El Eurogrupo dio luz verde para que Grecia reciba sexto tramo de ayuda
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El domingo habrá reunión clave.
Según el informe de la troika filtrado al Financial Times, la economía griega se ha deteriorado tanto en los últimos tres meses que los socios internacionales tendrían que aportar 252.000 millones de euros en ayudas hasta el fin de esta década salvo el sector privado acepte recortes importantísimos en el reembolso de su deuda.
Para reducir el nivel de deuda actual de Grecia, de entorno al 160 % del PIB, hasta el 120 % en 2020 la quita debería ser del 50% y se precisaría una financiación oficial de unos 114.000 millones de euros, mientras que para llegar hasta el 110 % haría falta una quita del 60 % y fondos adicionales por valor de 109 millones de euros.
El ministro de Finanzas de Bélgica, Didier Reynders, dijo al respecto: "continuamos trabajando, pero al menos hemos tomado una decisión sobre el sexto tramo".
La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, consideró la decisión "un buen síntoma" y explicó que la posibilidad de aumentar la quita no hace sino asegurar la sostenibilidad de su deuda, lo que precisamente contiene el contagio a España.
Los 17 mostraron su satisfacción por los esfuerzos de consolidación fiscal del Gobierno griego, que permitirán cumplir los objetivos para 2012, pero pidieron más progresos con la puesta en marcha de reformas estructurales y el programa de privatización.
Por otro lado, el Eurogrupo ha intentado avanzar en el modelo que pretenden utilizar para elevar la capacidad de intervención del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para prevenir el contagio a otros países y tener la "artillería" suficiente para ayudar, en caso necesario, a economías más grandes.
El hecho de que la cumbre de líderes que se celebra este domingo tenga pocas perspectivas de arrojar un resultado convincente y que se haya tenido que convocar otra reunión de la eurozona el miércoles, tiene en su origen precisamente en las diferencias que mantienen Alemania y Francia sobre el modelo a elegir.
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang SchTMuble, negó, no obstante, que se haya descolocado la agenda por las diferencias entre los dos países, sino porque Berlín no puede aprobar ninguna línea de actuación del FEEF sin la aprobación del Bundestag.
Su homólogo francés, François Baroin, insistió a la salida del Eurogrupo en la posición gala. "Seguimos pensando que es la solución más eficaz". No en vano, indicó que París no va a hacer de esto una condición sine qua non.
Para Alemania está claro que no habrá un aumento de las garantías y que no va a haber una licencia bancaria para el FEEF para que tenga acceso ilimitado a los recursos del Banco Central Europeo (BCE), como pretende Francia, que teme perder la máxima calificación de su nota AAA si se recurre al modelo equivocado.
El que más fuerza ha cobrado es el de que el FEEF podrá avalar un porcentaje de las emisiones de deuda de países con problemas para cubrir parte del riesgo y así aumentaría tres o cinco veces su capacidad de intervención, hasta 1 billón de euros o más.
Según la titular de Finanzas austríaca, Maria Fekter, tras la reunión de hoy quedan sobre la mesa "dos opciones".




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