, pero posteriormente, el Decreto 370 que crea la comisión negociadora de los contratos de las privatizadas los consideraba subsecretarios dependientes del secretario de Infraestructura.

Ahora, en el nuevo organigrama hay una Secretaría de Transporte que depende del Ministerio de Producción y una de Energía a cargo del Ministerio de Economía.

Sin embargo, no se sabe si se trata realmente de la última definición del organigrama. El ministro Jorge Remes Lenicov venía impulsando la creación de una secretaría de Infraestructura que tome a su cargo los planes de inversión pública, así como las obras concesionadas a terceros.

•Subsecretaría

En apariencia, hasta el momento, y aun cuando Remes tiene atribución sobre los planes de inversión pública, todo lo que tiene relación con este tema es tratado por Hugo Toledo, ministro de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires cuando Eduardo Duhalde era gobernador. Sin embargo, Toledo no fue por ahora designado oficialmente en el cargo.

Según el decreto conocido ayer, dependerán de la Secretaría de Obras Públicas el órgano de control de las concesiones viales, el ente de obras hídricas de saneamiento y el ente tripartito de obras y servicio sociales, entre otros organismos. De este modo quedarían bajo esta secretaría, todavía acéfala, las concesiones de las rutas nacionales por peaje y la concesión de Aguas Argentinas.

En el nuevo organigrama, también pasan a depender del Ministerio de la Producción la elaboración y la ejecución de la política nacional de transporte aéreo.
Esto implica que el transporte aerocomercial ya no dependerá de la Secretaría de Turismo y Deportes que está a cargo de Daniel Scioli.

El transporte aerocomercial había pasado a la órbita de Turismo en la época en que
Fernando de la Rúa creó el Ministerio de Turismo, a cargo de Hernán Lombardi. Sin embargo, curio-samente, el organigrama crea tres subsecretarías para Transporte: Puertos y Vías Navegables, Transporte Ferroviario y Transporte Automotor, pero no hay subsecretaría de Transporte Aerocomercial. Se entiende que en este caso el área depende directamente del secretario López del Punta.

El traspaso de área del transporte aerocomercial se produce en un momento conflictivo, porque las empresas aéreas locales agrupadas en ALARA (ARG, Southern Winds, Dinar y Laer) habían pedido a Scioli que en forma urgente fijara nuevas tarifas de referencia para el mercado de cabotaje debido al aumento de costos derivado de la devaluación y de la suba de los combustibles.

Esas empresas aéreas temen que ahora tengan que empezar las tratativas desde el inicio. Están pidiendo tarifas de referencia y una banda por encima o por debajo de la cual no se pueden poner precios de los pasajes porque Aerolíneas Argentinas viene aplicando desde noviembre precios muy bajos que según las otras compañías «están por debajo de los costos».

El razonamiento de las empresas locales es que si no se fijan nuevas tarifas de referencia acordes con la suba de costos, Aerolíneas, controlada por el grupo español Marsans, seguirá aplicando lo que ellas llaman «tarifas de dumping» porque, según afirman, esa línea aérea «está subsidiada».

Según las compañías locales, mantener el precio de los pasajes como se encuentra ahora «pone en riesgo la subsistencia de las empresas nacionales de aviación».

De hecho, Aerolíneas se opone a que se fijen tarifas de referencia, y este espinoso conflicto queda ahora bajo la órbita de López del Punta y del ministro José De Mendiguren.

Sobre este último, de quien en las últimas semanas se dijo muchas veces que sería reemplazado del cargo, recaerá ahora, además, la última decisión sobre transporte ferroviario, fluvial y automotor, y también tendrá en la agenda inminente el pedido de los transportistas de cargas para que el gobierno haga dar marcha atrás a las petroleras con el aumento de los combustibles.
El pedido fue formulado ayer por las cámaras empresariales del sector al presidente Duhalde.

Aun cuando el transporte aerocomercial pasó al Ministerio de la Producción y las obras públicas a la Presidencia de la Nación, el control sobre los aeropuertos a través del organismo regulador del sistema nacional de aeropuertos (ORSNA) dependerá del Palacio de Hacienda.

En la misma situación quedan los entes reguladores de la electricidad y el gas, y la Comisión Nacional de Comunicaciones, ya que la Secretaría de Comunicaciones queda en la órbita de Economía.

Llamativamente y tal vez como evidencia de la improvisación con que se viene manejando la conformación del gabinete, también quedó en el Palacio de Hacienda la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

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